Desde su primer rol en televisión como la rusa Irina en Corazón de María, pasando por la sexy Turquesa de Mujeres de lujo o la fría detective Amparo Barrientos de Infiltradas, hemos visto una evolución que se nota en la pantalla y la proyectan como una de las grandes actrices de Chilevisión. Atrás quedaron personajes como la oprimida Leontina de El Señor de la querencia y hoy se atreve a todo, sin pudores.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B.
De intensos ojos azules y esbelta figura, la actriz Bárbara Ruiz-Tagle (32) destaca no solamente por su belleza física, sino por una encantadora personalidad, gracias a la cual es imposible que pase desapercibida. A los veintisiete años llegó recién a la televisión, luego de más de setenta castings hasta encontrar el rol perfecto. Sin duda, una situación que para muchos puede ser frustrante o desalentadora, pero que para ella fue más bien una señal de que no era su momento y no se equivocó. Teleseries, series, obras de teatro, el canto y la animación, van llenando su currículum, en un camino que aún tiene mucho por delante.
La pasión por lo artístico nació en ella desde pequeña y la plasmó en el baile, la gimnasia artística y el ballet, pero no de manera profesional hasta que viajó sola a España, con solo veintidós años, a estudiar teatro-danza. Esa experiencia la marcó personalmente y como actriz, ya que se dio cuenta con otros artistas de la importancia de la vocación y que ejercer o mantener el oficio por años no era fácil. Una de las tantas historias que nos contó en el Hotel O´Higgins, durante su participación como animadora del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar 2011.
¿Alguien de tu familia comparte tu gusto por la actuación?
No, en verdad somos una familia bien poco artística. Eso sí, mis papás escriben mucho. Mi padre es un dotado de la palabra, tiene una manera muy bonita de decir las cosas. Mi mamá también escribe increíble y de mis hermanas una se expresa desde la danza y la otra también desde las letras, es muy buena para leer. Son "artistas ocultos", como les digo yo (ríe).
Tú lograste sacarlo...
Creo que lo tenía en potencia, porque si hubiera escogido otra profesión me habría frustrado en el camino.
Además, el baile te sirvió para complementar tu carrera...
Sí, ahí es cuando me dije que valió la pena todo lo que estudié en danza y tanto taller que hice, porque de repente te toca un papel exigente en cuanto coreografía y baile. Por eso el rol de Turquesa se me hizo muy fácil ¡y eso que yo fumo como carretonera! (ríe). El haber sido deportista de chica y mantenerme varios años en danza, me ayudó a comprender que todo se complementa.
¿Y cómo surgió el canto?
Lo de cantante siempre ha sido una piedrita en el zapato, de lo cual hace rato debía haberme hecho cargo. Me acuerdo de chica el buen registro que tenía y obviamente han pasado los años, por el cigarro los registros se van acotando. Pero el canto es una liberación súper grande, me encanta.
También tuviste la oportunidad de poner tu voz en la presentación de Mujeres de lujo, ¿dónde más has participado?
En otra cosa tan grande como esa no, pero sí he ayudado a hacer la voz en off en proyectos pequeños e independientes. Tengo decidido que, el 2013, voy a hacer un curso de locución y doblaje, porque me fascina. Es una gran herramienta como actriz. Hay que ser multidisciplinaria; a mí el tiempo me lo ha dicho, en esta profesión debes ser capaz de tener herramientas y de no delimitarse uno misma. En este momento, la televisión es mi entrada, pero todos sabemos cómo funciona, no soy partidaria de quedarme sentada en un lugar, no me gusta.
¿Te consideras matea, estudias mucho a tus personajes?
Pienso que sí, me provoca mucha curiosidad y me intriga desde qué lugar nace el personaje para un guionista. Creo que para lo único que soy matea es para mi profesión, para el resto soy prácticamente "porra" (ríe), mi mayor concentración está en mi pega.
DE LAS TABLAS A LA TV
Fue ensayando en el Teatro la Memoria, del actor Alfredo Castro, donde supo del casting para Corazón de María (TVN), donde luego de obtener el papel de la rusa debutó justamente junto a este gran profesional. Desde ahí la hemos visto en El señor de la querencia, Los exitosos Pells, ¿Dónde está Elisa?, Mujeres de lujo e Infiltradas y ya está en camino su aparición en la nueva comedia nocturna de CHV. Además, ha participado en series como Cartas de mujer, 12 días que estremecieron a Chile o Karma. En el teatro no se ha quedado atrás, partió actuando en obras de niños como La Bella y la Bestia, pasando por Madame Sade, Asesinas, Criminales y Genocidas, entre muchas otras.
Participaste en el musical Gusanos con niños con síndrome de Down ¿cómo fue esa experiencia?
¡Aluciné!, porque juntaba dos factores que para mí eran importantísimos: trabajar con niños Down y cantar sobre el escenario. Fue casi como un milagro, una experiencia hermosa e increíble. De hecho, seguimos en contacto con los niños que participaron y hace poco nos invitaron a todos los actores a verlos cantar y bailar.
¿Te gustaría hacer más musicales en un futuro? ¿Cuál es tu sueño?
¡Me encantaría!, El fantasma de la ópera me raya y me llena desde todos los espacios como actriz, creo que es una de las obras más bonitas que ha montado Broadway, es bellísima. La Novicia Rebelde también, me gusta desde pequeña.
¿Dónde te sientes más cómoda, en teatro o televisión?
Considero que son dos mundos tan distintos, ambos me gustan mucho, pero demandan energías completamente opuestas. El teatro te pide todo: tiempo, espacio, concentración y, especialmente, opinión, día a día ensayo a ensayo. En la televisión, hay un espacio mucho más acotado de diálogo, la posibilidad de "darle la vuelta" al guión solo pasa en una primera instancia cuando se crean los diálogos, el look y las relaciones con los otros.
Terminaste el 2011 con Cuentos de Navidad junto a Julio Jung...
Sí, él interpretó al gran Ebenezer Scrooge (ríe), Julio es impactante, tiene una cantidad de registro como ninguno. Pocas veces he visto a un actor solo en el escenario que lo llena entero, eso me provoca una gran admiración.
EL DESTAPE
Bárbara Ruiz-Tagle se liberó tras su salida de TVN y hoy se ve totalmente renovada, ese carisma lo ha notado su púbico y no por nada fue coronada como la reina del Festival del Huaso de Olmué el 2011, donde demostró toda su simpatía.
De tu personaje Leontina, bien recatada y agobiada, hasta Turquesa, que era libre, en el sentido de poder soltar su sexualidad, ¿cómo fue ese proceso, de alguna manera te soltaste?
Sí, mi cambio de TVN a CHV se debió a lo mismo que tú estás diciendo, me ofrecieron un personaje que era liberador y yo tenía ganas de hacer un papel que me provocara un gran desafío. A TVN lo considero un gran canal en cuanto a producciones dramáticas, es tremendo, pero a mí me pesa mucho el personaje. El cambio de uno a otro fue de muchos procesos.
¿En tu actual canal te sientes más a gusto?
CHV es un espacio que está súper dispuesto a crecer, a aprender, que se atreve a cosas nuevas y que son tremendamente juzgadas, lo que a mí como actriz me da lo mismo. Que digan lo que quieran, es un área dramática que está creciendo con mucha fuerza. Creo que ha marcado pauta y ha abierto un espacio para los actores y los equipos, lo cual enriquece el medio.
¿Cómo manejas el pudor y los desnudos?
Yo no tengo pudor, no lo conozco, porque cuando a uno le ofrecen un personaje como fue la Turquesa eso se cuestiona antes. Si voy a interpretar a una prostituta o un papel como en Karma, hay que asumir lo que conlleva y eso es mostrar mi cuerpo ante las cámaras para que te vea todo Chile, a la hora de estar grabando no me puede bajar la timidez.
Se viene un importante proyecto nuevo para este año...
Sí, voy a dirigir. Es mi ópera prima, una obra que estoy escribiendo con Elisa Zulueta, la escritora y directora de Gladys. Este trabajo es una inspiración de la novela de Richard Yates Vía revolucionaria. Es un tremendo texto, estamos haciendo un trabajo muy meticuloso junto con un historiador, contextualizándolo a Chile. Ha sido un trabajo precioso, que postulé a Fondart, pero que si no sale voy a buscar los medios para realizarlo igual, pienso que es un gran aporte a la cultura.
"Hay que ser multidisciplinaria, en esta profesión debes ser capaz de tener herramientas y de no delimitarse uno misma".