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EDICIÓN | Febrero 2012

Desenfado Porteño

Grupo Factoría Valparaíso
Desenfado Porteño

Cinco sellos, cinco marcas, cinco diseñadoras. Una sola idea: potenciar el diseño porteño independiente. Ese atemporal, hecho a mano, en pequeña escala y que comulga con el movimiento sustentable que caracteriza a Factoría Valparaíso, un colectivo integrado por Carola Arias, Rocío Peters, Carmen Eva, Pitti Palacios y Keitty Álvarez, cuya iniciativa respira moda, ingenio y creatividad.

Por Macarena Ríos R.

Valparaíso parece haberse transformado en el entorno perfecto para vivir el diseño. Desde sus coloridas casas que cuelgan a la bahía, hasta la precaria condición de sus estrechas escaleras, todo en esta ciudad llama al arte. Como si los miles de adoquines que la adornan fueran el marco ideal para una eterna pasarela. Como si el mar de mil azules constituyera el fondo perfecto para una fotografía inmortal. Como si los ascensores centenarios albergaran destellos de nuevas ideas.

Y fue justamente ese no sé qué, ese imán, ese poder hipnótico, lo que cautivó a estas cinco mujeres que echaron raíces en la ciudad caleidoscópica. Que de un día para otro se atrevieron, soltaron amarras y comenzaron a crear de manera instintiva, desde la guata, casi a ciegas.

Y les fue regio, tomando en cuenta que ninguna tiene estudios formales en diseño de vestuario. Pitti es diseñadora textil, Carola es periodista, Rocío es licenciada en artes y Keitti, diseñadora gráfica.

Bazar La Pasión (de Carola), Laboratorio Textil (de Rocío), Humita Diseño (de Keitty), Carmen Eva y Pitti Palacios son nombres que están en el inconsciente colectivo de la moda y el diseño. Que a punta de ñeque y esfuerzo están donde están y se han transformado en referentes de la moda independiente. Sus diseños atrevidos y llenos de color parecen desbordar sus vitrinas e invitan al turista —nacional o extranjero— a empaparse de ellos. No solo a comprar un souvenir o un recuerdo, sino a atesorar un diseño jugado, único y que seguramente se traspasará de generación en generación.

LOS COMIENZOS

Como todo en la vida, los inicios de cada una de estas marcas fueron de a poco. Con paciencia y perseverancia, probaron materiales, jugaron con texturas y aprendieron la infalible técnica “de ensayo y error”. De tanto encontrarse en las mismas ferias de diseño y moda emergente, Rocío, Carola, Keitty, Carmen Eva y Pitti, terminaron reconociéndose como marcadoras de tendencia en la región.

El amor por Valparaíso y la pasión por el diseño las llevó a dar pasos similares, primero ofreciendo sus productos en ciertas exposiciones (Raíz Diseño, Pasarela Santiago, Bazar Ed, Ropero Paula), desmarcándose con estilo e inteligencia del resto. Algunas formaron alianzas estratégicas entre sus manufacturas, como Laboratorio Textil y Carmen Eva, cuyas marcas se comenzaron a ofrecer en Bazar La Pasión. Otras llenaron de colorido desfiles internacionales, tal como lo hizo Pitti Palacios en ColombiaModa 2011. Los diseños en fieltro de Carmen sorprendieron en Puro Chile, en pleno Nueva York.

Pero el salto definitivo lo dieron el 2011, cuando crearon el grupo Factoría Valparaíso (www.factoriavalparaiso.cl), una plataforma de difusión que busca posicionar a Valparaíso como ciudad referente del diseño de vestuario, accesorios y decoración.

“Teníamos que buscar un nombre que nos representara a todas y estábamos contra el tiempo”, recuerda Rocío, la licenciada en artes, perseverante y minuciosa, que tras años de experimentación textil, apuesta por trabajar con retazos y restos de telas. “Nos gustó la palabra ‘factoría’, tiene cuento”.

El mismo cuento que tienen hoy sus faldas con forros de pañuelos, o las carteras de tutú. El mismo que cuando comenzó, allá por el 2006, con prendedores de fieltro y accesorios de vestir. El mismo que se respira en su taller de costura abierto a la experimentación y que recicla absolutamente todo: hilos y cintas sobrantes, trozos de género, botones, elásticos. ¿La idea? Tomar como materia prima la basura del taller y convertirla en arte a través de la confección de accesorios reciclados.

Si bien es cierto Laboratorio Textil continúa siendo una marca propia, hoy entrelazó sus fuerzas —junto al Bazar La Pasión, Humita Diseño, Pitti Palacios y Carmen Eva—, con el fin de dar a conocer el circuito porteño de diseño. Grupo Factoría Valparaíso es un abanico de colores cuyas marcas que la componen se complementan entre sí y permiten aires de recambio. O por lo menos una brisa fresca en esta loca travesía de hacer moda desde los cerros de Valparaíso.

“Queremos ser una especie de plataforma visual que nos ayude a consolidar una ruta de diseño acá en Valparaíso”, afirma Carmen Eva, “que nos ayude a difundir lo que hacemos, a generar ruido en nuestra ciudad y a cautivar al público local. Quienes nos conocen saben que nuestros productos nacen de un concepto, que nuestras colecciones cuentan historias de Valparaíso, historias que queremos que trasciendan y se complementen con quienes adquieren nuestros artículos”.

OBJETO DE DESEO

Todas concuerdan en que sus productos no apuntan al mercado masivo del retail, sino que se han convertido en objetos de deseo. Lejos de la uniformidad a la que parece haberse acostumbrado el consumidor chileno, el verdadero valor está en la creatividad y el tiempo dedicado a cada uno de sus diseños. Algo así como: exclusividad a la carta. “A mí la gente no me compra porque lo necesita, sino porque se enamora”, dice Rocío.

Y cómo no enamorarse perdidamente de los accesorios femeninos con ilustraciones evocadoras que ofrece Humita Diseño, de la colección de abrigos reciclados o los magníficos vestidos de arpillera de Bazar La Pasión, de la ropa en patchwork o los característicos collares enrollados de Laboratorio Textil, de los decorativos accesorios de Pitti Palacios, de los irresistibles diseños en fieltro de Carmen Eva.

Apenas la punta del iceberg de todo lo que Factoría Valparaíso tiene para ofrecer. Una fuente inagotable de energía e inspiración, cuyo discurso embobó al jurado y que las transformó en el primer proyecto ganador de la región de un fondo de SERCOTEC, que usarán para promocionarse y fortalecer la marca.

¿Qué se viene para Factoría Valparaíso?
(Carola) Por ahora estamos preparando las colecciones otoño-invierno de cada una, que saldrán en marzo. En mayo iremos al Ropero Paula, en Santiago. Será una gran oportunidad para nosotras como colectivo para mostrar nuestras creaciones y potenciar la ruta del diseño en el puerto.

“La idea es que más adelante se sumen otras marcas que aporten diseños con identidad porteña, calidad y mucha creatividad”, añade Rocío.

¿De dónde surge tanta inspiración?
(Carmen Eva) De la naturaleza, la pintura, la música.
(Rocío) El ritmo de la ciudad te estimula de alguna manera, te llena de ideas. No hay contaminación, entonces el proceso de creación es más personal, más íntimo.
(Carola) Gracias al reciclaje, he llegado a conocer tantas historias de familia que después plasmo en muebles o vestidos.

Acaban de estar en Pasarela Valparaíso y el Festival de las Artes. Esta vez en forma individual. El colectivo está pasando por una etapa estival de creación. Una etapa de latencia que en un futuro próximo dará que hablar. Ojo que este es solo el principio. La punta del iceberg.

“Queremos ser una especie de plataforma visual que nos ayude a consolidar una ruta de diseño acá en Valparaíso, que nos ayude a difundir lo que hacemos, a generar ruido en nuestra ciudad y a cautivar al público local”, Carmen Eva.

 

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