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EDICIÓN | Abril 2012

Meditación transformada en arte

Montserrat Castedo, artista
Meditación transformada en arte

Desde pequeña, Montserrat Castedo, más conocida como Rupalí, sintió que tenía una relación muy especial con el arte y la naturaleza. Lazos que con los años fueron creciendo hasta convertirla en una artista reconocida mundialmente gracias a sus originales y coloridos cuadros, que realiza a través de la técnica de retacería o patchwork y cuyas temáticas van desde lo figurativo de la fauna y paisajes hasta la abstracción absoluta.

Por Francisca Larriba C. / Fotografía Patricio Salfate T.

Una combinación perfectamente armónica entre colores, formas y texturas logra Rupalí en cada una de sus obras. Creaciones que hoy nacen de la inspiración que la artista encontró hace veintitrés años en El Molle, poblado ubicado a treinta y cuatro kilómetros de La Serena, en el enigmático Valle de Elqui.

Al llegar a su casa-taller, llama la atención el gran número de cuadros que se exponen; no hay ninguno igual a otro, cada uno es resultado de algún sentimiento o visión. Pareciera que están esperando ser observados para entregar la magia y luz que de ellos emana. En el arte de la retacería cada trozo de tela cumple una función en la obra final, ninguna está puesta al azar.

Rupalí nació en Santiago y, desde temprana edad, estuvo rodeada de intelectuales españoles que llegaron junto a sus padres en el Winnipeg, barco organizado por Pablo Neruda que trajo a refugiados de la guerra civil española. En su adolescencia, decidió estudiar arte en la Dominican University de California, en Estados Unidos, estudios que la acercaron e hicieron probar varias técnicas: el óleo, la cerámica y el grabado, pero sin encontrar una que le acomodara en su totalidad, hasta que un día, en la ciudad de Nueva York, se encontró con un cuadro que le daría un nuevo rumbo a su vida personal y artística.

Rupalí, cuéntanos en qué consiste tu trabajo
La técnica que uso para hacer mis cuadros es la retacería. Para cada creación utilizo distintos retazos de tela con diferentes texturas y diseños, especialmente de algodón, que voy uniendo con aguja e hilo, todo el proceso es completamente a mano.

¿En qué momento de tu vida te decidiste por la retacería?
Un día, y después de trabajar con distintas técnicas, fui a una exposición de arte chino antiguo en Nueva York y mientras la recorría vi un cuadro de Buda, que de inmediato se llevó toda mi atención, porque yo en ese tiempo estaba muy ligada al budismo. El cuadro era especial, estaba hecho en tela antigua y me di cuenta de que estaba cosido a mano; era realmente precioso, tenía pájaros, mariposas y flores. En ese momento sentí que ya lo conocía, tuve la sensación que yo lo podría haber hecho perfectamente en otra vida y fue en ese momento que me decidí y comencé a trabajar con telas y no paré más. Siempre he sentido que esta técnica la traía desde antes.

¿Cómo es el proceso de uno de tus cuadros?
El proceso comienza cuando surge una idea, luego la tengo que pasar al cuadro, y para eso, lo que hago es poner una tela de fondo cruda, luego voy armando la imagen con los retazos de tela desde arriba hacia abajo. Luego tomo las telas con alfileres para finalmente coserlo.

Entonces la tranquilidad debe ser indispensable…
Sí, sobre todo en el momento de armar el cuadro, durante este tiempo tengo que estar en mi taller, porque acá adentro está mi mesa de trabajo y tengo la tranquilidad que necesito. Para crear es importante estar sola; por eso a veces trabajo en medio de la noche y solo acompañada por el sonido de la música clásica que me gusta escuchar. Después la costura la hago en distintas partes y muchas veces acompañada.

¿Qué representan para ti cada uno de ellos?
Estoy conectada con cada uno de mis cuadros. Son mi meditación, por eso los llamo tapices meditativos, porque cuando trabajo en ellos me quedo en silencio y estoy completamente vinculada con el armado del cuadro. Cada uno de ellos es especial para mí.

¿Cuáles son los temas que te inspiran?
Tengo varios temas que me gustan, pero me inclino especialmente por los paisajes, tengo varios trabajos con montañas, porque aquí estoy rodeada por ellas así que me inspiran. También, represento el mar, caracolas y mariposas, incluso tengo muchos cuadros que son completamente abstractos, pero la mayoría están muy ligados a la naturaleza.

¿Qué tipo de telas utilizas?
Son telas ciento por ciento naturales, traídas de distintos países y ciudades, de colores estampados y alegres. La que más utilizo es el algodón, pero también trabajo con rayón o viscosa que son telas que vienen de la madera y que resisten muy bien el proceso de planchado. No uso telas sintéticas, no las soporto, ni en mi ropa ni para hacer los cuadros.

¿Cuánto tiempo demoras en hacer un cuadro?
Armar un cuadro me puede tomar varias horas y durante este tiempo se me va el mundo, me desconecto; hay veces en que no me he dado cuenta y ya está oscuro y me sorprendo a mí misma, realmente a través de ellos me voy a otro lugar. Después, el proceso de la costura es un poco más lento, puede ser desde tres días hasta una semana.

¿Haces clases de retacería?
Sí, hago talleres intensivos de un día acá en mi casa, a veces a una persona o a veces a grupos y los materiales los pongo yo. Las personas que vienen en un día pueden armar su cuadro completamente y así se lo llevan terminado o, si faltó tiempo, lo pueden terminar en sus casas. Siempre se van muy felices.

¿Cómo ha sido esta experiencia?
Muy buena, es muy entretenido, sobre todo cuando tenemos un grupo más o menos grande, porque las alumnas llegan durante la mañana y se quedan varias horas, entonces hay tiempo para trabajar y compartir momentos muy agradables. Ellas traen su cocaví y hacemos un almuerzo común, descansamos al mediodía y seguimos trabajando en la tarde; es una experiencia muy bonita.

¿Haces cuadros por encargo?
Sí, en febrero hice seis cuadros, de los cuales tres eran encargos. Durante todos los años que llevo en la retacería he hecho una gran cantidad de cuadros, a los que les he sacado fotografías, entonces cuando alguien viene le muestro esta colección de fotos para que conozcan mi trabajo y sepan qué tipo de creación quieren. Hay veces que los ven y dicen quiero uno como este y yo hago uno que se parezca, pero nunca produzco un cuadro exacto a otro, porque cada uno es una creación en sí, son exclusivos en cuanto a la forma y colores. Cada uno representa un momento de meditación personal.

OTROS TÍTULOS

- Armonía de texturas y colores
- Cuadros con sentimiento
- Retazos para meditar


“Armar un cuadro me puede tomar varias horas y durante este tiempo se me va el mundo, me desconecto; hay veces que no me he dado cuenta y ya está oscuro y me sorprendo a mi misma, realmente a través de ellos me voy a otro lugar”.

 

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