En mayo del 2010, entrevistamos a Felipe Cubillos para Tell Magazine Concepción. Al navegante eximio, que dejó la alta competencia deportiva de la vela tras el 27F. Al empresario innato, que abandonó el mundo de los negocios para ir en ayuda de los más necesitados. Pero por sobre todo, entrevistamos al hombre que supo liderar a través de la solidaridad.<br /> A un mes de la tragedia en Juan Fernández, quisimos regalarles algunos extractos de la entrevista realizada por el periodista Érico Soto a quien lo dio todo por construir un país mejor, a quien se puso la camiseta y recorrió Chile entero con su leit motiv pintado en el corazón.
<strong>Soy abogado, pero nunca ejercí. </strong>A los veintiocho años partí como empresario con mis propios proyectos. No heredé plata, pero sí una buena educación, así que empecé desde cero, a muy corta edad, con esa inquietud. No sé si he sido exitoso, pero he hecho lo que he querido. Tomé el riesgo, asumí costos, y eso me permite hoy día tener el tiempo para poder iniciar un proyecto como éste.
<strong>"Desafío Levantemos Chile" es un emprendimiento muy parecido a todos los que he hecho en mi vida</strong>, con la diferencia que la rentabilidad que esperas no tiene que ver con el dinero, sino en cómo ayudas a la gente a salir de las penas después de todo lo que han sufrido. Y tiene que ver con cómo creamos equipos, cómo motivamos, lideramos, creamos, inventamos, rompemos barreras y paradigmas, y cómo finalmente nos focalizamos y encontramos resultados.
<strong>Yo llegué a Iloca el día martes después del terremoto</strong>. Frente a lo que encontré allí, tanta desolación y destrucción, tanto caos y crisis, nace la necesidad de hacer algo. Y eso es lo que hicimos: "algo".
<strong>Estamos recién en el comienzo y hay tanto por hacer todavía</strong>. Quizás, es cierto que bajo los criterios tradicionales chilenos hemos sido exitosos, porque llevamos construidas diecisiete escuelas en cuarenta y cinco días, ayudamos a que los pescadores hayan podido solucionar los problemas enormes que dejó la tragedia, pero falta mucho.<br /> Soy de los cree que no debemos vivir de las glorias pasadas, sino de los sueños futuros.
<strong>Somos un grupo totalmente independiente y apolítico</strong>. Trabajamos con todos. Partimos con el gobierno de la Concertación y hoy seguimos con la Alianza, porque eso, en realidad, no nos importa, como tampoco el color político de las municipalidades, pero trabajamos coordinados con ellos, como lo hicimos con la Subsecretaría de Pesca y con el Ministerio de Educación, cuando vimos el tema de los pescadores y las escuelas, respectivamente.
<strong>Estoy con gente más capaz que yo</strong>. Creo que las ideas no están en las comisiones ni en los tipos más brillantes, sino que la creatividad surge de las bases: miles de personas pensando libremente cómo solucionan sus problemas.
<strong>Nosotros necesitamos crear un modelo que permita escuchar a la gente</strong>. Soy un profundo amante de la libertad y de la creatividad individual, y creo que la burocracia y las comisiones matan precisamente esa capacidad. Por eso hay un equipo muy motivado, capaz, dispuesto a escuchar.
<strong>El Desafío Levantemos Chile</strong> está delante de todos mis desafíos.
<strong>Vengo de las antípodas de los iluminados sociales</strong>, de los genios que creen tener la varita mágica para las soluciones. Yo no soy nadie para estar dando consejos. Cuento lo que nosotros hacemos y no sé si el modelo es exportable o no.
<strong>La única muralla</strong> que me interesa que se haya derribado después del terremoto y maremoto, es la que separaba lo público de lo privado, porque lo primero era resorte del Estado o de una municipalidad, y no había acceso para que los privados pudieran participar en los problemas públicos.
<strong>Hoy nos damos cuenta que sin el aporte de todos</strong>, pensando libremente, el Estado solo no puede. Y esto tampoco tiene nada de político, sino que es evidente y es cuestión de verlo. Hay que derribar esa muralla y esa es la gran lección.
<strong>Los necesitamos a todos</strong>. A mí me preocupa que en Santiago nos estemos olvidando de los efectos de la tragedia, porque muchos ya hablan que está todo solucionado, pero lo cierto es que va a pasar mucho tiempo para que en esta zona muchos chilenos dejen de sentir frío en las noches. El tema es cómo convocamos a los chilenos a aportar, y a los medios de comunicación a que no olviden.