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EDICIÓN | Junio 2012

La revolución del agua

Alfredo Zolezzi, diseñador industrial
La revolución del agua

Agua para todos. Esa es la consigna que promete revolucionar al mundo entero y que situó a nuestro país y al diseñador industrial, Alfredo Zolezzi en la palestra, gracias al genial invento que purifica el agua contaminada a través de un plasma. Reacio a hablar de sí mismo, prefiere que sus acciones lo hagan por él. A la cabeza del AIC, en su natal Viña del Mar, está marcando pautas. Acaba de recibir el premio nacional de Innovación. La Fundación Avina quiere colaborar con él. Silicon Valley lo está esperando con las puertas abiertas. La Universidad de Edimburgo lo ovacionó de pie hace un par de semanas. Y le acaban de proponer, junto con Avina, crear el primer laboratorio de innovación social en América Latina (y quizás del mundo) utilizando la innovación tecnológica como driver. Señores, esto es solo el comienzo.

Por Macarena Ríos R. /fotografías Vernon Villanueva B.

 

Alfredo Zolezzi es un tipo humilde, de muy bajo perfil. Tanto, que todavía no está convencido con esta entrevista. A pesar de haber inventado el plasma que purifica el agua contaminada, a pesar de haber encontrado la forma de extraer crudo de los pozos petroleros ya agotados, a pesar de haber diseñado un modelo tan revolucionario (el Modelo de los Objetivos Integrados, MOI), que la mismísima Fundación Avina le ofreció traer a Chile a dos memoristas de Harvard —o Babson— para escribirlo en inglés nativo y difundirlo en varios idiomas. A pesar de que la junta de accionistas del Advance Magnet Laboratory (AML) acaba de aprobar la fusión de este con el AIC (Advanced Innovation Center) en partes iguales. A pesar de que Vivek Wadhwa, (el renombrado columnista del Washington Post) le pidió formar parte del centro que creó hace un par de años. A pesar de que acaba de recibir el Premio Nacional de Innovación que otorga la Universidad Adolfo Ibáñez en conjunto con el Colegio de Ingenieros de Chile.

Y por mientras, desde el sexto piso de su oficina ubicada en El Salto, Viña del Mar, dice varias verdades. Dice, por ejemplo, que mientras la investigación transforma dinero en conocimiento, el AIC transforma conocimiento en valor, mediante el uso de la tecnología. “Y cuando la industria entiende eso, es el mercado el que se acerca a ti y te ofrece capital y ya no eres tú quien debe andar golpeando puertas como era en el pasado. Ahora son las empresas las interesadas en estos desarrollos y es así como el modelo empieza a funcionar. Es el capital el que anda detrás de buenas ideas y de los proyectos con potencial”.

¿Últimamente te han golpeado mucho las puertas?
Gracias a Dios, sí. Se validó el modelo, porque no es normal que nosotros estemos haciendo cosas con muy poco presupuesto en áreas donde hay grandes corporaciones y centros de investigación a nivel mundial actuando con presupuestos millonarios y que en unos pocos meses estemos levantando cosas que no existían. Por ejemplo, lo del agua. Esperamos que lo que nosotros hacemos sea imitado por muchos y que pase a ser una actividad importante en nuestro país.

Dice también que el MOI —que sostiene que la innovación tecnológica es una herramienta que permite generar impacto económico y social— es la clave de todo lo que está pasando. “Desde el día en que escribimos el modelo y lo probamos, la tasa de acierto de los proyectos que llevamos es de un ciento por ciento. Y a pesar de que es una constante la falta de recursos, los proyectos siguen avanzando”.

El modelo sostiene que la ciencia del futuro permite conectar innovación y pobreza. Y lo que se ha transformado en una verdadera bandera de lucha para Alfredo: El modelo rompe paradigmas al sostener y demostrar que es posible ejecutar una agenda comercial altamente rentable con una humanitaria y social de altísimo impacto. ¿El fin? Poner la tecnología al servicio de la comunidad, de los más necesitados.

Zolezzi, el diseñador industrial, va mucho más allá. Y ve mucho más allá. Mientras lo llaman por teléfono desde Estados Unidos y envía instrucciones a través de su Tablet, se detiene un segundo y me mira a los ojos. “Si tú me preguntas cuál es la misión del AIC, es una sola: cambiar la aceleración con que se da la lucha contra la pobreza a nivel mundial”. La ecuación es simple: a más tecnología, menos pobreza.

LA FELICIDAD DE ROSITA REYES

Obligar a ver el impacto que puede generar la tecnología en la pobreza. Eso fue justamente lo que generó Alfredo con la puesta en marcha de su prototipo en el Campamento San José. Científicos de todas partes del mundo vinieron a ver cómo funcionaba la máquina que transformaba el agua contaminada en potable. Rainer Meinke, Traver Gruen-Kennedy, incluso una compañía americana que quiere comprar una licencia para todo el mundo y hacer equipos de consumo masivo. Mientras medios internacionales entrevistaban a los pobladores, entre ellos a Rosita Reyes, que es la que “la lleva” en el campamento.

Me muestra un video de Reuters difundido en Estados Unidos, donde aparece el plasma que promete revolucionar el futuro. “Esto que hice en el campamento tenía por objeto validar que tecnología y pobreza deben conversar. Y que en Chile sí se pueden hacer cosas de alto impacto global no solo científico, sino social y comercial”.

Y vaya que sí. Un golpe a la cátedra es este flamante invento del AIC que tiene revolucionada a la comunidad científica y que puso en la palestra a nuestro país como un nuevo polo de desarrollo tecnológico e innovación. Chicago Tribune, Washington Post, Cientific American (la publicación científica más importante a nivel mundial) y la Singularity University de Silicon Valley están hablando del plasma que purifica, en solo cinco minutos, cerca de setenta litros de agua.

“Pero esto no es lo único de impacto global que estamos haciendo, tenemos varias tecnologías más, algunas de ellas probadas exitosamente con el gobierno estadounidense y todas ellas desde Chile. Eso es lo importante. Por eso es que no hemos vendido la tecnología. La idea de esto es asegurarnos que les llegue a todas las Rositas Reyes del mundo. A lo mejor no nos va a resultar, pero me voy a morir intentándolo y eso te lo aseguro”.

La próxima etapa es validarla en distintos territorios. “Estamos trabajando en implementar los próximos quince campamentos que consideran instalar agua en el Hospital de Puerto Príncipe en Haití, en campamentos en la Amazonía brasileña, en el Chaco (Paraguay) y por supuesto en nuestro país en la zona de la Araucanía. Queremos que a nadie le quepa duda que esto funciona”.

 

UNA OBSESIÓN

En el AIC trabaja un equipo de científicos expertos en robótica, física avanzada aplicada, nanopartículas, superconductividad, plasma. La creatividad se respira en los pasillos, en las pizarras atiborradas de fórmulas matemáticas, en los apuntes hechos de complejas fórmulas. Y en las mentes pensantes que pululan por ahí. “Tengo un grupo de ingenieros chilenos realmente fantásticos”.

¿Y tú sueñas con acelerar la lucha contra la pobreza?
Eso me tiene obsesionado. Esa es la gran bandera de lucha. Para eso existe este centro, pero también quiero cambiar la aceleración con que se da la recuperación de aguas y para eso quiero trabajar con algunas corporaciones muy grandes americanas. Y aunque hay gente que no entiende lo que hago, la Fundación Avina se interesa en esto. “Alfredo queremos ayudarte, pero además queremos adoptar tu modelo”. Imagínate lo que eso significa, ellos están en diecinueve países desde hace muchos años, trabajando con los más pobres, me significa un vínculo real con acción social concreta, medible y no de discurso. Antes de vender mis tecnologías, me voy a asegurar que lleguen a los que más las necesitan.

El AIC está siendo contactado por importantes empresas tanto a nivel nacional, como de Brasil y Estados Unidos para que —utilizando sus capacidades y su modelo— pueda dar una nueva mirada, con la óptica de la innovación, a problemas industriales todavía no resueltos completamente. “Para nosotros es un orgullo estar recibiendo invitaciones y propuestas todas las semanas, pero debemos ser muy selectivos y privilegiar aquellas en donde las capacidades del AIC puedan realmente generar impacto”.

PERSEGUIR LOS SUEÑOS

La culpa la tuvo Fernando González. Eso es lo que hoy dice Alfredo con una amplia sonrisa. La culpa del sisma familiar, de la partida de uno de sus hijos a los Estados Unidos a perseguir sus sueños.

“Un día estaba Fernando en mi casa junto a unos amigos argentinos. Uno de ellos estaba haciendo una selección por el mundo en busca de talentos jóvenes para llevarlos a un campamento de tenis en California, comandado por el entrenador español José Higueras”. El mismo de Sampras y Federer. Durante diez días evaluó a Ignacio, uno de sus hijos, y salió seleccionado para ir a California. Alfredo abrió los ojos como plato. “¿Mi hijo?, ¿solo?, ¿a California?, ¿doce años?, ¡nica!”, pensó.

Y convocó a una reunión familiar: el papá, la mamá y el niño en cuestión. Durante mucho rato estuvieron explicándole el porqué no querían que fuera, el costo familiar, el dolor de la ausencia, el evitar exponerlo.

Estaba oscureciendo cuando Ignacio dice: “Ok, voy a hacer lo que ustedes digan, pero hay algo que me confunde, papá. Tú siempre nos dices a nosotros que nunca debemos dejar de perseguir los sueños. Lo que no puedo entender es por qué yo no puedo perseguir el mío”.

Y Alfredo tuvo que dar su brazo a torcer y partió a dejarlo a California. “Una de las cosas importantes es mantener la capacidad de soñar”.

PARADOJAS

Esta historia, la del AIC, la del modelo de los objetivos integrados, la del plasma que purifica el agua, la del petróleo, está llena de aristas. Y también de paradojas: por un lado la CORFO le acaba de rechazar todos sus proyectos y, por otro, acaba de recibir una invitación de la Office of Naval Research Global America’s de USA para mejorar la cooperación tecnológica entre Chile y Estados Unidos. ¿Quiénes participan? CORFO, SOFOFA, CONYCIT, los mismos que han rechazado sus programas. Es de esperar que esto cambie el próximo año, dado que el propio Presidente de la República ha instaurado el 2013 como el Año de la Innovación.

¿Qué te gustaría inventar?
Están pasando cosas increíbles en el mundo. Se están inventando cosas geniales y a mí me gustaría que el modelo de los objetivos integrados se usara en forma masiva en los colegios, en las universidades, porque el modelo ha demostrado que es posible desde Chile, sin ser científico, sin ser millonario, sin ser político, sin ser conocido ni tener una gran marca, crear cosas de alto impacto global. Ha demostrado que no requieres dinero para hacer las cosas, lo único que se necesita es inquietud y voluntad.

Todo lo que están haciendo apunta a mejorar la calidad de vida de los pobres. “Por ejemplo, ahora inventamos un dispositivo que es un separador magnético. ¿Para qué servirá a futuro? ¡No tengo idea! Lo que queremos es generar una plataforma abierta en la red e invitar a todos los estudiantes del mundo a trabajar con nosotros en buscar aplicaciones para esa tecnología”.

EL TWITTER DE PROCHILE UK

Alfredo no para. Durante mayo viajó a Perú, Londres y Escocia. Y recibió una invitación por parte de la Fundación Avina, de manos de Valdemar Oliveira, director de Iniciativas Continentales y Guillermo Scallan, director de Innovación Social para América: generar vínculos de colaboración de largo plazo buscando impactar los programas de acción social utilizando la innovación tecnológica.

Y no solo eso: lo emplazaron a crear su propia fundación. “Queremos que hagas una Fundación para que esto trascienda. Ustedes están rompiendo paradigmas, ustedes están utilizando ciencia del futuro para solucionar hoy problemas del pasado, ustedes han demostrado que hay una forma distinta que permite acelerar la lucha contra la pobreza”.

Hace poco se reunió en Londres con María Wu, de Virgin United, el conglomerado del magnate inglés Richard Branson, y estuvo en la Universidad de Edimburgo como invitado a participar en el Forum: “Oportunidades de negocio en Latino América: cambiando las perspectivas”. Estaba la crema y nata del mundo empresarial, estudiantil y ejecutivo escocés. Estaba Hugh Elliot, gerente de relaciones internacionales de Anglo American. Estaba Fiona Clouder, la encargada de la dirección de América Latina del Ministerio Británico de Relaciones Exteriores. Estaba José Ramón Perea, economista senior del OECD. Estaba Yukiko Arai, especialista senior de la OIT-Ginebra. Y estaba Alfredo.

“Yo fui a decir que Latinoamérica (tal como lo dice Raúl Rivera en su libro Nuestra hora) y contrariamente a lo que muchos piensan, tiene las reservas de agua más grandes del mundo, tiene una biodiversidad incalculable, un potencial gigantesco y que desde ese continente sí se pueden hacer cosas de impacto global”. Zolezzi, junto con el AIC no sólo está movilizando la industria y canalizando la innovación. Está sensibilizando. Está entregando un mensaje social que en ese Forum, se convirtió en toda una experiencia. “Ayer @AlfredoZolezzi se ganó ovación de pie cuando presentó su purificador de agua en foro sobre Latinoamerica en Universidad de Edimburgo”, twitearía al día siguiente @ProChile UK.

PURA CREATIVIDAD

Casado con Gabriela Campusano y padre de cuatro hijos: Sofía, Alfredo, Ignacio y Bernardita, dice que no es normal haber ido a la Casa Blanca, ni a la NASA a mostrar su modelo, que tampoco debiera haber hecho lo del agua, ni lo del petróleo, ni debiera haber recibido la medalla Yuri Gagarin, otorgada por la Academia Rusa de Ciencias de la Ingeniería, convirtiéndose en el primer latinoamericano en obtenerla. “Es muy raro y eso compromete”.

Claro que compromete. El propio Obama, junto a su equipo dedicado a temas tecnológicos, puso a su disposición todas las condiciones para que pudiera instalarse en un centro de innovación en Florida. Con todo su equipo. Con visas, con subsidios, con financiamiento. La puerta sigue abierta.

Pero eso no es todo. Acaba de firmar a través del AIC, un acuerdo de cooperación con el Russian Academy of Engineering Sciences, para proveer desde Chile consultoría en innovación. Solo un dato: Esta entidad agrupa a más de novecientos científicos rusos. Un valor agregado incalculable. “Lo que podemos generar es insospechado”.

Son ambiciosos los objetivos que tienes con el Centro…
Súper ambiciosos. Queremos lograr que se hable de innovación en Chile antes y después del AIC. Estoy convencido de que la creatividad y la estabilidad del país permitirán transformarlo en un líder internacional en términos de innovación. Lo interesante de este modelo es que una misma tecnología puede tener varias aplicaciones, y en eso estamos trabajando: en generar soluciones para diversas necesidades, siempre enfocadas al impacto social y ambiental sin renunciar a una rentabilidad económica adecuada.

Y el purificador de agua hecho en base a plasma es la punta del iceberg. Una innovación que usa la tecnología del futuro, en problemas reales como la escasez de agua a nivel mundial.

¿Sopesaste el ofrecimiento que te hicieron en USA?
Todavía lo estoy evaluando.

Alfredo hace una pausa y comenta: “El desafío personal es descubrir qué quiere Dios conmigo, por qué me permite hacer estas cosas. Y más que el poder realizarlas, yo agradezco profundamente el sentir la necesidad de hacerlo, de hacer algo por los demás”.

 

 

 

“Si tú me preguntas cuál es la misión del AIC, es una sola: cambiar la aceleración con que se da la lucha contra la pobreza a nivel mundial”.

“Estamos evaluando instalar agua en el Hospital de Puerto Príncipe en Haití y llevar agua a unos campamentos en la Amazonía brasileña. Queremos que a nadie le quepa duda que esto funciona”.

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