Sello: Blue Note/EMI
Año: 2012
Lo sé, lo sé… ¿quién ha oído de ella en el último tiempo? Pero, van a tener que darle algo de crédito a Norah Jones. Al menos el crédito que se le puede dar a una ganadora de cinco Grammy y que ha vendido cuatro millones de copias con su álbum debut. Y es que, pudiendo haberse dormido en los laureles del éxito – ¡uf!, como tantos otros – al menos ella persevera en la industria. ¡Ok!. Tampoco queda muy claro si este retorno se debe algún problema más o menos temporal de caja o de impuestos; pero, ¡vamos!, al menos la chica se ha puesto de nuevo a trabajar y eso siempre es meritorio.
Lo que resulta aún más encomiable, sin embargo, es que tras nueve años de no sacar algo realmente novedoso se haya preocupado de retornar con estilo. Sin menoscabar el resultado y su propio carácter, en gran parte, ello puede deberse - más que a ella misma, en verdad - a Brian Burton, el productor del álbum y un verdadero genio en la creación de ambientes. Como sea, esta colaboración le vino a Jones como anillo al dedo; pues, aparte su fantástica voz, el estilo de casi toda su discografía y de su puesta en escena resultaba un tanto tedioso. El trabajo de Burton otorga una nueva vitalidad y le añade tercera dimensión a lo que pudo ser una más de las planas (aunque siempre melódicas) interpretaciones a las que nos había dejado acostumbrados Norah Jones antes de hibernar.
Este álbum supone entonces un cambio bienvenido y entretenido, en el que se aprecia un detallado análisis previo de las falencias interpretativas de Jones, del pernicioso efecto de su prolongada inactividad y de la manera más eficiente de volver a insertarla en la escena musical. La solución vino en marcar el contraste, en sorprender a nuestros oídos de manera de revelar a una Jones distinta, que no imaginábamos siquiera, menos aburrida, con mas texturas y matices. Más versátil y hasta dramática, si se quiere, a la luz de los singles Say Goodbye y Miriam. El resultado de todo este proceso creativo está a la vista y resulta muy interesante porque, no siendo del todo rupturista, sorprende con una nueva faceta y ¿a quién no le gustan las sorpresas?.