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EDICIÓN | Abril 2012

“Ya no reniego de la farándula”

Jennifer Warner, periodista
“Ya no reniego de la farándula”

Es un hecho que con Jennifer Warner (40) debutaron en Chile los programas de farándula, hoy  sinónimo de raiting y rentabilidad en todos los canales. La periodista ya no reniega de los años en que se dedicó a esto e incluso acaba de volver a la televisión (La Red) como opinóloga y periodista de espectáculos, su especialidad. Interferencia (Mega), Buenos Días a Todos (TVN), SQP (Chilevisión), Cuestión de Peso (Canal 13), son algunos de los programas donde la vimos crecer.

Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.

Paralelamente, siempre ha potenciado sus conocimientos en marketing, como encargada del área en la cadena Sheraton en el pasado y hoy como relacionadora pública en la empresa No + Kilos. Tuvo su paso por Radio Agricultura (Cero Estrés) y se dedicó a viajar por Chile impartiendo cursos de liderazgo y coaching. Este año rechazó la oferta de TVN y optó por un canal menor, para dedicar más tiempo a sus dos hijos León (5) y Sofía (1) y a su marido, el abogado Carlos Klarman, temas sobre los que se explayó mientras conversamos un café en los jardines del Hotel O’Higgins de Viña del Mar.

Has declarado que hoy en TV estamos viendo a una Jennifer 2.0… ¿en qué sentido?
La maternidad me cambió mucho mi forma de ver la vida, enfrentar los conflictos y mirar el mundo. Antes me cuidaba de opinar, pero aprendí que si uno argumenta bien un juicio de valor es súper válido decirlo. 

¿Cómo son tus recuerdos como la notera “estrella” en Buenos Días a Todos?
Los mejores, viajé por todo el mundo, entrevisté a Juan Gabriel en su casa en México, a Plácido Domingo en Miami, a Luis Miguel en conferencia en Nueva York, a Miguel Bosé en España, Paulina Rubio, Black Eyed Peas, Alex Ubago, Enrique Iglesias, Ricky Martin, etc. Después conduje Sillón Rojo, pero no funcionó.

¿Qué te atrajo de la oferta de Rodrigo Danús para SQP?
Me ofreció escoger cómo hacer mi programa en todo sentido. Como ya había entrevistado a tantas celebridades, sabía que siempre había algo más detrás de cada famoso. 

¿Cómo llevas la corona de haber sido la reina madre de la farándula en Chile?
Con mucha hidalguía; hoy para mí es un piropo, considerando que el mundo de la farándula está en todos los canales y horarios, revistas, radios y hasta en los diarios más aristocráticos. Con el tiempo entendí mi aporte y ya no reniego de mis inicios en la farándula. Me río de la gente que la tilda de lo peor, si en el fondo igual la ven, hay mucho doble estándar en Chile.   

¿Por qué lo pasaste tan mal cuando dejaste SQP en 2006?
Porque mi hijo estaba enfermo y cuando regresé al programa —del post parto— me hicieron una encerrona al aire que afectó mi estado anímico. Surgió porque en otros medios yo comenté que no estaba de acuerdo con la farándula que escarbaba de manera caníbal. Mis compañeros no me apoyaron, nadie se salvó, fueron momentos muy dolorosos y llevaron a que dejara SQP. 

Y te llamó el 13…
Así es, para Cuestión de Peso el programa que mayores satisfacciones me ha dado, un regalo del alma que me permitió conectarme con el lado social que siempre he tenido y con un flagelo de magnitud mayor como la obesidad. Terminó por problemas de costo y fue otra víctima de Los Simpsons, cuando los pusieron en todo horario (ríe).

¿Qué hiciste después?
Me fui a mi casa a preparar proyectos y dictar —con un equipo de profesionales— cursos de coaching, dirigidos a empresas y mujeres, enfocados en liderazgo y control de emociones. Estudié teatro, para complementar mi carrera e, incluso, participé en tres obras. Como no me habían llamado para la TV, toqué puertas en Radio Agricultura y les interesó la idea de Cero Estrés, que conduje dos años con Renata Bravo. Lo dejé solo por falta de tiempo, porque me encantaba. 

Siempre has sido muy colaboradora en toda causa benéfica, ¿te gustaría animar un programa de corte más social?
Yo soy muy agradecida de todo lo que Dios y la vida me han dado y siento que a este mundo le falta que nos entreguemos por las demás personas, que seamos capaces de ser generosos y no tan individualistas. Claro que me gustaría irme por esa línea, conducir algún programa del estilo de Aló Eli o Dr. TV, ojalá se pueda dar.

Tu trabajaste con Felipe Camiroaga, ¿cómo influyó en ti su muerte?
Fuimos muy amigos, nos visitábamos en las casas, era un gallo increíble. Su muerte  me hizo entender que era el momento en que yo debía volver a la televisión, porque había un vacío que había dejado su programa, el de la TV liviana, chistosa que inyecta alegría y optimismo.

¿Tocaste puertas?
No, fue algo mágico, pocos meses después del accidente en Juan Fernández me llamaron de TVN y La Red. Negocié con ambos, pero opté por el canal más pequeño, porque sentí que me podía dar más espacio para desarrollar mi labor de madre. A esta edad ya no me interesan ni más portadas, premios ni éxito, sino colaborar humildemente desde mi vitrina en el matinal Mañaneros y aprovechar de poner en el tapete algunos temas que tienen que ver con la calidad de vida.   

¿Te harías cargo de algún programa de farándula de La Red?
Ellos son lo suficientemente inteligentes, se apoyan en estudios e investigaciones, saben en qué puedo rendir mejor. Estoy dispuesta a subirme al carro que el canal me proponga con todo el profesionalismo del mundo.

 

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