De madera, lacados, de vidrio templado, minimalistas, con diseños simétricos, full color. La lista es larga. Tiendas de decoración de todo el mundo han sacado últimamente modelos insuperables de sillas y escritorios ergonométricos, ideales para los momentos de estudio. Un guiño inequívoco al diseño. En esta vuelta a clases, un recorrido visual para elegir el que más le guste.
por Macarena Ríos R.
Con la vuelta a clases, las tareas escolares se asoman en el horizonte. Y para no ponernos monotemáticos, los invitamos a rodearse de creativas y prácticas ideas para decorar con estilo la zona de estudio, de la mano de entretenidos escritorios.
Una forma de hacer más fácil la transición, es rearmar ese rincón de estudio que dejamos de lado en el verano con elementos que ayuden a la concentración y el orden.
Los gustos y las necesidades cambian. Hoy en día es común que los escritorios traigan una bandeja deslizable para el teclado o el notebook, por ejemplo. También que muchas camas tengan incorporado un tablero que haga las veces de escritorio. Incluso hay algunas que ya vienen con zona de estudio incorporada y que son parte de una tendencia que está creciendo. Tendencia, en todo caso, que se ajusta a quienes no tienen más espacio que el dormitorio para crear un pequeño rincón para las tareas escolares.
ZONA DE ESTUDIO
Lo primero que hay que hacer, es delimitar el espacio con el que se cuenta. Saber, por ejemplo, si se tiene una sala de estar que pueda hacer las veces de sala de estudio. O si el dormitorio es compartido y tiene el metraje suficiente para que quepan dos escritorios o deberán compartir una mesa. O si disponemos de un pasillo ancho que cuente con suficiente luz natural y se transforme, con unos cuantos toques, en una zona ideal para los deberes. Aquí, distribución y funcionalidad son claves.
Libreros y separadores, lámparas de estudio y cajoneras con ruedas para almacenar son indispensables y se transforman en el complemento perfecto para las tardes de estudio.
¿Decoración femenina? ¿Problemas de espacio? ¿Un rincón para adolescentes? Ideas y soluciones, en estas páginas.
LOS IMPRESCINDIBLES
Luz, ventilación adecuada, muebles ergonómicos. Existen una serie de requisitos que hay que cumplir para que un rincón de estudio se precie de tal. Si quiere algunos buenos consejos para que el tiempo de su hijo rinda al máximo y los hábitos se arraiguen, siga leyendo.
Primero que todo se debe contar con una buena iluminación. En lo posible con luz natural y de noche, lámparas con luz blanca y ampolletas de bajo consumo. Eso sí, debe ser independiente de la iluminación ambiente y cuidar de que no llegue directamente a los ojos ni generar sombras para que no moleste.
Otra característica importante que deben tener las áreas de estudio obedece a la ventilación. Es ideal que el escritorio o la mesa para las tareas, se ubique cerca de una ventana y ojalá esta esté de espalda al niño para que le llegue la luz y no se distraiga con lo que pasa afuera.
En cuanto a la silla, tiene que ser cómoda y ojalá ergonómica, que ayude a mantener una correcta postura tanto de la espalda como del cuello y el escritorio lo suficientemente amplio para que quepan libros y cuadernos.
En cuanto al color, los tonos claros y neutros contribuyen a generar una sensación de mayor amplitud. En estos casos, el blanco es el rey, pero siempre podemos disponer de complementos a todo color que den vitalidad al espacio. Es aquí donde entran a jugar los accesorios que personalizan los escritorios y las salas de estudio.
Coloridas tablas de corcho, grandes pizarras o paredes magnéticas resultan ideales para pegar papeles sueltos, direcciones, horarios y actividades extra programáticas, incluso fotos. Repisas, estanterías, cajoneras o baldes de diseños modernos, por otra parte, ayudan a tener los lápices y libros ordenados.
Los escritorios con cajones son prácticos para guardar los útiles escolares. También hay escritorios con modulares y puertas corredizas, que permiten tener lo más despejada posible la mesa. Si el área de estudio es pequeña, se puede optar por muebles plegables o que tengan ruedas para guardarlos debajo de la cama, por ejemplo, cuando no se estén usando.