Con más de sesenta y cinco años en la región y una prestigiosa academia náutica en la bahía de Quintero, hoy esta entidad ha renovado completamente sus instalaciones con un atractivo restaurante y hotel boutique. Además, planean un ambicioso proyecto en Horcón que integrará una nueva marina tanto para el club como para los pescadores, junto a un paseo costero para toda la comunidad.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B.
Desde el 2006 a la cabeza del Club de Yates de Quintero, su presidente y capitán de alta mar Marcos Bartucevic Sánchez, ha dado un nuevo aire a las instalaciones que desde 1945 han recibido a navegantes nacionales y de todo el mundo. El segundo Club de Yates fundado en Chile, luego de Valdivia, es famoso por su tradición -con socios históricos como Benjamín Subercaseaux, Agustín Edwards, Guillermo del Pedregal, entre otros- y una camaradería envidiable, que se nota en las competencias y la convivencia.
Su academia náutica, con renombrados profesores, ha sido cuna de muchos que han aprendido de los yates y la navegación, además de socios que han viajado por el mundo como Ricardo Ramírez, Eduardo Magri y su ex presidente y capitán Rafael Caviedes, quien cruzó el océano Atlántico. Por lo mismo, pensando en las necesidades de los socios, se comenzó a gestar un nuevo Club de Yates en Horcón, el cual podrá recibir más de trescientas embarcaciones de gran tamaño.
Del mismo modo, el año pasado se iniciaron las remodelaciones del hotel y restaurante del Club House, donde se dio un vuelco total en cuanto infraestructura y personal, pero principalmente la gastronomía, la que destaca por sus pescados y mariscos frescos. Como nos cuenta su gerente Maribel Sotomayor "actualmente nuestro restaurante ha sido premiado y reconocido por su comida gourmet y sus especialistas. El chef Cristián Salas y el sommelier Víctor Osorio, son conocidos a nivel nacional". Así con una agradable piscina y una increíble vista a la bahía de Quintero, el restaurante da la bienvenida no sólo a los socios, sino a todo aquel que desee disfrutar de sus delicias a la orilla del mar.
<strong>¿Cómo fueron sus inicios como presidente?</strong><br /> Compré una embarcación y la traje al club el 2000, luego ingresé como socio dos años después y empecé a navegar habitualmente, porque para mí es una pasión. Me gusta mucho y no puedo dejar de hacerlo. Como fui involucrándome, el 2006 me llamaron los socios para que me integrara al directorio con el fin de asesorarlos jurídicamente, ya que soy abogado. Entonces, el 2009 fui elegido presidente, cargo que es más fácil ejercer para mí puesto que soy el único miembro que vive en Viña del Mar.
<strong>¿De qué manera surge la idea de renovar el club?</strong><br /> El mismo año que asumí, nos pusimos en campaña para cambiarle el look, porque estaba un poco de capa caída y parecía más maestranza que club de yates. Todo lo que está hoy no existía, era sólo mar. Hicimos una nueva entrada, piscina, jardines y pusimos piedras. La idea era embellecer el lugar, hacerlo más grato visual y estéticamente, sin dejar de lado los proyectos fundamentales del tema náutico. Asimismo, empezamos a sacar la concesión para hacer el rompeolas y la marina, el sueño de siempre de todos los socios.
<strong>Para hacer el rompeolas pasaron más de veinte años...</strong><br /> Sí, pero en estos trámites hay que ser perseverante por el tema administrativo y burocrático, si uno no está encima permanentemente, caducan. Gracias al rompeolas tendremos una mayor expectación náutica. Todo el desembarco, cuidado y mantención de las embarcaciones se vuelve más fácil, porque ahora se accede a los yates en bote. Cuando hay marejada se mueven los barcos y es complejo, por eso esperamos que esté listo para mayo de este año.
<strong>¿Qué los destaca sobre otros clubes?</strong><br /> Lo fundamental es que aquí nacen los navegantes, llega la gente que está empezando. Tenemos desarrollada una academia náutica muy importante, muchos llegan al club a través de esto, se meten a estudiar, se compran una embarcación, se integran y como somos alrededor de noventa socios, viven un ambiente de camaradería que otros clubes no tienen.
<strong>¿Qué se necesita para ser socio?</strong><br /> No es necesario tener embarcación, sólo las ganas de navegar y postular como socio. Eso sí, hay que pagar una cuota de incorporación como en todos los clubes.
<strong>Su academia náutica tiene destacados profesores...</strong><br /> Sí, tenemos nuestros propios profesores. Todos ellos son capitanes avezados, cada uno con una especialidad. Patricia Escalona que imparte meteorología, publicó un libro que se ha vendido en todo Sudamérica. También Rafael Caviedes, a cargo de navegación instrumental del curso de Alta Mar, ha publicado sobre navegación.
<strong>Y usted hace prácticas...</strong><br /> Así es, y clases de trimado de vela, que es una especialidad un poco más específica dentro de la navegación. Ayuda a afinar bien las velas sobre todo cuando uno corre regatas.
<strong>A COMPETIR </strong>
El pasado 10 y 11 de diciembre se corrió La regata de la prensa, importante evento que por primera vez se realizó en el Club de Yates de Quintero, donde periodistas de cada medio se embarcaron para experimentar una carrera en alta mar. Un evento que requirió de mucha preparación por parte de la institución y que estuvo a la par con los otros clubes donde se ha realizado. Asimismo, se corrió la Regata del Club de Yates de Quintero, donde justamente Marcos Bartucevic fue el ganador en la clase J-24 con su yate Komiza (en honor al pueblo de sus ancestros en Croacia).
La próxima gran disputa -que suma puntos para el nacional VTR Oceánico 20112-2012- será en el sur bajo el nombre de "Regata Circuito Isla de Chiloé", entre el 20 y el 28 de este mes. "Aunque me va mejor en las regatas de Barlo-Soto, prefiero las de travesía porque me acomoda navegar distancias largas, donde si bien hay que hacer menos maniobras, hay que estar más concentrado".
<strong>¿Para este tipo de regatas cuál es el entrenamiento previo?</strong><br /> La preparación es fundamental, porque es un trabajo de equipo, las maniobras tienen que ser coordinadas y hacerlas a la perfección todo el equipo, porque si no, no funciona. Sobre todo en las regatas Barlo-Sota (barlovento- sotavento) que se corren en canchas delimitadas por un juez, donde hay que ser muy precisos.
<strong>¿Cuánta tripulación hay en cada caso?</strong><br /> Los Soto-40 son de doce personas, porque son los más grandes. Los J-24 como el mío, son más chicos y tenemos cinco personas. Por eso es importante el equipo, hay que ubicarse bien en el barco. Se debe estar haciendo permanentemente cambio de posición para los efectos de adrizar; es decir, tenerlo lo más derecho posible cuando el viento escora el barco.
<strong>UN PROYECTO PARA LA COMUNIDAD</strong>
El Club de Yates está en proceso de un gran proyecto que ayudará a impulsar el turismo de Horcón y mejorar las instalaciones que actualmente poseen en Quintero. Con dos hectáreas y media frente a la playa El Clarón, tendrá una nueva marina deportiva, que beneficiará a los socios, los pescadores y visitantes de la zona.
<strong>¿Cómo surge la idea?</strong><br /> La navegación habitual de todos los capitanes nos lleva siempre a Horcón, que está a la salida de la bahía, un lugar espectacular, porque no tienes obstáculos, no hay nada en el mar y es tranquilo. Al contrario de lo que ocurre actualmente en Quintero donde estamos encerrados en medio de los barcos petroleros de la Refinería de Concón, el muelle del gas licuado o el muelle de Oxiquím, donde llegan los productos químicos. Sin contar que en los próximos años se sumará en Loncura el muelle de San José para la fruta. Entonces, pensando que en el fondo la bahía nos está sacando, empezamos a visualizar otros lugares para trasladarnos. Estudiamos las concesiones marítimas que se habían otorgado, fuimos a hablar con el alcalde de Puchuncaví, y encontramos el lugar preciso en Horcón.
<strong>¿Cómo se financia este proyecto?</strong><br /> Tenemos presupuestado financiarlo con el ingreso de nuevos socios y el aporte que hagan los actuales, porque el club que pretendemos formar allá, es una instalación al mejor nivel.
<strong>¿Cuáles son los principales beneficios del traslado?</strong><br /> El lugar posee una belleza, un mar tranquilo, que no tiene Higuerillas ni Algarrobo. Allá sales de esas marinas y estás enfrentado a la ola oceánica altiro, acá no, tienes un espacio extenso de mar que está protegido de la ola y los vientos fuertes. Es la mejor bahía de la zona central, estás al lado de Maitencillo, cerca de Cachagua o Zapallar. Por eso, queremos ver la posibilidad de desarrollar con los socios un tema inmobiliario con condominios, tenemos aspiraciones de hacer algo más que un club de yates. Por otro lado, el aumento de la importación de embarcaciones de recreo ha subido mucho en Chile, tiene un desarrollo explosivo y por lo tanto, no queda lugar de amarre en las marinas para los barcos grandes. Todos los clubes de la zona central están proyectando ampliarse: Recreo, Higuerillas, Algarrobo, porque quedaron chicos los sitios de atraque de más de cuarenta pies.
<strong>¿Cómo se incluye a los pescadores y el paseo peatonal?</strong><br /> El acceso es complejo en Horcón, entonces la conclusión que tomamos en conjunto con la Municipalidad fue que el paso natural debía ser por la caleta de pescadores. Nosotros siempre propusimos que tenía que ser asociado y eso ayudará a despejar la playa principal. La idea es llevarlos al sector donde queremos hacer la marina, construir un pequeño rompeolas para ellos también, hasta que puedan tener sus botes en el agua y empezar a desarrollar otras actividades de tipo turístico, como el sacar a la gente a dar paseos en bote. Todo, junto a un paseo costero que llegará hasta nuestro club de yates.
<em><strong>"Empezamos a visualizar otros lugares para trasladarnos. Estudiamos las concesiones marítimas que se habían otorgado, fuimos a hablar con el alcalde de Puchuncaví, y encontramos el lugar preciso en Horcón".</strong></em>