Hace tres años vive en Reñaca, pero continúa trabajando intensamente en Santiago, explotando su faceta como animador. Tras años de éxito en Los improvisadores, Canal 13 lo fichó para Quiero mi fiesta y luego La Red lo tentó con la conducción de Así somos y Mañaneros, el matinal de la estación capitalina.
Por Maureen Berger H. / Fotografías: Vernon Villanueva B.
El 2009, el actor Juan José Gurruchaga (33) estaba en Ciudad de México esperando una respuesta para el incipiente inicio de su carrera en el mundo de las teleseries, cuando recibió un llamado desde Chile. Era un ejecutivo del canal cable Vía X, quien deseaba proponerle un proyecto interesante. Quedaron en juntarse a su regreso al país.
Una vez en tierra chilena, la decisión no fue fácil: seguir libre a la espera de un "sí" mexicano o dar el primer paso en una fórmula arriesgada que no tenía antecedentes en nuestras pantallas: Los improvisadores. Optó por esto último y no se equivocó. Desde su puesta en pantalla en el 2009, este programa -que se basa en Whose Line Is It Anyway?, espacio televisivo de comedia improvisada que partió en Gran Bretaña y luego en EE.UU- aumentó tanto su audiencia, que TVN intentó hacer su propia versión y Mega les compró una temporada, que ya se emitió. El bichito de la conducción siguió picándole fuerte, y no dudó en coanimar junto a Martin Cárcamo Quiero mi fiesta de Canal 13. No obstante, tras el forado dejado por la abrupta salida de Claudia Conserva y Pollo Valdivia de La Red, este canal lo llamó para hacerse cargo de dos programas fuertes del canal.
Al poco tiempo como animador de Así Somos, le tocó recibir un premio TV Grama como Mejor Late Show, y por su energía desbordante, ya ha dado que hablar en Mañaneros de La Red.
Pero retrocedamos... Juan José es capitalino de tomo y lomo, estudió en el Colegio Alonso de Ercilla y luego Comunicación Escénica en Duoc. "Cuando estaba recién en primer año me llamó Rodrigo Bastidas -director de la carrera- para trabajar en su compañía Teatro Aparte".
¿No estabas muy joven aún?
Seguramente, pero fue una experiencia increíble. La obra era El membrillar es mío me lo quieren quitar y actuaban con Elena Muñoz, Magdalena Max Neef, Gabriel Prieto y Rodrigo Muñoz. Con un compañero de curso -Nicolás Mena- fuimos seleccionados y estuvimos un año y medio en esto. Tenía una escenografía monumental, por eso nunca itineramos y se mantuvo en cartelera harto tiempo, pese a no ser una obra tan taquillera como Quién me escondió los zapatos negros o De uno a diez cuánto me quieres.
¿Seguiste en el teatro?
Claro, con unos compañeros creamos un particular montaje, en tono de comedia, basado en el clásico Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Lo curioso es que aunque era sólo un examen de curso, Rodrigo Bastidas nos pidió que montáramos la obra en el teatro Duoc y no en la sala de clases. Jamás pensamos que se repletaría la sala.
Me imagino que no pararon ahí...
No, luego se obtuvo financiamiento, nos contrató Duoc y empezamos a montar esta misma obra para casi todos los colegios de Santiago y regiones. La prensa exigió que hiciéramos cartelera y actuáramos para público abierto y Canal 13 la grabó y exhibió en pantalla. Todo esto duró entré 1998 y el 2001. Nos independizamos, formamos Teatro Compañía Itinerante e hicimos espectáculos a través de una productora.
CASTING Y TVN
El tiempo avanzaba, él continuaba incursionando en teatro, pero aspiraba a otras áreas. Juan José no se cruzó de brazos, fue a muchísimos casting y dejó su curriculum. Se desmoralizó las veces en que no pasaba nada y saltó de felicidad cuando, el 2003, quedó seleccionado para interpretar un rol protagónico, en una nueva serie de Televisión Nacional.
¿Dieciséis?
Exactamente, yo tenía veinticinco años y me dieron el papel de un escolar de enseñanza media que era muy rebelde y desordenado, nada que ver conmigo en mi juventud. Fue un fenómeno en su horario, en tiempos en que no había productos dramáticos para los jóvenes. Además, estuve en Bienvenida realidad, Diecisiete y Los treinta. Me tocó estar en distintos bloques y ser parte de la primera teleserie nocturna que la rompió. Seguí con Versus y en Floribella fui el mejor amigo del príncipe (Cristian Arriagada).
¿Te hubiese gustado ser el galán?
Nunca me ha llamado mucho la atención ese rol, en el formato que se usa en Chile o cómo se interpreta en nuestro país. Jamás he visto un galán divertido y lúdico, con chispa, que seduzca con su humor. Los actores son poco jugados en este sentido. Mi forma de conquistar no tiene que ver con ser un gallo posero, sino con el encanto que yo pueda tener de adentro hacia afuera y con lo divertidas que sean las situaciones que viva con mi pareja.
ENCANTADO EN REÑACA
Este actor de ojos claros y facha atlética (practica RPM de Body Systems sobre bicicletas estáticas e, incluso, dicta clases de esto), está casado con María Cristina Leguizamón y se fueron a vivir juntos a Viña del Mar, porque ella fue trasladada a la Universidad Adolfo Ibáñez (como Directora de Deportes).
Entiendo que hayas dejado tu residencia en Santiago por acompañar a tu mujer, pero ¿por qué te fuiste de TVN?
Terminé un período de siete años y me quise ir, básicamente, porque sentía que si me mantenía ahí no iba a crecer. Tenía ambiciones de hacer algo más grande, siempre he creído en mis capacidades. Comprobé que podía ser protagonista de una serie con la mejor evaluación (Dieciséis y Diecisiete) y demostré mis posibilidades en otros formatos como Alguien te mira, Dónde está Elisa?, incluso fui conductor del programa Corre Video.
¿TVN no te sacó partido?
Sí, eso creo, no hubo una buena reciprocidad en ese sentido. Yo entregué todas mis herramientas y a lo mejor ellos tenían otras prioridades. En general, hay poco riesgo en la televisión abierta, quieren comprobar lo que ya está comprobado, no van más lejos. Así que les di las gracias y me fui a la deriva. Me puse a repartir mi rail (curriculum animado audiovisual) y creé mi propia página http://jjgurruchaga.com. Chilevisión en su área de ficción me abrió todas sus puertas, estuve en Infieles, Teatro en Chilevisión y otras series. Alguien de ese canal, que tenía contactos en TV Azteca y Televisa en México, me entusiasmó de ir a probar suerte.
¿Por qué te fuiste del 13 a un canal más pequeño como La Red?
En Canal 13 no había un proyecto claro y cercano y en La Red la oferta tenía nombre y apellido. Ambos programas (Así Somos y Mañaneros) estaban en el aire y me parecieron atractivos. Con el 13 quedó la puerta abierta y las mismas personas me dejaron ir porque no tenían nada concreto que ofrecerme, me desearon lo mejor.
¿En qué formato te sientes más cómodo hoy, la mañana o la noche?
Así Somos y Mañaneros son dos cosas distintas, tienen proyecciones y energías diferentes. En ambos he tratado de ser yo, trabajo con equipos distintos y a los dos les tengo un aprecio y cariño distinto.
INFLUENZA EN MÉXICO
¿Qué tan lejos alcanzaste a llegar en México?
Fue una experiencia gigantesca, hice casting en Televisa y TV Azteca, dejé mi material en varias productoras y me hice muy amigo de la productora Eva Hernández. Pero se declaró la influenza humana y se detuvo todo. Tiempo después volví a viajar para algo más concreto y estando allá recibí la llamada de Vía X para sumarme al entonces proyecto llamado Los improvisadores.
¿Fue difícil optar por Los improvisadores en vez de un futuro en el extranjero?
Es que no había claridad, Eva me animó a empezar en esto, pues estaba parada la producción de la teleserie. Lo hice y no me arrepiento para nada.
Cuando estabas en pantalla en ese formato ¿a veces te daban ganas de ponerte a actuar y dejar al animador de lado?
Sí, pero no podía, porque mi papel era ser conductor y director de la puesta en escena. Igual a veces participaba en las improvisaciones, me encanta.
Pero finalmente ¿qué te gusta más, animar o actuar?
Esa es una gran pregunta que me he hecho durante todo este tiempo. Estoy en la disyuntiva, si continúo en la animación mi sueño es conducir algo similar a Saturday Night Live, pero voy de a poco, sigo descubriéndome en esto.
¿Qué pasó con Improvisa o Muere de TVN?
Estuvo a cargo de un equipo que alguna vez participó en un piloto conmigo en Vía X, pero optaron por desvincularse y llevar la idea a TVN. Hicieron una mala copia de nuestro programa, con un actor animador, público y hasta un lenguaje similar. Quisieron levantarnos a algunos actores y actrices, pero fueron fieles y no aceptaron. Lo más triste es que no se alcanzaron a emitir muchos capítulos. Nosotros negociamos con varios canales ofreciendo nuestra fórmula y finalmente llegamos a acuerdo con Mega (se emitió el 2010), sin tener que dejar de salir por el cable.
Hoy se ve que estás bien, pero... si te llaman de México ¿harías las maletas?
Yo creo que sí... o sea, no sé en verdad. Eva Hernández, mi amiga mexicana, hoy se cambió de trabajo y tiene un cargo donde se toman decisiones directas. No la he llamado para no ser insistente. Pero cuando restablezcamos la comunicación, quién sabe... todo puede ocurrir.
"Yo entregué todas mis herramientas en TVN y a lo mejor ellos tenían otras prioridades. En general, hay poco riesgo en la televisión abierta".