<em>"A las 12 diez minutos de la noche del viernes 30 (de noviembre de 1928) un horroroso sacudimiento sísmico, cuyo período álgido duró dos minutos, prolongándose continuada y débilmente por cinco minutos más a lo menos, llevó el pánico a esta ciudad y causó su destrucción casi total, con muchos muertos y heridos". (Diario La Mañana, 3 de diciembre de 1928).</em>
Pasada la medianoche del 1 de diciembre de 1928, un terremoto de ocho grados en la escala de Richter afectó al Maule, el cual se sintió también entre Antofagasta y Puerto Montt, según la prensa de la época. La magnitud del movimiento telúrico provocó la muerte de alrededor de trescientas personas y miles de heridos, además del setenta y cinco por ciento de la ciudad destruida con el consiguiente número de damnificados. Edificios emblemáticos como el Banco de Talca y la Caja Nacional de Ahorros quedaron severamente dañados, mientras que iglesias como la catedral, San Agustín, San Francisco o el templo de los salesianos fueron destruidos o gravemente dañados. Servicios como agua, gas, luz y teléfono quedaron interrumpidos por semanas.
Numerosas medidas se tomaron en las primeras jornadas para paliar las consecuencias del terremoto. Fuerzas militares llegaron desde diversos puntos del país para controlar el orden, limpiar los escombros y atender a los heridos, en instantes que el Hospital de Talca estaba prácticamente en el suelo. Las autoridades decretaron el congelamiento de precios para evitar la especulación, la instalación de ollas comunes y la construcción de barracas en la Alameda para atender las necesidades de los damnificados.
La reconstrucción de Talca tras el terremoto de 1928 marcó la expansión de la urbe, principalmente hacia el sector sur, y el fin del trazado fundacional colonial, proceso regulado a través de la Ley de Transformación de la Ciudad de Talca, de 1929, legislación pionera en lo relativo a desarrollo urbano a nivel nacional.<br /> <br /> En el sector céntrico de la ciudad surgieron proyectos como la Avenida Diagonal Isidoro del Solar o se ampliaron y/o prolongaron una serie de arterias, como la Avenida Dos Sur, mientras se privilegió la vivienda aislada de los vecinos con un antejardín que los separaba de la calle. Se levantaron también pequeños edificios. Sin embargo, al alejarse del sector céntrico se alzaron pequeñas viviendas, precarias, que venían a ser la solución para la constante demanda habitacional.
El terremoto marca también el relegamiento de Talca a niveles secundarios en el plano poblacional nacional: del cuarto lugar a comienzos del siglo XX se pasó a un constante retroceso a partir de la tercera década del mismo siglo. En 1929, la ciudad ocupaba una superficie de quinientas veintinueve hectáreas, que albergaba a más de cuarenta y cuatro mil habitantes, mientras que seis años después, Talca ocupaba 664 hectáreas y contaba con poco más de cuarenta y siete mil personas. De ochenta y tres habitantes por hectárea en 1929, se bajó a setenta y uno habitantes por hectárea en 1935.
Hoy día, testimonios escritos y gráficos de la época los podemos apreciar en la exhibición "Terremotos del Siglo XX que han Condicionado el Desarrollo Urbano de Talca", en la Sala Pedro Olmos de la Universidad de Talca (Casa Central, 2 Norte #685, Talca).