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EDICIÓN | Mayo 2012

Más que un dirigente

Francisco Davanzo, Pdte. Federación de Rugby de Chile
Más que un dirigente

En una carrera meteórica, al igual que cuando fue jugador hace treinta años, este viñamarino fue electo, hace pocos meses, como el nuevo mandamás del rugby chileno. Un hombre que se ha caracterizado por su liderazgo, buena relación con sus pares y su visión de lo que debiese volver a ser el deporte de la ovalada: un deporte atractivo, que congregue a toda la familia, tal como ocurriera en los ochenta y noventa.

Por Matías Seccatore M. / ?Fotos Vernon Villanueva

Como todo gran jugador de rugby, su vinculación con el deporte de la ovalada empezó desde bien temprana edad. Sus primeros pasos los dio en el Colegio Mackay y luego en los Sagrados Corazones de Viña del Mar, cuando pasó a ser parte del entonces Rugby UCV (hoy Sporting Rugby Club). Con la camiseta negra, fue destacando en cada categoría, y ya a los veintiún años conformaba la selección adulta. Nos referimos a Francisco Davanzo (50), presidente de la Federación de Rugby de Chile (FERUCHI) desde enero. Uno de los pocos dirigentes, proveniente de regiones, en ocupar la testera del rugby nacional.

Dentro de su carrera deportiva, siempre destacó por su talento con la ovalada en las manos, lo que le valió ser parte de la primera gira de Chile a Sudáfrica en 1983, vistiendo la camiseta de los Cóndores por varias temporadas. “En mis incontables defensas de la camiseta nacional conocí a Jean Pierre Juanchich, entrenador francés a cargo de la selección de Chile, que me recomendó para jugar en Francia, en el TOEC, de Toulouse, entre los años 1985 y 1987, donde aproveché de sacar la carrera de Marketing Manager en la ESARC de Tolulouse”, recuerda Davanzo.

¿Cómo se dio su vínculo con el mundo de la dirigencia?
En 2007 comencé a colaborar en mi club, Sporting RC, y ya al año siguiente me eligieron presidente, cargo que cumplí por cuatro años. De forma paralela, desde 2010 participé como Secretario de FERUCHI, hasta enero de este año, donde con la unanimidad de los votos de las asociaciones presentes, fui elegido presidente.

¿Qué siente al ser uno de los pocos dirigentes de regiones que es presidente del rugby chileno?
No le veo nada especial. Ni siquiera reparé en ese detalle. En el medio del rugby chileno nos conocemos todos, y sabemos quién es quién. En mi caso, por mi condición de trabajar en una compañía viñamarina (Virginia) que tiene su operación comercial en Santiago, estoy bastante tiempo en la ciudad jardín, pero a la vez me toca pasar mucho en la capital. Creo que eso permite que ejerza el cargo de presidente de la federación sin problemas. Lo importante es que conozco bastante las realidades de ambas culturas, la de Santiago y la de las regiones. Eso es lo que me ayuda a comprender ambos mundos, con sus particularidades. Y trato de provocar los necesarios entendimientos entre todos. ??

¿Cuáles han sido las grandes falencias del rugby chileno a su parecer?
La mayor es que no hemos sido capaces de hacerlo progresar y crecer consistentemente en el tiempo. Eso nos provoca estar lejos del desarrollo deportivo logrado en Europa, e incluso del de Argentina. De seguro que se relaciona con un aspecto sociológico de nosotros los chilenos, pues creo que somos poco apasionados, nos falta fanatismo, ese que se ve solo en el fútbol, en suficiente cantidad. Los fanáticos y apasionados del deporte en general no somos muchos, la mayoría se dedica poco a su deporte, a su club, priorizan más sus estudios, luego su trabajo y después la familia. Al deportista se le considera con poca importancia, cuando es una escuela de vida, con innumerables efectos positivos en la formación de una persona.

¿Qué más?
El rugby, como todos los deportes distintos al fútbol, está poco beneficiado por las políticas gubernamentales, y solo en estos últimos años se nota una seriedad mayor en esto. Sin embargo, la inversión del gobierno en deportes como el nuestro es baja, para las reales necesidades que se tiene. Por ejemplo, el déficit de canchas. Es algo patético en todo el país. Casos como en Arica, Iquique, La Serena, etc., la cantidad de canchas impide el desarrollo de más rugby, y de mejor calidad. Los ejemplos de clubes que se arman y entrenan en plazas son demasiados. En Antofagasta, hace apenas un año se logró disponer de una cancha, antes se jugaba en la playa, medio en arena, medio en las rocas y fue producto de una inversión privada, donada a la comunidad.

MEJORANDO EL NIVEL

¿Qué importancia tiene para el rugby chileno el participar ahora del Torneo Argentino desde este año?
A nivel mundial, Chile está veintitrés, según el ranking de la International Rugby Board (IRB). Para superar eso debemos superarnos, y eso se logra compitiendo con los mejores rivales posibles. Para ello es clave tener espacios de mayor competencia, y para nuestra selección, jugar contra selecciones como la de Tucumán, Córdoba y Buenos Aires, que están en un nivel alto.

¿Y por qué no se juega con otras selecciones nacionales?
Por falta de financiamiento. Queremos hacer giras y Test Match; el ideal es jugar contra países de mejor ranking que el nuestro para así poder subir en el mismo. Pero una gira implica un gasto alto, y la federación no posee los medios aún. En eso estamos. ??¿Cómo evalúa el trabajo que se ha hecho en selecciones menores?
Lo evalúo como insuficiente para lo que queremos y necesitamos. Pero dados los recursos disponibles se hace un gran trabajo.

¿Y cuál es la apuesta en rugby reducido?
Creemos que en el reducido tenemos mayores posibilidades que en el rugby normal, de quince jugadores. Por el biotipo de nuestra raza, hay mayor posibilidad de éxito en el rugby seven. Al ser deporte olímpico, a la federación se le mide más por los resultados del seven que el del quince, aunque sentimos mayor pasión e identificación por el último.

Y en mujeres, ¿qué planes tiene la federación?
En mujeres hay mucho camino por recorrer, debemos aumentar la masa de jugadoras y clubes, mejorar las técnicas individuales, para corregir defectos que en el nivel de selección no se pueden dar. Entre otras cosas, la federación debe aumentar la cantidad de fechas de torneos nacionales que se juegan, y generar más continuidad de estos torneos. ??

¿Es posible conciliar el rugby de colegios británicos con el de clubes?
Yo creo que eso ha sido un muro endémico, hemos vivido esperando que se puedan unir ambos mundos. Toda la vida se ha tratado de unir el rugby de clubes y el de colegios. Para mí, ambos obedecen a principios y objetivos distintos, y no los veo fácil de unir. ?

¿Y cómo se puede trabajar en el desarrollo de los clubes?
Creo que hay que trabajar para que las instituciones tengan su espacio propio y sean autónomos en las competencias. Hay que generar, de una vez por todas, la masa crítica mínima necesaria para que los clubes tengan su propio torneo, sin necesitar a los colegios. Eso debe hacerse partiendo desde el punto en que estamos, pensando en el mediano plazo. Por ello es que se necesitan más canchas, y el apoyo de las asociaciones (y de los clubes que las componen) para iniciar este trabajo sin ceder, hay que tener paciencia y la capacidad de ponerse metas de mediano plazo, de cinco a ocho años. ?

MOMENTO DE CRECER

Una de las grandes críticas a la federación es dejar las regiones extremas o en desarrollo algo abandonadas ¿Es tan efectivo?
Eso es parte cierto y parte no. Depende del grado de análisis que se haga. Las regiones deben organizarse y gobernarse por sí mismas. No se puede pretender que la federación haga el trabajo de base que la asociación regional no hace. En ese camino, FERUCHI puede apoyar y colaborar con ellos. Por otra parte, a Arica y Punta  Arenas, por nombrar las dos zonas extremas del país, se les ofrece el mismo número de cursos IRB y capacitaciones que disponemos para cualquier otra asociación. Nuestro equipo humano es muy escaso, e insuficiente para todo lo que quisiéramos abarcar. Gracias a la calidad profesional y humana de ellos, se logra cumplir con los planes de capacitación que se definen para cada año.

Brasil ha crecido muy rápido... ¿se puede replicar la fórmula de ellos?
Ellos están lejos del nivel deportivo de Chile, tanto en quince como en seven. Y en desarrollo, más lejos aún. En damas nos supera, y eso se debe a que acá es una disciplina joven, y ambos países la hemos iniciado en momentos similares. En varones, en cambio, Chile está consolidado en un nivel al que Brasil aún no llega, y su recambio generacional hace pensar que no va a variar. Mientras nosotros participamos en juveniles del grupo A Sudamericano, Brasil está en el B, y no logra aún superar a Paraguay, país al que Chile se impone. Esto no quiere decir que nos dejemos estar, al contrario, hay que seguir mejorando.

¿Qué beneficios traerá la nueva Liga Nacional patrocinada por FERUCHI y ADO?
En principio, hacer competir a los mejores entre sí, motivando a todos los que queremos el rugby, sobre todo a los jugadores. Esto lleva a superar el nivel individual y colectivo del juego, un aporte más para seguir creciendo y mejorando el nivel de la competencia nacional. A su vez, la Liga ADO busca generar competencia para equipos de todo el país. Permite que entre ellos se vayan midiendo para detectar cómo está el nivel de las distintas asociaciones regionales con otras cuya realidad se desconoce, genera lazos y vínculos deportivos que abren oportunidades para todos quienes las quieran.

¿Cuáles son sus metas personales como dirigente, una vez finalizado su periodo?
Me conformo con dos cosas. La primera es que los aportes concretos que se están iniciando y ya logrando, tales como el nuevo estatuto de FERUCHI, el Torneo Nacional Unificado, la mejora de infraestructura del Centro de Alto Rendimiento del Rugby (CARR) en lo que es su estadio y albergue deportivo, el Plan de auto financiamiento —a través de auspiciadores privados—, el apoyo concreto a las asociaciones regionales  para colaborar en mejorar su nivel de desarrollo y autonomía, sean una realidad que la cuide y  consolide la próxima directiva nacional, y sigamos así sumando para crecer cada vez más. Yo ya he dicho que el rugby chileno es frágil, y un descuido hace retroceder muy rápido el avance que se logre con tanto sacrificio.

¿Y la segunda?
Que el nivel de juego interno y de las selecciones nacionales sea más alto, y así logremos imponernos a nuestros rivales de siempre.  Para que podamos pasar al nivel siguiente, el de disponer de un calendario de selección que considere al menos dos giras anuales, que permitan medirnos con países Top 20, consolidar a Chile dentro de ese exclusivo grupo, e ir mejorando año a año nuestro Ranking IRB. Esto nos devolverá un espectáculo de rugby más querido y valorado que el actual, con marcos de público que estimulen a los jugadores, y al ambiente en general. Este deporte debe volver a ser un espectáculo masivo que atraiga, por sí mismo, al público cada fin de semana.


“Creo que hay que trabajar para que las instituciones tengan su espacio propio y sean autónomas en las competencias”

 

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