No siempre los observatorios astronómicos están mirando al cielo. Aunque estamos ubicados en los mejores lugares del mundo para la observación astronómica, en algunas ocasiones el tiempo y el clima hacen sus fechorías en nuestro país, como en estos días.
El trabajar en estos centros astronómicos nos hace acercarnos, día a día, a una ciencia muy interesante, como lo es la meteorología (algunos dicen equivocadamente... "metereologia"). Los observatorios, en la actualidad, están muy ligados a los satélites que nos informan de las condiciones de nubosidad en el Océano Pacifico. Hay centros de estudios meteorológicos, en donde con una exactitud que asombra, nos indican con una semana de anticipación, como estará el tiempo en Chile. En base a esos modelos e información, podemos planificar con los astrónomos el desarrollo de los programas de observación, con los telescopios e, incluso, el tipo de instrumento a usar en la cúpula.
Las fotografías que acompañan este artículo, fueron tomadas a comienzos de junio de este año y nos muestran la primera nevazón del año en Tololo. Los satélites ya nos habían anunciado de ese mal tiempo para la región de Coquimbo, además de la posible cantidad de agua lluvia que podría caer. Increíblemente, todo se ajustó a lo indicado en los cálculos. Quizás ustedes desean saber cuál es esa página, que tiene tantas maravillas al alcance de todos nosotros. Bien, esa página se llama www.calsky.com Debes seleccionar con un clic el subtítulo que dice INTRO y responder lo que la página te pregunta. El huso horario actual de invierno es -4 (menos cuatro). Allí debes poner el nombre del lugar geográfico que te interesa o bien las coordenadas geográficas. Todo eso se facilita con Google, que se incluye en esa dirección de "calsky". Mis hijas, Pamela y Marcela, siempre me están consultando por el tiempo durante el fin de semana para saber, con certeza... ¡qué ponerse para sus fiestas!
Otro de los problemas climáticos que enfrentan los observatorios es el viento. En estos cerros tan altos en la cordillera, los vientos son, a veces, muy intensos. En estos meses han llegado con facilidad a cien kilómetros por hora. Cuando la velocidad del viento es mayor a cincuenta kilómetros, se levanta mucho polvo de las laderas del cerro y esas partículas penetran dentro de las cúpulas, donde están los telescopios. Allí se da la orden de cerrar inmediatamente, aunque el cielo esté totalmente estrellado y limpio. Hay que proteger los instrumentos y los delicados engranajes de arrastre del telescopio. Se reinicia la observación cuando el viento vuelve a su velocidad normal, inferior a cincuenta kilómetros por hora.
Curiosamente, el próximo nivel de peligro para los telescopios es el de la humedad. Efectivamente, cuando la humedad llega a 95 %, también hay que cerrar las cúpulas, ya que esa humedad se deposita sobre los lentes (espejos) de los telescopios, de igual forma como lo vemos a diario, en nuestros espejos del baño, después de una ducha de agua caliente. La humedad sobre los delicados espejos y lentes, produce un deterioro irreversible en la superficie reflectiva de aluminio, que tiene un espesor de micrones.
Los observatorios en Chile se encuentran ubicados en zonas muy secas, para evitar ese potencial problema de humedad ambiente. Para qué decir del Desierto de Atacama y su entorno, uno de los más secos del mundo. Un lugar perfecto para instalar radio telescopios en esa zona. (La humedad es un punto negativo para la recepción de señales radiales, que captan los radiotelescopios, provenientes del espacio).
Bueno, esas son las principales causas meteorológicas por las cuales los observatorios deben cerrar sus cúpulas, esperando buenas condiciones de tiempo para reanudar las observaciones astronómicas.
Lo más importante es que ustedes, al igual que nosotros, estaremos viendo esa página de "calsky" para determinar, con bastante exactitud, qué ropa ponernos o que noches podremos observar ¡el infinito universo!