María Teresa Ruiz y Mónica Rubio son dos astrónomas chilenas que han dado un gran impulso a la investigación del universo, cuyas mentes, claras y precisas se han destacado en todos los congresos mundiales astronómicos.
Es muy difícil hablar, en la actualidad, en porcentajes, comparando los astrónomos con las mujeres astrónomas, ya que, en el último tiempo, el ingreso de ellas a las universidades chilenas, se ha incrementado enormemente. En la década de los sesenta, cuando se instaló el observatorio de Cerro Tololo en Chile, eran muy pocas las astrónomas que venían a observar a este centro de investigación.
Recuerdo, como si fuera ayer, a muchas de ellas, ansiosas por observar las Nubes de Magallanes, un sinnúmero de cúmulos globulares y galaxias que, desde el hemisferio norte, son imposibles de observar y estudiar.
Muchas eran connotadas científicas que publicaban libros, que se vendían en todo el mundo, en diferentes idiomas, ya que eran material de estudio en las universidades.
Impactante era el momento en que ellas llegaban a Tololo y verlas, "en vivo y en directo", a las autoras de esas publicaciones que uno guardaba y atesoraba en casa, en la biblioteca personal.
Todas, pero todas, eran mujeres muy sencillas y delicadas. Llamativos eran los momentos, en la noche, cuando trabajaban con el telescopio. Por aquellos años, lo hacíamos al lado del telescopio, es decir, con el techo de la cúpula abierta, sin calefacción ni luz, solamente con un buzo de observación y una linterna con un filtro rojo, para no encandilar los ojos. En la actualidad, lo hacemos dentro de una pieza iluminada y a una temperatura adecuada, incluso, en mangas de camisa.
El ritmo de trabajo de ellas, obteniendo datos, muchas veces superaba el ritmo de trabajo de sus colegas hombres. Eran más de diez horas de observación continuada y, al amanecer, terminaban con la misma energía que habían comenzado el día anterior. En aquellos años, ya comenzaban a llegar las primeras alumnas de astronomía de la Universidad de Chile a Cerro Tololo, alumnas que hoy en día son importantes astrónomas, reconocidas a nivel mundial y en proyectos tan emblemáticos como los radiotelescopios de ALMA, antenas parabólicas que ya están trabajando en las cercanías de San Pedro de Atacama, en su primera etapa de desarrollo.
María Teresa Ruiz y Mónica Rubio son dos astrónomas chilenas que han dado un gran impulso a la investigación del universo, cuyas mentes, claras y precisas se han destacado en todos los congresos mundiales astronómicos.
María Teresa Ruiz, además de obtener el doctorado es, en la actualidad, Premio Nacional de Ciencias y se destaca, al igual que la doctora Mónica Rubio, por sus entretenidas charlas de divulgación, en donde combinan la ciencia del espacio, con las vivencias personales que han adquirido en sus viajes por el mundo.
Recuerdo, según cuenta María Teresa, cuando anunció una charla en una universidad, cuyo título era... Enanas degeneradas. ¡Era un lleno total! Pero, a medida que la charla avanzaba, las caras de los jóvenes oyentes se contraían, ya que lo único que veían eran puntitos brillantes en la proyección y que "las enanas degeneradas" ¡no se veían por ningún lado! Algo no calzaba con el anuncio de la citación. La razón era que faltó agregar más palabras al cartelito. Quizás su título debió decir: Estrellas enanas degeneradas en la Vía Láctea. Lo de "degeneradas" es que son estrellas, o soles, totalmente diferentes, en sus características evolutivas, al promedio normal estelar.
En la actualidad, muchas universidades chilenas imparten la carrera de astronomía y el número de estudiantes mujeres crece año a año. Lo más atractivo es que ellas, junto a sus profesores, visitan todos los observatorios, ya que el diez por ciento del tiempo de observación, en los telescopios, está reservado para la astronomía nacional. Al menos así es en Cerro Tololo.
Hoy en día nos han visitado, principalmente, astrónomas de Brasil, Argentina, Francia, Italia, Hawaii, EE.UU., Canadá, Corea y, por supuesto, de Chile.
Ellas traen, a todos los observatorios del norte de nuestro país, ese toque femenino y delicado que tanto necesitamos, noche a noche.