Tell Magazine

Entrevistas » Café con

EDICIÓN | Junio 2012

El cerebro de las indomables

Patricia Maldonado, cantante
El cerebro de las indomables

Su fuerte personalidad y manera directa al opinar del resto le han permitido a Patricia Maldonado (61) crecer y ganarse un sitial en el medio televisivo, mucho más que ser cantante, su verdadera profesión. Tanto es así, que ni ella extraña interpretar sus viejos temas en pantalla.

Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva

Entre los setenta y ochenta fue una exitosa animadora de TVN; no obstante, años después sufrió en carne viva la censura de los canales, radios y lugares de espectáculo por su clara tendencia derechista. Mil veces se tuvo que reinventar, vendió quesos, huevos y más en las puertas de los colegios; abrió una tienda para gente obesa en Patronato, hizo lo imposible por mantener a su familia. Hasta que Mega le dio una oportunidad y de un pequeño espacio como opinóloga en el matinal, pasó rápidamente a tener presencia en más programas. Hoy otorga bastante rating a la pantalla chica y sigue arrasando la taquilla de todas las salas de eventos donde se presenta con Las indomables, su obra más reciente.

¿En los setenta se sentía la Olga Guillot chilena?
Me hicieron sentir la Guillot, que es distinto. Desde muy niña, yo trabajaba cantando en el Club de Yates del Quisco con mi padre. Había clientes que siempre me decían “Olguita, cántese un bolero”, yo me reía sin entender, porque no la conocía. Hasta que me trajeron un disco. Al oírlo sentí que yo no interpretaba como ella, pero sí que ambas teníamos un estilo similar, con mucha fuerza.   

¿Qué tan famosa llegó a ser como cantante en el extranjero?
Tuve suerte, pegué mucho en Ecuador y Perú y le hinqué el diente al mercado latino en EE.UU, mientras viví en Puerto Rico, Miami y Nueva York. Pero cuando le estaba dando el palo al gato allá, me bajó la onda del sentimentalismo y regresé. Me arrepiento por el lado profesional, pero cuando pienso en mi marido Jorge, en mis hijos Javier Andrés (25), Patricia Andrea (19) y mi nieto (4) que llegaron después, me siento realizada.

¿Cómo recuerda la época del programa Pare Mire y Escuche en TVN?
Fue fantástico, entrevisté a toda la gente importante, incluso a Luis Miguel, cuando él tenía doce años. También participé en el Jappening y actué en una teleserie, De cara al mañana. Después me fui a canal 11, donde conduje más programas.

Hasta que llegó la censura… ¿cómo salió adelante?
Lo que más aprendí en ese minuto es que no me diera susto quedarme sin trabajo. En la década de los noventa me paraba en los colegios a vender quesos, huevos, pan de pascua, cola de mono, picarones y calzones rotos, lo que me permitió dar de comer a mi familia y pagar las deudas. La gente se extrañaba, así que yo me inventaba un cuento y les decía que Jorge había recibido unas tierras en el sur con animales y para no aburrirme haciendo nada en casa, me entretenía vendiendo quesos.
    
¿Qué tan cerrado estaban los medios para usted?
Absolutamente. Tras el cambio de gobierno, me fui con mi hijo a EE.UU; entonces llevaba tres años separada de mi marido — extraterrestres mediante (ríe) —, pero él me pidió que lo intentáramos otra vez. Decidimos enfrentar juntos, y en Chile, el vendaval. Lo que más me dolió fue cuando Gonzalo Beltrán hizo un programa homenaje al bolero, donde invitó a Olga Guillot, Lucho Gatica, Sonia La Única y a la doble de Patricia Maldonado… o sea, a Natalia Cuevas. Cuando vi esto en mi casa, a Olga cantando boleros con una imitadora, me puse a llorar de impotencia y rabia. No podía creer que fuera tan grande el odio.
 
¿Tampoco hacía eventos?
No, los hoteles me dejaron de llamar porque recibían amenazas que iban a poner una bomba si yo cantaba. De hecho, me destrozaron el negocio de ropa; tuve que sacar a mis niños y a mis padres del país porque me los amenazaron de muerte. A mí me amenazaban todos los días, la última vez fue cuando trabajaba en Radio Agricultura con Raquel Argandoña, no hace mucho… Fue bien heavy.

¿Extraña volver a cantar en televisión?
Fíjate que no, opté por dejar de cantar hace mucho rato, porque me provoca demasiado cansancio. En TV canturreo y de repente voy a eventos de empresas, solo cuando quiero y me pagan bien.

¿Le gusta ser opinóloga?
Me encanta, partí en ello gracias a Carlo Von Mühlenbrock, quien me invitó a un programa de cable. Al director le gustó lo que hice y más tarde, cuando inventó el Mucho Gusto y se lo vendió a Mega, me incluyó en el paquete. Partí en el 2002 y recibí muy buena crítica en los diarios, de ahí no paré más. En un momento estuve en Mega y Canal 13, hasta que el primero me pidió y pagó la exclusividad.

¿Qué tan bien le está yendo con Las indomables?
Espectacular, pero estamos agotadas, ya no dormimos. De todas las obras que he escrito, esta se ha convertido en un fenómeno enorme. Con Raquel Argandoña, la doctora María Luisa Cordero y Pamela Díaz, funcionamos regio y yo feliz llevaría la fórmula a un programa de televisión, pero no creo que Raquel quiera dejar TVN. En suma, estoy disfrutando el éxito a los sesenta  años —aunque también fui famosa a los treinta— pero hoy lo vivo de forma madura y gozo plenamente con todo lo que me está pasando.     

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+7+4   =