La crisis del 2008 supuso un duro golpe para muchos inversionistas que se encontraban fuertemente expuestos a activos de alto riesgo, pero también una oportunidad interesante para quienes pudieron aprovechar las ganancias asociadas a la recuperación de los mercados el 2009. La crisis no sólo ha dejado frutos en términos de rentabilidad, sino que también lecciones para el futuro. Repasaremos tres que podrían ser de interés.
<strong>Lección 1: No Caer en la Trampa del Ruido</strong>
La trampa del ruido sucede cuando las noticias de corto plazo dominan la toma de decisiones, haciendo olvidar los fundamentos sobre los cuales se funda la tendencia. El resultado es típicamente una toma innecesaria de refugio que lleva a salir tarde y muchas veces entrar tarde también. Para evitar caer en este problema hay que mantener siempre claridad sobre los fundamentos que soportan la toma de decisiones, para luego analizar los riesgos de la decisión desde la perspectiva de estos fundamentos. El riesgo siempre está presente, porque cuando las ganancias acumuladas son importantes, algunos inversionistas "toman utilidades", iniciando una tendencia de corto plazo negativa, pero que anticipa futuras ganancias. Lamentablemente muchos inversionistas son incapaces de mantener la estrategia y deciden salir en medio de las caídas, perdiendo la oportunidad de recuperar. Esto da pie para que aquellos que salieron con precios altos, ahora entren con precios bajos y maximicen sus ganancias.
<strong>Lección 2: Apostar al Precio</strong>
El proceso de inversión en activos financieros es similar a la compra de un activo tangible, como una casa o un auto. Si la inversión en ellos es o no una oportunidad se definirá por la diferencia entre el precio que efectivamente vale (el que estamos dispuestos a pagar) y el precio al que se ofrece. Si el precio de un activo se modifica radicalmente es posible que se gesten oportunidades, pero para que esto suceda la variación debe ir más allá de los fundamentos. Por ejemplo si el precio de un auto cae de un día para otro en un 50% en los anuncios, no necesariamente representará una oportunidad. Si el vendedor necesita el dinero urgente, posiblemente la caída en el precio sí lo sea, pues el valor del auto no se modificará, así como tampoco el precio que estaremos dispuestos a pagar. En cambio si un día antes el auto fue chocado no necesariamente será una oportunidad, pudiendo ser incluso un precio aún excesivo para las nuevas condiciones del vehículo. Parece una lección obvia, pero hay que considerar que muchas veces los inversionistas intentan aprovechar "oportunidades" inexistentes, basados en las altas variaciones de precios. La fuerte caída de La Polar hace algunas semanas es un buen ejemplo de esto: muchas personas compraron la acción tras haber caído un 25% el día de mayor pérdida, sin considerar que el "precio justo" podría estar largamente por debajo de esos valores.
<strong>Lección 3: El valor del perfil de riesgo</strong>
Quizás la lección más importante de todas es la definición correcta del perfil de riesgo. En situaciones normales la toma de refugio o riesgo debe estar siempre condicionado al perfil de riesgo del inversionista. Este debe considerar los plazos de inversión, su capacidad de soportar volatilidad y la importancia de los dineros a invertir.
En todos los casos hay que ser prudente con la toma de riesgo. Por ejemplo el S&P500 rentó el 2010 un 12,78%, aunque en un ambiente de alta volatilidad. Las dos primeras semanas del año el rendimiento fue positivo, pero luego el índice cayó un 8%, haciendo creer a muchos que se acabaría el rally. Esto llevó a algunos inversionistas a apanicarse, caer en la trampa del ruido y salir tarde. El resultado es que luego de esa caída hubo un rally de 15% que permitió recuperar las pérdidas, pero sólo las de aquellos que se mantuvieron invertidos, algo para lo cual era necesario tener un perfil de riesgo adecuado.