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EDICIÓN | Noviembre 2011

Nuestra identidad en paisajes y gente de chile

Por Alejandro Morales Yamal, director del Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca
Nuestra identidad en paisajes y gente de chile

Casi sin darnos cuenta, hemos llegado al último trimestre del año, y con ello, nuestra última exhibición. A partir de la segunda semana de noviembre, en las instalaciones del Instituto Tecnológico de Colchagua, dependiente de la Universidad de Talca, presentaremos la muestra de pinturas Paisajes y gente de Chile, idea original de Hernán Rodríguez, director del Museo Andino de Buin.

En Santa Cruz finaliza un periplo que nos ha llevado por el valle central de Colchagua y el Maule. Son obras dignas de admirar por el valor estético que poseen y por la transmisión poética que nos brindan. Representan un variado y selecto grupo de pintores forjados desde mediados del siglo XIX o nacidos en los albores del siglo XX.

A mediados del siglo XX, el escritor Luis Durand nos hablaba en su obra Paisajes y gentes de Chile sobre el último tramo del año, cuando nuevamente el campo renacía: "Por fin, después de estos antipáticos días de nieblas y cielos grises, de fríos y de cambios de tiempo, que hacen prosperar los resfríos, han amanecido unos días de sol magníficos. El cielo se ve azul, pese al humo insistente de las chimeneas de la ciudad; los pájaros cantan entre las ramas de los árboles desnudos de follaje aún, pero en los cuales se ven los primeros brotes. Septiembre hizo florecer las banderas de la patria, que tremolaron en el viento helado; y hoy discurre un vientecillo jovial, que trae indefinibles rumores y nos llena de inquietud y de nostalgia. Evocan la fiesta amable y llena de poesía de los volantines que se encumbran hasta tocar el cielo con sus colores vibrantes y alegres. Son como una estrella amiga que estuviera próxima al corazón, a esta vida cotidiana, y nos ayuda a evadirnos de la angustia de vivir en una gran ciudad".

Estamos en la tierra del huaso, estamos en el gran valle central, donde galopa en su ágil caballo junto a las alamedas, cruzando el campo. El huaso y su caballo son la nota más típica y expresiva del paisaje de Chile. La carreta -otra expresión más de nuestra ruralidad- da una sensación elocuente de las características de la tierra. Enorme y de altas ruedas, tirada por muchas yuntas de bueyes, que van despaciosamente por el campo chileno;  la hemos visto junto al ancho corredor de las casas de una hacienda, llena de fardos de pasto, de sacos de cereales, repleta de frutosas sandías y melones. Es como un símbolo de la tierra fecunda cruzada de canales de regadío y que se mueve sin tener tiempo ni velocidad entre Colchagua y el Maule.

 

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