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EDICIÓN | Mayo 2012

Chuquicamata: en tres visiones

Floreal Recabarren Rojas
Chuquicamata: en tres visiones

UN HOMBRE DE COBRE

En el año 1536, Diego de Almagro y su hueste, desilusionado por no haber encontrado las riquezas en el territorio sur de Chile, y aún impreso en el cuerpo el recuerdo del enfrentamiento con los belicosos araucanos, acamparon en las márgenes de río Loa. Allí descansaron y se aprovisionaron para reanudar el viaje al Cuzco. Con el cobre del cerro de Chuquicamata, fabricaron las herraduras de los caballos desgastadas por el largo viaje. Por primera vez, un europeo usaba el metal extraído del mineral.

Mucho antes, los atacameños instalados en esos lugares, fabricaban sus utensilios y adornos con cobre. Estamos ubicados entre los años 300 a.C. y 900 d.C. Tal vez en esos mismos años y por efecto de un derrumbe, un indígena quedó atrapado al interior de la mina. Allí permaneció por siglos y por un proceso natural de lixiviación, su cuerpo se convirtió en cobre. Fue encontrado al interior de la mina La Restauradora de propiedad de William Mitchell Mathew. Asombroso hallazgo. ¡Un hombre de cobre! Con ese apelativo viajó a Valparaíso y luego a los Estados Unidos. Tuvo varios propietarios. Finalmente, aún se exhibe en vitrinas del Museo de Historia Natural de Norteamérica.

RASGUÑANDO EL CERRO

Terminada la Guerra del Pacífico, Calama se pobló de inmigrantes. Eran soldados cesantes, trabajadores despedidos de oficinas salitreras o mineros del Norte Chico. Dos hechos facilitaron este proceso: la aproximación de la línea férrea a Calama (1886) y la modificación del Código Minero, que permitió mantener la propiedad minera con la cancelación anual de una patente, eliminando la facultad de apropiación de un yacimiento por despueble, es decir, por cierre de faenas.

En estas circunstancias se abrieron sobre el cerro numerosas minas. Se calcula que al término del siglo XIX, existían más de sesenta piques abiertos que extraían cobre en forma artesanal. Pirquineros rebanando vetas. Apires trepando socavón arriba con capachos ahítos de mineral. Todo con fuerza humana o de mulas. Solo dos yacimientos extraían cobre con una mejor tecnología y, naturalmente, en mayores cantidades: la Zaragoza y San Luis.

La presencia de mineros facilitó la formación de tres poblados: Placilla, Banco Drummond y Punta de Rieles. El último fue centro de prostitución y cantinas.

LA MINA MÁS GRANDE DEL MUNDO

El 18 de mayo de 1915, el Presidente Ramón Barros Luco, desde el Palacio de La Moneda, a las 11 de la mañana, oprimió un botón instalado en un circuito eléctrico y puso en marcha la planta termoeléctrica construida en Tocopilla para mover las enormes máquinas instaladas en el cerro de Chuquicamata. El mismo día y a la misma hora, en un salón céntrico, se sirvió un almuerzo como acto de inauguración de la gran empresa norteamericana que explotaría el cobre en gran escala. Presidió el acto el gobernador Víctor Gutiérrez, acompañado de altos ejecutivo de la empresa. Ese año, el mineral produjo 4.900 toneladas de cobre fino

¿Cómo llegó Chuquicamata a manos de la empresa americana? Alberto Burrage, consejero de Guggenheim, se inició como socio capitalista de una de las minas y conoció la importancia del mineral. Él adquirió, a nombre de su jefe, las pequeñas explotaciones existentes. Chuquicamata pasó a manos del capital norteamericano. En julio de 1971 el parlamento chileno, por unanimidad, aprobó la nacionalización del cobre. Chuquicamata retornó a poder del Estado chileno. Había transcurrido más medio siglo desde que Ramón Barros Luco oprimiera el botón inicial.

 

 

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