El uso de tecnologías, combinado con necesidades de este último tiempo, además de un afán por encontrar y explorar nuevos rubros, ha llevado tanto a universidades como institutos, a ofertar carreras que hace algunos años parecían impensadas. Por eso, al escuchar sobre los profesionales del último siglo, inmediatamente nos preguntamos en qué desarrollan su trabajo, cómo será su remuneración, y si elegirlas es más conveniente que seguir una tradicional.
Por María Consuelo Ulloa M.
De un tiempo a esta parte se ha comentado, en más de una oportunidad, la saturación del campo laboral que existe para periodistas, abogados, pedagogos, sicólogos y médicos veterinarios, por nombrar solo algunas carreras. Este hecho ha sido uno de los factores influyentes para que a la hora de ingresar a sus estudios superiores, los postulantes opten, eso sí, aún en un bajo porcentaje, por las que parecen ser las profesiones del futuro.
Carmen Fernández, profesora y coordinadora académica de la Facultad de Diseño de la Universidad del Desarrollo, ha conocido de cerca esta realidad, ya que, en 2004, se abrió Mención Diseño de Ambientes y Objetos en la sede Concepción, lo que permitió captar a jóvenes que, hasta ese momento, no encontraban una carrera que cubriera sus intereses.
"Diseño en Ambientes y Objetos no nace de manera espontánea, sino por el surgimiento de espacios de trabajo, el que estaba siendo ocupado por otros profesionales. Los alumnos que ingresan no van únicamente a diseñar, también aprenden a gestionar y trabajar con empresas", explica la docente.
La posibilidad de desarrollarse en diversos mercados demuestra la amplia gama laboral en la que pueden moverse los estudiantes. Esta información se respalda con los veintiocho titulados, quienes ejercen el diseño en ámbitos que antiguamente no eran considerados. Además, es importante destacar que de estos, el noventa por ciento realiza actividades de manera independiente.
Iniciarse de esta forma los libera de chocar con carreras tradicionales, y que son de objetivos similares, como por ejemplo Diseño Industrial, ya que la finalidad de los últimos se basa en confeccionar en series. Así lo expresa Carmen, quien dio a entender las principales diferencias de ambas profesiones: "Eso es un prejuicio, la competencia no existe. Son súper claras las diferencias, respecto a las tareas que puede hacer un diseñador de ambientes y objetos, y uno de diseño industrial. Son cosas absolutamente distintas, independientemente que se puedan topar en algún minuto", dice la arquitecta.
Poco a poco se ha ido abriendo paso al tema creativo, lo que ha generado un mayor campo para este tipo de profesionales. Es por eso que los pertenecientes al rubro son optimistas acerca del tema, y ven un futuro sólido y auspicioso.
Eso sí, aún falta educar y construir una cultura al respecto; sin embargo, el diseño ha tomado fuerza, incorporándose diaramente en nuestras vidas, como explica la coordinadora: "Recién se está empezando a organizar, formalizar y declarar cuáles son los espacios de los diseñadores, por lo tanto, desde este punto de vista, el diseño tiene para muchos años más. Va a llegar un minuto en que todas las entidades se van a dar cuenta de que no pueden vivir sin diseño".
Al igual que esta, existen otras carreras consideradas nuevas, las que se dedican a potenciar y combinar con otras materias, áreas ya exploradas. Ejemplo de ello es Ecoturismo, impartida desde hace diez años en la Universidad Andrés Bello de Santiago y hace dos en la sede penquista. Con el objetivo de producir sustentabilidad y educar sobre el mismo tema, surge este curso, el que pretende formar profesionales que aporten al crecimiento de la región y país.
Por definición, se podría pensar que hay una estrecha relación con Turismo, por lo que podrían toparse en varias ocasiones. Sin embargo, una delgada línea marca esta diferencia. Hanne Sorensen, directora de Ecoturismo en el campus Concepción, señala qué distingue a unos profesionales de otros: "El Ecoturismo es turismo sustentable, y dentro de sus propósitos está promover la conservación de áreas naturales, así como también el desarrollo de las culturas locales. Por eso, son dos carreras complementarias, siendo el Ecoturismo, por definición, el trabajo del turismo en coordinación con la población local", aclara la académica.
Dado que se visualiza una escasez de profesionales en esta área, se espera que los titulados logren ocupar esos puestos, y que a la vez, ellos mismos generen espacios de trabajo.
"Todavía hay un vacío en el tema, ya que no se ha potenciado la gestión de turismo sustentable, lo que provoca una empleabilidad más difícil de encontrar. Por eso, uno debe crearse el lugar de trabajo. Muchos de los egresados se han ido a empresas turísticas existentes, parques, o los más emprendedores, han formado su propia pyme", comenta Hanne.
A pesar de que aún la carrera no es del todo conocida por la sociedad, y que su campo laboral está recién tomando vuelo, al parecer el Ecoturismo promete ser un aporte para fomentar los recursos y riquezas de nuestro país, lo que sería de gran ayuda para el crecimiento nacional.
El desafío de la Universidad Andrés Bello es sobrepasar los cincuenta y cuatro alumnos que hay actualmente, para así convocar a más estudiantes que deseen conocer la interdisciplinaridad del Ecoturismo, además de estar dispuestos a demostrar que esta es una profesión requerida y necesaria.
La misma tarea es la que tienen los integrantes de Ingeniería en Biotecnología Vegetal, la que fue implementada, a partir del 2006, en la Universidad de Concepción, siendo la única en la provincia.
Fue hace aproximadamente ocho años, cuando se realizó el Foro Mundial de Biotecnología en la ciudad, que el tema de la investigación y la bioingeniería comenzaron a sonar muy fuerte en Chile, impulsando el nacimiento de una carrera como esta.
Aún con sólo una generación de egresados, la empleabilidad está presente y con una rentabilidad que bordea los ochocientos mil pesos. Darcy Ríos, jefa de la Carrera de Ingeniería en Biotecnología Vegetal de la UdeC, detalla la información: "El campo laboral es bastante amplio, porque el perfil que tienen nuestros estudiantes también lo es. Ellos se pueden desempeñar creando sus propias empresas biotecnológicas, en institutos de investigación o como docentes. Así lo han demostrado nuestros primeros egresados, que son alrededor de veinte. Están todos trabajando, con rentas iniciales como las de todo profesional", afirma la doctora en Biología.
Las dudas al escoger esta carrera son las mismas que las anteriormente mencionadas, dado que la competencia con carreras insertadas hace tiempo en el mercado, es una amenaza constante. Sin embargo, el trabajo realizado por estos profesionales parece apuntar hacia otra rama del medio ambiente, permitiéndoles ejercer en conjunto con ingenieros forestales o agrónomos. Por ello, la doctora Ríos pronostica un pronto posicionamiento de los ingenieros biotecnólogos. "Yo pienso que la biotecnología llegó para quedarse, porque es una carrera que tiene futuro, gracias a su diversidad y las distintas áreas que se pueden estudiar", sostiene la docente.
<strong>LA CONTRAPARTE</strong>
Lejos de todas las mallas curriculares del futuro, al otro lado de la moneda están las carreras tradicionales. Aquellas que son conocidas hace décadas, pero que se ha hablado en más de una oportunidad de su sobrepoblación.
¿Qué tan cierto es esto? Las cifras, por sólo entregar algunas, indican que al año se titulan cerca de mil periodistas, esto según estudios realizados por integrantes del mismo gremio. Algo similar sucede con los abogados, los que anualmente son alrededor de mil quinientos titulados.
Aunque los datos parecen alarmantes, es preciso explicar que, al igual que los profesionales de nuevas carreras, estos deben abrir camino en áreas inexploradas, es decir, ubicarse en puestos de trabajo que parecen salir de lo común.
Por ejemplo, hoy en día, tanto empresas como entidades no gubernamentales, requieren del apoyo comunicacional que pueden entregar periodistas. Por otra parte, los abogados son imprescindibles en cada proyecto, organización o sociedad que se genere, lo que avala lo indispensables que son sus funciones.
Lo mismo sucede con sicólogos, pedagogos o arquitectos, quienes son requeridos en el mundo laboral, pero deben lidiar por encontrar caminos alternativos, que den paso a oportunidades antes desconocidas.
La elección sin duda es difícil, ya que fortalezas y debilidades están presentes tanto en carreras nuevas, como tradicionales. Por eso, se debe analizar si se prefiere la innovación de las primeras o la trayectoria de las últimas, porque ambas seguirán compitiendo, como lo han hecho hasta ahora.
<em><strong>"Yo pienso que la biotecnología llegó para quedarse, porque es una carrera que tiene futuro, gracias a su diversidad y las distintas áreas que se pueden estudiar", Darcy Ríos.</strong></em>