El exponencial crecimiento que ha tenido el uso de probióticos, sobre todo en productos dirigidos a los niños, lleva a preguntarse qué son éstos realmente, qué efectos tienen y si son realmente beneficiosos para nuestra salud y la de nuestros hijos.
Por Monserrat Quezada L.
Un bombardeo de comerciales de bebidas lácteas, yogures, y todo tipo de alimentos para niños y bebés se ha visto el último tiempo invadiendo nuestras pantallas. Proclaman con bombos y platillos que contienen probióticos y prometen proteger contra resfríos y fortalecer el sistema inmune en general. ¿Qué tan cierto es esto?.<br /> <br /> El pediatra Alberto Moreno, profesor emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción y que ha estudiado este tema en profundidad, explica sus orígenes: "El concepto de probiótico significa por vida. Su uso nació hace centurias y quizás milenios, pero llegó a nuestro saber cuando el científico ruso Ilya Mechnikov observó, alrededor de 1900, que muchas personas longevas, paisanos de Bulgaria, ingerían gran cantidad de yogur, es decir, leche acidificada. Esto determinaba que tuvieran muy buena salud y vivieran muchos años, por lo que él fue el impulsor de que se masificara el consumo de este producto en el mundo. Eso se transmitió por generaciones hasta llegar a la actualidad, cuando nuestras propias madres nos daban yogur porque parecía saludable". <br /> <br /> <strong>DEFINICIONES</strong><br /> <br /> El probiótico es un microorganismo viable, es decir, que está vivo, y que en cantidades suficientes altera la microflora intestinal produciendo efectos beneficiosos para la salud y en ningún caso efectos adversos. "Dicho en forma más práctica, es un organismo que entra por la vía oral, que sigue su tránsito generando diferentes efectos beneficiosos para la salud, sin que él sufra ninguna alteración y que finalmente es eliminado vivo".<br /> <br /> El doctor Moreno explica que éstos pueden ser bacterianos -los más utilizados- pero también pueden ser levaduras u otras bacterias no patógenas. Su función principal es enriquecer la funcionalidad de la microbiota intestinal, que es toda la cantidad de microorganismos que existen en el intestino y que contribuyen a una adecuada digestión, absorción e incluso a la síntesis de algunos nutrientes. Así, se produce además una modulación correcta y positiva de la respuesta inmune del organismo, controla niveles de oxígeno del intestino y reutiliza algunos elementos que estaban destinados a ser desechados. <br /> <br /> Como cuenta el nutricionista Mauricio Ríos, Coordinador del Área Metabolismo y Composición Corporal de la Universidad del Desarrollo, los probióticos "son principalmente bacterias lácticas pertenecientes a los géneros Lactobacillus o Bifidobacterium que, en su mayoría, han sido aisladas a partir de deposiciones de individuos sanos. A estas bacterias se les realiza un proceso de selección (screening), evaluando su capacidad de resistir al pH ácido del estómago y a las enzimas digestivas, sales biliares del intestino, y de adherir al mucus o a las células epiteliales intestinales, todas propiedades que favorecen su sobrevida y permanencia en el tubo digestivo".<br /> <br /> El doctor Moreno agrega que los Lactobacilos y los Bífidobacterios "son propios de la flora intestinal del recién nacido alimentado al pecho. Esto asegura un proceso digestivo idóneo y un equilibro desde muy temprano en la vida de la flora intestinal", explica el pediatra.<br /> Para que una bacteria califique como probiótico, tiene que cumplir con ciertos requisitos: estabilidad física y genética; que sea viable, es decir, que se mantenga vivo; y que no produzca efectos adversos ni alteraciones de sabor o textura cuando se incorpora en un alimento.<br /> <br /> El nutricionista explica que el mercado de los productos probióticos es uno de los más dinámicos del rubro de los alimentos funcionales. "En Chile actualmente están siendo comercializadas once cepas probióticas, principalmente en productos lácteos, fórmulas lácteas y alimentos infantiles. Estos microorganismos pueden ser considerados como ingredientes funcionales que se utilizan para dar un valor agregado al producto, entregando otros beneficios para la salud del consumidor, más allá de los nutricionales del alimento que los contiene".<br /> <br /> Al ser organismos vivos, los probióticos necesitan energía para poder multiplicarse, reproducirse y causar los efectos beneficiosos que se buscan. "Esta energía la obtienen de ciertos elementos que son los prebióticos, que se encuentran en una serie de alimentos a los que tenemos acceso y que están muy presentes dentro del recién nacido. En la leche de la madre están los lactoligosacáridos y los fructoligosacáridos. Los últimos se pueden encontrar además en frutas y verduras, especialmente cebolla, puerro, ajo, alcachofa y plátano", explica Alberto Moreno.<br /> <br /> A los productos a los que se les ha añadido tanto probióticos como prebióticos, se les denomina simbióticos. Muchos alimentos para niños pequeños y recién nacidos ya cumplen con esta característica. <br /> <br /> <strong>USOS</strong><br /> <br /> Si bien los probióticos son muy útiles como método preventivo, reforzando el sistema inmune, éstos son también utilizados en el tratamiento de enfermedades, sobre todo en el de la diarrea. "Así, cuando se prescriben antibióticos, es ideal que al mismo tiempo se consuman probióticos, para prevenir los efectos adversos que los primeros puedan provocar. En todo caso, es fundamental fijarse en el agente que provoca la diarrea, ya que el probiótico es sólo para atenuar sus efectos", enfatiza el doctor Moreno. Además se utilizan para regular el sistema inmune, tratar las alergias y aliviar la sintomatología digestiva en sujetos con síndrome de intestino irritable.<br /> <br /> El doctor Alberto Moreno y el nutricionista Mauricio Ríos concuerdan en que el gran problema que existe actualmente en la investigación de los probióticos es determinar la cantidad óptima de consumo. "Se sigue investigando cuál es la dosis más eficiente para que el organismo tenga la mejor respuesta. El problema es que también tiene que ver con el individuo, el resto de su alimentación, circunstancias ambientales, etc. Todo va a depender de lo que se va generando en cada organismo, midiéndolo con exámenes. Por otro lado, se sabe que no todos los probióticos van a ser útiles para determinada enfermedad, ni todas las enfermedades van a ser beneficiarias de un solo probiótico. Lo mejor es una mezcla", explica Moreno. <br /> <br /> En cuanto al énfasis que se hace del consumo infantil de estos productos, el pediatra explica que esto ocurre porque la modulación del desarrollo del sistema inmune es en ese período. "Los adultos también pueden consumir y es muy bueno que lo hagan, pero es mucho más beneficioso consumirlo cuando niños porque ahí el sistema inmune está en desarrollo, y su consumo puede tener efectos positivos a más largo plazo". <br /> <br /> Por su parte, Mauricio Ríos explica que "para personas adultas no están contraindicados a menos que presenten un grado de susceptibilidad o si tienen antecedentes de alergia al alimento de base que lo contiene. Es por lo mismo que las cantidades buscan cubrir los requerimientos diarios necesarios para un balance energético, de macro y micronutrientes".<br /> <br /> En cuanto a los horarios establecidos para consumirlos, "dependen del criterio e indicación del profesional respectivo. En algunos casos se recomiendan durante la mañana y muchas veces van incorporados como colaciones de media mañana. Lo importante en todo producto alimentario es siempre revisar el etiquetado nutricional presente en los envases de cada alimento, evaluar la fecha de vencimiento y las condiciones en que estos productos están siendo comercializados, recordando que una alimentación variada en cantidad y calidad muchas veces cumple con el aporte de la mayoría de los nutrientes necesarios diariamente por nuestro organismo".<br /> <br /> <br /> <em><strong>"No todos los probióticos van a ser útiles para determinada enfermedad, ni todas las enfermedades van a ser beneficiarias de un solo probiótico. Lo mejor es una mezcla", Alberto Moreno</strong></em>