La directora de la Compañía de Teatro Patrimonial Chileno, con asiento en San Pedro de Atacama, sabe de compromisos con el arte. Ya van casi dos décadas en que esta destacada actriz ha entregado, junto a su agrupación, una verdadera infusión de cultura y rescate patrimonial en esta zona del país. Su agenda no para y constituye un ejemplo a seguir en un contexto donde estamos acostumbrados a no reconocer nuestras raíces.
Por Percy Peña Vicuña / Fotografías Cultura Nativa Producciones
Patricia (40) es oriunda de Valdivia, criada en Santiago y madurada entre cerros y volcanes de lo que ella cariñosamente llama “mi San Pedro querido”. Hace casi veinte años que inició este camino mágico de la representación en: la carrera de Actuación Teatral con mención en Dirección Teatral.
Pero su formación académica se desarrollómuy lejos del actual desierto que la cobija. Estudió en el “Bertolt Brecht”, escuela creada en Santiago, en 1989, por el “Berliner Ensemble”, compañía de teatro alemán que fue fundada por el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht y su mujer, en enero de 1949, en la ex República Democrática Alemana.
Con orgullo cuenta que algunos de sus profesores fueron el coreógrafo Patricio Bunster, los actores Naldy Hernández y Jorge Loncón; Carlos Maldonado en apreciación estética y Thereza Rodhe como directora de escuela, entre otros.
¿Cómo surge tu vínculo con el teatro?
Siempre tuve la certeza, nunca dudé de mi vocación, pero lo que marcó mi camino teatral fue el trabajar recién egresada con Andrés Pavez, actor, dramaturgo, productor y director de teatro. Él era gran amigo de Andrés Pérez, presidente del Teatro Callejero de los años ochenta, quien fue un opositor extremo de la dictadura. Junto a su compañía “Teatro de Feria de Santiago”, llegamos a realizar diversos montajes con fines educacionales y con la cual, llegamos de gira en el año noventa y tres al norte de Chile.
Tu trayectoria está vinculada con el teatro patrimonial, ¿de qué se trata y qué diferencias existen con el teatro tradicional?
El teatro patrimonial en sí tiene entre sus finalidades, transmitir experiencias ancestrales, por medio del rescate de la historia. Así, mediante la representación teatral, podemos difundir nuestra cultura, costumbres y tradiciones con fines educacionales. Esta modalidad existe en muchos países, sobre todo en aquellos que pertenecen al mundo andino.
El teatro tradicional, en cambio, tiene objetivos que pueden ser mas amplios y no necesariamente los que le damos nosotros a nuestra labor.
Gran parte de tu obra tiene que ver con el rescate patrimonial de las culturas originarias. A tu juicio, ¿ha cambiado la percepción de estos pueblos con respecto a su cultura?
En el sentido de la percepción cultural, todo cambio tiene que ver con buscar nuevas formas de comprender, de hacer, de expresarse. Dentro de ese camino, la experimentación es parte de la búsqueda de nuevas formas para entregar sus conocimientos a las nuevas generaciones y que así, permanezcan en el tiempo.
Hoy, por ejemplo, la región de Antofagasta tiene al único “tesoro humano vivo”, declarado por el CNCA 2011; me refiero a Alejandro González, un cultor proveniente del poblado de Toconao y con quien comenzamos a trabajar en el “Programa de Fomento y Transmisión del Patrimonio Cultural” para alumnos del quinto básico, Escuela C-21 de Toconao.
¿Por qué se gesta en ti el interés por producir y rescatar el aspecto patrimonial en el teatro?
Vivo en un lugar ancestral, con una cosmovisión particular que me invita a conocer, a comprender y respetar su cultura. Al principio conoces a los lugareños, compartes con ellos, creas vínculos, pero ya pasado un tiempo, comienzas a trabajar para contribuir al desarrollo de una comunidad que cada día crece más.
A través, de proyectos artísticos he intentado preservar lo que inicialmente me dejó cautivada, que son las historias que los abuelos contaban a sus familias como forma de conservar la memoria de sus antepasados.
En el año 2006, la que era en ese entonces doctora general de zona Elsa Peralta, me invitó a participar del programa de salud del consultorio general rural con la ejecución del radioteatro Rescato mi identidad, junto a niños y niñas de los establecimientos educacionales de la comuna de San Pedro. Fue una experiencia muy gratificante, ya que el rescate de transmisión oral se generó dentro del núcleo familiar. Creamos cuatro historias a partir de sus propias narraciones. Después se repitió con todos los abuelos y abuelas de la comuna, lo que dio como resultado el radioteatro Amores andinos, interpretado por ellos mismos. Esta experiencia fue un gran regalo, ya que corroboró que mi elección por estas tierras altiplánicas era acertada. Fue la conexión del “para qué” se tiene tanta información y la respuesta es “para ser difundida en el escenario”.
¿Cuáles han sido las obras en las que has participado que recuerdas con más cariño o con las que tienes un vínculo emocional más fuerte y de qué trataron?
Puedo nombrar, por ejemplo, Las troyanas de Eurípides, con la dirección de Jorge Loncón, que fue un montaje de la escuela de teatro con la técnica del Teatro de la Crueldad (Antonin Artaud); El médico a palos de Moliere, dirigida por Roberto Pablo, que produjo el desarrollo de mi identidad teatral e histórica a través de Moliere.
También destaco El Lazarillo de Tormes (anónima) y Marta y Mamerto, ambas escritas y dirigidas por Andrés Pavez. Este fue un periodo de intenso trabajo teatral, donde adquirimos, como equipo profesional, conocimientos y habilidades en vestuarios de época, maquillaje, escenografía y composición musical.
Finalmente puedo nombrar Pauna Ckapin, la historia del niño sol. Este montaje es representado por nuestra compañía Teatro Patrimonial Chileno y es el resultado de variados trabajos de rescate y en el cual me reencontré nuevamente con la dramaturgia.
¿Qué aspectos influyen a la hora de crear o elegir una pieza teatral?
Primero se debe tener claro a qué tipo de espectadores va dirigida y su temática, estos son puntos importantes, considerando que se tiene un elenco estable y compenetrado, como es el caso de nuestra compañía.
¿Quiénes componen la compañía de Teatro Patrimonial Chileno y cómo se gesta este proyecto?
La componen Holofernes Noria, actor y productor general; yo como actriz, dramaturgia y dirección general; Arlette Ibarra, actriz y asistencia de dirección; Brenda Luna, actriz y músico (letras); Pablo Ormazábal, actor y técnico; Jorge Muñoz Coca, sociólogo y técnico; Evelyn Camus, vestuarios y utilería.
Otros aportes creadores son Fernando Meneses, diseño de arte; Cristián Plaza, audiovisual; Cristián Rossi, compositor musical; Rodrigo Covacevich, música étnica; Francisco Pinto, músico; Juan Ayllu, escenografía; Tomás O’Ryan, máscaras y Mauricio Castro en fotografías. Su gestación comienza en 2006 y en sus inicios cuenta con la creación de la ruta turística cultural denominada “Kunza Lari” (“Nuestra Sangre”). Lo interesante es que hemos sido reconocidos por CORFO y FONDART, por el positivo impacto de nuestras iniciativas en innovación y rescate de patrimonio inmaterial.
¿Cómo ha sido tu experiencia como directora del periódico Lickanckoi?
Este fue un proyecto que lanzó, en 2008, el Centro Multicultural de San Pedro de Atacama, una organización comunitaria sin fines de lucro, de la cual soy socia fundadora y que, en conjunto con sus socios, se formuló la implementación de este medio de comunicación informativo escrito, de distribución quincenal y gratuita para la comunidad sampedrina.
En lengua kunza, Lickanckoi significa “La voz del pueblo” y así fue por casi cuatro años que duró este proyecto, donde trabajaron profesionales residentes de la comuna como médicos, psicólogos, profesores, periodistas, diseñadores, artistas y, en general, la comunidad interesada en expresarse frente a ciertos temas de contingencia. En la actualidad, el periódico está en manos de particulares, pero conserva el nombre.
CHAMY
“Chamy”, como le llaman sus amigos, tiene una hija, Isabella de trece años, que estudia octavo básico en la Escuela E-26 de San Pedro de Atacama. Cuando le preguntamos si algún miembro de su familia también cultiva el arte, nos contesta con otra pregunta: “¿Has escuchado decir ‘Chile, cuna de artistas? En cada hogar chileno tenemos artistas, ya sea en la artesanía, en la música, en el canto, en la cocina, en la costura, en la poesía… Como provengo de una familia de madre sureña, se conservan muchas habilidades”.
Cuenta que su madre es una “gran creadora artística manual y restructuradora alimenticia”. Su padre, dentro de sus profesiones, fue trompetista y pionero en difundir la salsa en Chile, por los años setenta y ochenta. En tanto, su hermana Evelyn pertenece al Teatro Patrimonial en el área de diseño y confección de vestuarios y utilería, “ella tiene una gran conexión para el bordado y los colores”, señala.
¿Cuál es el aspecto más complejo de vivir en la localidad de San Pedro de Atacama y a la vez el más emocionante?
Soy una convencida de que la madre tierra te acoge o te expulsa de un lugar y la experiencia de vivir la mitad de mi vida en San Pedro, está llena de agradecimientos y enseñanzas. Ha sido una elección de vida, así que todo lo que en algún momento se presentó como algo negativo, créeme que se convirtió en altamente positivo. Lo más complejo aún no lo encuentro y lo más emocionante, es que muchas veces siento que vivo en otro país, en otro planeta, conociendo muchas culturas y costumbres diversas. En definitiva es una zona cosmopolita.
Si tuvieras que definirte en un concepto, ¿cuál sería?
Más que en un concepto, en una frase: “Creyente de los milagros”.
“Soy una convencida de que la madre tierra te acoge o te expulsa de un lugar y la experiencia de vivir la mitad de mi vida en San Pedro, está llena de agradecimientos y enseñanzas”.