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EDICIÓN | Mayo 2012

Thaddeus Peregrinus Haenke: Paternidad olvidada de la industria salitrera

Juan Vásquez Trigo, Historiador
Thaddeus Peregrinus Haenke: Paternidad olvidada de la industria salitrera

 

 

Tadeo Haenke se llama la avenida del sector centro-sur de Iquique, a la cual muchos nombran y transitan por ella, pero pocos saben quién fue y qué méritos tuvo el personaje que da origen a esa denominación. Y desde ya, se puede adelantar que es del siglo XIX y que era bohemio, no por su vida nocturna, sino porque nació en Bohemia, en la actual República Checa cuando esta se hallaba incorporada al gran Imperio Austro-Húngaro. Ocurre que llegó a esta parte del mundo como integrante de la expedición de Alejandro Malaspina, un navegante italiano que, al servicio de la Corona Española, propuso una gran expedición científica por las posesiones hispánicas dispersas en el mundo, para lo cual reunió a selectos intelectuales y científicos europeos, haciéndose a la mar desde Cádiz, en 1789, con las corbetas “Atrevida” y “Descubierta”. Uno de ellos era Tadeus Peregrinus Haënke, naturalista, con amplios conocimientos de botánica, matemática y astronomía. Por haber llegado tarde a la partida, viaja en el navío “Nuestra Señora del Buen Suceso” hasta Montevideo y luego por tierra se suma en Santiago a la expedición.

Para la historia del salitre es uno de los padres olvidados, o al menos postergado. Fue gracias a sus conocimientos, solicitados por los industriales chilenos Matías de la Fuente y Sebastián de Ugarrisa, interesados en explotar las calicheras de Tarapacá, que crea el proceso para obtener el salitre potásico.

Con la invención de Haenke, se establece el Sistema de Paradas, pequeñas plantas elaboradoras con que comienza la fase de desarrollo industrial del salitre, allá entre 1809 y 1812, en los sectores de Negreiros, Zapiga, Matamunqui y Sal de Obispo, en la parte norte de la Pampa del Tamarugal. Este sistema será el que permitirá que se produzcan las primeras exportaciones, en 1930, desde estas “Paradas”, que son retratadas por el viajero y fotógrafo estadounidense William Letts Oliver.

Haenke llegó, volvió a España donde en 1795 publicó una magnífica obra descriptiva de esta parte del mundo. Luego regresó para avecindarse en Cochabamba, atrapado por los valles y los Andes, a la vez que sigue investigando y publicando sobre estos territorios. Hasta que llegaron a él los emprendedores que querían hacer una industria y que lo lograron gracias a la inteligencia de este precursor que da origen a la industria salitrera y que hoy es ampliamente reconocido en la República Checa, lo que se expresa en la Casa Haënke, monumentos y otras tantas manifestaciones de respeto y admiración por este científico que fallece en 1817 en Cochabamba, dejando un legado que todavía nos falta explorar y dimensionar en Sudamérica.

 

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