Un arquitecto, un audiovisualista y un ingeniero electrónico se reunieron para cumplir el sueño de muchos: lograr imágenes tridimensionales. Pero las de verdad, no esas del computador de la casa. Tecnología, innovación y arte se combinan para crear un lenguaje nuevo y único, disponible hoy en el norte chileno para todo el país.
Por Claudia Zazzali C./ fotografía Andrés Gutiérrez y montaje Chile 3D
¿Se ha fijado que a veces los astros se alinean para que los sueños se conviertan en realidad? La historia de Chile 3D es un ejemplo de esta afirmación. De principio a fin, las historias personales de este trío de innovadores fueron juntándose. Eran como hilos de agua que desembocaron en un gran río. Lo sé, suena un poco exagerada esta metáfora, pero es la única forma en que puedo explicar el nacimiento y consolidación de la primera productora audiovisual especializada en 3D estereoscópico.
En serio. Hoy en día, en Antofagasta usted puede desarrollar cualquier idea y llevarla a la pantalla para ser vista con los típicos lentes que vemos en los cines. Y no se deje engañar por la juventud de nuestros entrevistados. Cada uno tiene una formación profesional altamente especializada, puesta al servicio de la industria local, tanto en lo creativo como en lo audiovisual.
EL IDEÓLOGO
Mauricio Lobos es el director general y ejecutivo de Chile 3D. Su relación con las imágenes viene de la niñez, cuando compartía con su padre la pasión por la fotografía. “Nunca pensé en dedicarme profesionalmente a las fotos. Aunque el tema visual me fascinó siempre como herramienta, opté por otros caminos, quizás un poco más tradicionales”, nos cuenta.
Estudió primero ingeniería electrónica en Antofagasta y luego partió a la Universidad Técnica Federico Santa María a buscar la ingeniería civil. Con sus títulos bajo el brazo comenzó su carrera profesional en el servicio público.
“Una vez terminado ese primer trabajo, vi un aviso en el diario que buscaba personal para un nuevo canal de televisión. No aparecían más detalles. Fui y se trataba de la red regional de Canal 13, quedé en el puesto y así me ligué de manera definitiva al mundo audiovisual”.
¿Por qué tu encanto con las imágenes?
Mi papá es médico y aficionado a la fotografía. Le gusta capturar imágenes de cerros y muchas veces intentó recrear el efecto de los view master, esos juguetes como lentes que dan volumen a los cuadros. En esos años no había mucha información y era un verdadero desafío encontrar datos que permitieran hacer algunos avances, pero era muy complejo. Él siempre buscó la tridimensionalidad con el doble objetivo del placer estético y la posibilidad de utilizar esta técnica en su trabajo.
¿Fue tu experiencia en Canal 13 lo que marcó tu vocación?
Claro. Entré a un equipo con personas muy capaces, de quienes aprendí mucho. Empecé a descubrir nuevos mundos y posibilidades infinitas gracias a la tecnología. Eso, más la idea de cumplir el sueño de mi papá, me fueron empujando a concretar ideas, buscar información por todas partes y, finalmente, tomar la decisión de darle forma.
Ah, pero tenías todo muy planificado…
En realidad fue surgiendo. Cuando cerraron el canal tuve que optar. Podría haber elegido irme de la ciudad o mandar mis papeles a alguna minera o productora. Pero pensé que debía seguir mi instinto y crear algo. Mi única experiencia en proyectos fue la de mi trabajo anterior. Lo único que sabía era que necesitaba partners que tuvieran una mirada similar a la mía. Emprender este reto solo no estaba entre mis planes.
¿Tenías algo más que el sueño?
Algunos ahorros y un intento de imagen 3D. Fue un experimento bien rudimentario que hice en mi casa. Ahora, tenía que convencer a mis futuros socios lo que obviamente iba a ser difícil. Piensa que esto fue hace algunos años, cuando todavía no se masificaba el concepto de estereopsis.
¿Este… qué?
Es el nombre técnico de la imagen 3D. Si es complicado de pronunciar, imagínate lo que es tratar de explicar cómo se puede lograr. Y más encima, sin movernos de la región.
EL CREATIVO
Jorge Donoso es el director de Arte y Fotografía de esta particular productora. También es ingeniero electrónico, pero desde siempre quiso dedicarse al cine. “Mi primera carrera la elegí por razones netamente prácticas: quería tener un cartón que me permitiera ganar plata para dedicarme, en cuerpo y alma, a la industria audiovisual que es lo que me gustó desde siempre”, declara.
Pero cómo… ¿decías “cuando sea grande quiero ser director de cine”?
Algo así. Este mundo de la creación llamaba fuertemente mi atención y estoy convencido, además, de que es un nicho bastante interesante para desarrollarse en lo profesional. Pero vivimos en una sociedad muy tradicional, por lo que decidí seguir el clásico “asegúrate con un título rentable primero”. En todo caso, apenas pude me fui a estudiar cine a Buenos Aires.
¿Cómo fue la experiencia?
Increíble. Se cumplieron todas mis expectativas y más. Tuve algunos logros destacados y me empecé a relacionar con productoras importantes.
¿Por qué volviste?
Fueron temas familiares, aunque no podría decirte que me proyectaba para siempre en Argentina. Fui tomando las opciones que se me presentaban y con eso fui acumulando experiencia en fotografía y creación audiovisual.
¿Cómo te involucraste en Chile 3D?
Mauricio y yo estudiamos juntos. Apenas supo que yo estaba de vuelta, me invitó a conocer su proyecto. La verdad es que yo, en ese momento, me dedicaba a las fotos y tenía otras ideas. Le costó un poco convencerme de sentarnos a conversar, pero él estaba tan convencido, tan entusiasmado que me terminé entusiasmando.
¿Viste el experimento 3D?
Bueno, digamos que hizo toda la instalación, pero la verdad es que no vi nada.
¿Y te convenció igual?
Es que la idea desde un principio suena muy interesante porque tiene una proyección altísima. El 3D te da posibilidades infinitas, porque aunque muchos lo relacionan con las grandes producciones cinematográficas, lo cierto es que se puede utilizar en una gran cantidad de actividades, como en educación, medicina, desarrollo de proyectos. Lo mejor del tema es que al ser tan incipiente, tampoco tiene límites. Dependemos de nosotros mismos para imaginar, crear y concretar.
¿Qué ha sido lo más complejo?
La verdad, nunca me vi siendo empresario. Tener una estructura, una organización, aprender a comercializar nuestro producto ha sido un descubrimiento para todos. En el camino nos hemos ido dando cuenta de los desafíos, de las herramientas de fomento y de un montón de otros detalles que yo jamás pensé manejar.
¿Se te hace muy complicado?
Tenemos roles definidos, por lo que nos apoyamos y complementamos. La idea es que cada uno se haga responsable de su área y luego las consolidemos a través de nuestros productos.
EL REGIONALISTA
Jorge Díaz, director VFx, es decir, efectos visuales para quienes somos menos entendidos. Es el más entusiasta con lo que a tecnología se refiere. Arquitecto de profesión, también tenía en alguno de sus genes una debilidad por contar historias a través de las imágenes.
¿Cómo llegaste a Chile 3D?
Soy amigo de Jorge y él sugirió a Mauricio que me integraran. Siempre me gustó el concepto de tridimensionalidad, los volúmenes. De hecho, yo creo que por eso elegí la arquitectura. Lo entretenido es que Chile 3D me ha dado las razones que necesitaba para especializarme en post producción audiovisual, que es mi rol dentro de la productora.
¿Alcanzaste a trabajar en lo tuyo?
Hice un par de proyectos, pero desde la universidad pensé que lo mío era ser independiente. Y ojalá en alguna ocupación creativa. En esos años, con un hermano y otros socios, tuvimos un pub, lo que me dejó grandes lecciones. La más importante es perderle el miedo a los emprendimientos.
¿Cuáles crees que son las principales ventajas de ustedes como empresa frente a otras productoras?
La más importante es que estamos innovando en algo que es prácticamente desconocido en el país. Todo lo que hacemos lo conocemos de memoria porque lo hemos estudiado, analizado milimétricamente y ejecutado mil veces hasta alcanzar el resultado deseado. No usamos fórmulas, hacemos fórmulas.
¿Ese es tu principal desafío?
Es uno de los desafíos. En lo personal, lo más importante es lograr que se reconozca y valore la calidad de los profesionales que existen en Antofagasta. Yo soy de esta ciudad, he crecido y me he desarrollado acá y todavía me cuesta entender por qué a algunos les cuesta tanto convencerse de las capacidades que acá existen.
¿Les ha costado mucho ser reconocidos?
Tenemos pocos años como empresa y hasta hoy hemos sabido tocar las teclas justas para crecer bajo el concepto de industria creativa. Contamos con el apoyo de Balmaceda Arte Joven y Antofagasta Emprende que, junto a Fundación Minera Escondida, han direccionado nuestros esfuerzos. Se nos reconoce como emprendedores y eso nos motiva a seguir creciendo.
¿Cuál ha sido el mayor logro hasta ahora?
Pudimos mostrar nuestro producto. En una sala perfectamente cómoda, doscientos cincuenta personas presenciaron el estreno del primer corto chileno en 3D. Y lo hicimos nosotros.
“…hemos sabido tocar las teclas justas para crecer bajo el concepto de industria creativa. Contamos con el apoyo de Balmaceda Arte Joven y Antofagasta Emprende que, junto a Fundación Minera Escondida, han direccionado nuestros esfuerzos. Se nos reconoce como emprendedores y eso nos motiva a seguir creciendo”, Jorge Díaz.