El valor de su palabra parece radicar en la mezcla de lo político y social con el ser íntimo femenino, como elementos que parecen inseparables en cuanto a la naturaleza de la mujer. Aunque aparentemente feminista, su postura dista mucho de serlo, integrando al hombre como el mejor de los complementos.
Sostiene que el cambio fundamental más importante por el que podemos luchar es el cambio de las relaciones de poder al nivel más íntimo… afirma que por eso la lucha de las mujeres es la piedra angular de cualquier cambio verdaderamente significativo que pueda producirse en el mundo de hoy.
Mujer de profundas certezas cuya lucha por la soberanía del alma vive de manera intensa en cada verso y en cada uno de sus relatos y poemas.
Lo que me dotó de valor fue el convencimiento de que no podía quedarme indiferente ante la dictadura que hacía tanto daño a mi país. De la misma manera, a nivel individual, las mujeres debemos cuidar ese territorio donde somos soberanas, que es nuestro cuerpo y nuestra mente y no permitir que nos avasallen, o que no se respeten nuestros deseos de desarrollar plenamente nuestras capacidades, señala con firmeza gioconda. Efectivamente, lo que ocurre en el entorno de una mujer está fuertemente ligado a su esencia.
Cuidar el territorio donde somos soberanas… al escucharla comenzaron mis cuestionamientos: ¿conozco y protejo mi territorio personal?, ¿le he entregado el poder, la soberanía de mis territorios personales a algo o a alguien?, ¿en qué circunstancias lo he hecho?
Conquistar la soberanía de nuestra vida implica conocer nuestro territorio íntimo para luego hacernos cargo. ¿cómo conquistamos algo que no conocemos?
Ambas luchas, las sociales y las personales, están relacionadas. Uno no puede pretender cambiar el mundo si acepta la injusticia y la dictadura de otros en la propia vida. La libertad también empieza por casa, afirma gioconda.
Creo que muchas de nosotras y quizás en ciertas etapas de vulnerabilidad emocional, nos hemos dejado invadir. Hemos concedido, en algún grado, la soberanía de nuestro pensar… nos hemos dejado avasallar, apocando y minando nuestros reales deseos, aún nuestros propios sueños. Razones? Siempre es más fácil atribuirle la responsabilidad a un otro de nuestras decisiones. Otras veces porque es más fácil caminar con vidas heredadas y no con las propias.
Un par de preguntas podrían ayudarnos a pensar algo más en esto…
¿cuáles son mis sueños?, ¿qué es lo que quiero ser y hacer el resto de mi vida?
¿qué decisiones debo tomar hoy?, ¿qué me detiene? O ¿quién me detiene?
¿para qué y por qué hago lo que hago?
¿qué es lo realmente importante en mi vida?
Tiene que llegar un momento en el que decidimos, libre y conscientemente ser soberanas de nuestras propias vidas. Soberanas de nuestras decisiones. Soberanas de nuestros pensamientos. Soberanas de nuestros sueños. Ese momento de decisión es aquel en el que transformamos nuestra soberanía ya no en una intuición sino que una certeza.