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EDICIÓN | Septiembre 2011

¡Ay, mi espalda!

Dolores lumbares
¡Ay, mi espalda!

Son la consecuencia de nuestro estilo actual de vida, una vida sedentaria, no bajarse del auto, clara falta de actividad física, malos hábitos, estrés y una mala postura. Todo lo anterior, ha pasado a convertirse en los diferentes detonantes de este mal del siglo y en una verdadera pesadilla para quienes lo padecen.

Por Camila Millán A.

El dolor lumbar es considerado una dolencia común, ya que se estima que alrededor de un ochenta a un noventa por ciento de la población mundial, entre los veinte y sesenta años, sufre o ha sufrido, en algún momento de la vida, este tipo de dolor, de acuerdo con las estadísticas que reportan los países desarrollados. El dolor lumbar, dentro de las patologías de la columna, es el más consultado y es aquel dolor que se ubica entre el reborde de las costillas por arriba y el nacimiento de los glúteos, por abajo.

Existen diversas razones que provocan el dolor lumbar; las más frecuentes son las que se originan en la columna (vértebras, discos y articulaciones) y sus estructuras anexas (músculos y ligamentos). También existen otras causas, como un cólico renal, algunas enfermedades de las vísceras abdominales, determinados problemas ginecológicos, así como también distintas patologías tumorales.

Se considera que tienen mayor predisposición a sufrir de lumbago las personas obesas, los estibadores o trabajadores que laboran en la construcción y en la agricultura. Esta dolencia se da por igual entre hombres y mujeres y se presenta mayormente entre los veinticinco y cincuenta y cinco años. Por supuesto que las causas del dolor van cambiando sustancialmente en las diferentes etapas de la vida.

<strong>CAUSAS DEL LUMBAGO</strong>

Realizar esfuerzos en una mala posición: trabajar en mala postura (planchar, levantar mucho peso, determinados trabajos del campo, etc.) y de forma continua pueden causarnos un lumbago.<br /> Un tirón muscular: a veces un movimiento brusco puede provocar un tirón. Es muy habitual cuando hacemos ejercicio físico sin previo calentamiento.<br /> Golpe de frío: cuando pasamos mucho frío (especialmente en la espalda).<br /> Gases intestinales y estreñimiento: es curioso como mucha gente con el abdomen hinchado por gases o estreñimiento crónico sufre de lumbago. La debilidad de los músculos abdominales es la causante.<br /> Tensión muscular por estrés: la falta de relajación contrae la musculatura de la espalda y acaba debilitando la zona.<br /> Problemas "mecánicos" que debilitan la zona como la osteoartritis y la hernia discal.<br /> El uso de tacos: puede provocar que adoptemos una posición que crea una tensión continua.

<strong>HERNIA DISCAL</strong>

La hernia discal es una enfermedad en la que parte del disco intervertebral (núcleo pulposo) se desplaza hacia la raíz nerviosa, la presiona y produce lesiones neurológicas. Pueden ser contenidas (solo deformación, también llamada protrusión discal) o con rotura.

Las hernias corresponden a la mayor incapacidad en personas menores de cuarenta y cinco años. Alrededor del uno por ciento de la población posee discapacidad crónica por este motivo. Son frecuentes en personas con enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Ehlers-Danlos y el Síndrome de Hiperlaxitud Articular.

La hernia provoca dolor en la zona lumbar, duele por inflamación del periostio de las vértebras, las articulaciones, la duramadre, el anillo fibroso, el ligamento vertebral longitudinal posterior y los músculos lumbares de la columna. Una hernia discal puede producir una serie de manifestaciones clínicas; entre las más frecuentes están el lumbago y la ciática.

"Tener una hernia en la columna no es sinónimo de cirugía", así lo asegura el jefe de cirugía de columna del Hospital del Trabajador de Santiago (HTS), doctor Bartolomé Marré, y además aclara que, entre un diez y un veinte por ciento de los dolores lumbares, corresponden a diagnósticos de hernias de la columna y otras patologías mayores; de éstas, solo un diez o un veinte por ciento se opera.

Respecto a si existe relación entre el problema lumbar con la actividad laboral y física, el traumatólogo enfatiza que depende. Porque sí existe una relación en la medida que las personas se excedan de sus capacidades. Pero si un trabajo cumple con las normas de la Organización Internacional del Trabajo, no debería ser una causa de dolor lumbar, a menos que la persona tenga una condición predisponente.

En cuanto a los factores que inciden en la patología, el traumatólogo asegura que son variadas, pero que la falta de buena condición física es clave, la carencia de musculatura abdominal y la zona lumbar, el sobre exigirse físicamente, el cigarrillo y el estrés. Por lo tanto, si queremos prevenir esta dolencia hay que tratar de tener una vida saludable, idealmente no fumar, en suma, procurar vivir en armonía con nuestro entrono.

<strong>DIEZ CONSEJOS PARA ATENUAR EL DOLOR</strong>

<strong>Ponte en forma. </strong>Las estadísticas indican que para evaluar la mejoría de una persona con un problema de espalda lo mejor es comprobar su capacidad aeróbica. Si tienes un problema de espalda que no requiere cirugía, debes mejorar tu forma física. Un ejercicio muy eficaz es caminar llevando pequeños pesos en las manos.

<strong>Pisa en blando.</strong> El impacto de las pisadas en el asfalto genera un estrés físico que se transmite a la espalda y produce dolor. Esto puede evitarse usando zapatos o plantillas que absorben el impacto y que se venden en zapaterías especiales y tiendas de deporte. Varios estudios han revelado que el ochenta por ciento de las personas que padecen dolencias de espalda notan rápida mejoría cuando cambian el calzado habitual.

<strong>No descanses demasiado. </strong>Para un dolor de espalda agudo y puntual, nada como el descanso... en un primer momento. Luego, para estimular la circulación, tienes que levantarte y caminar al menos media hora cada tres horas. Si no, correrás el riesgo de quedarte rígido como una tabla. De hecho, el reposo en cama puede no ser beneficioso. Un estudio ha demostrado que las personas a las que se aconseja permanecer en cama una semana por molestias de espalda pierden un cuarenta y cinco por ciento más de días de trabajo en los tres meses siguientes que los que no superan los dos días de cama.<br /> <strong><br /> Toma aspirina o paracetamol. </strong>El dolor se puede aliviar con cualquier calmante que tenga ácido acetilsalicílico, ibuprofeno o paracetamol, de venta sin receta.

<strong>Acuéstate con las piernas en alto. </strong>Túmbate en el suelo, con las pantorrillas apoyadas en lo alto de una silla y las rodillas dobladas en un ángulo de 90º. Más que ninguna otra postura, esta posición reduce la presión en la espalda.

<strong>Antes de hacer ejercicio, calienta los músculos.</strong> Al igual que una banda elástica, los músculos sufren y se deterioran al estirarse por un movimiento brusco. Por eso, lo mejor es calentarlos con una marcha relajada y sostenida. Camina balanceando suavemente los brazos al andar y luego gírate lentamente de un lado al otro, como en un swing de golf. Haz el movimiento varias veces antes de hacer ejercicios que exigen impulso o fuerza.

<strong>Mantente recto, pero relajado.</strong> Para una espalda recta, no hace falta estar derecho como un poste. Los especialistas aconsejan una postura recta, pero relajada, lo mismo estando de pie que sentado. Es como menos tensión se ejerce sobre los músculos de la espalda.

<strong>Sumérgete en la piscina. </strong>Los ejercicios en el agua, (en especial los que incluyen una gran variedad de movimientos, como los que se hacen para aliviar la artritis), son la mejor forma de desoxidar esos músculos de la espalda que pocas veces utilizamos.

<strong>Recuéstate sobre una pelota de tenis.</strong> Tiéndete en el suelo y coloca una pelota de tenis debajo de ti, de forma que presione un punto sensible. Deslízate sobre la pelota, empleando el peso del cuerpo, hasta que el dolor y la sensibilidad disminuyan.

<strong>Congela -o calienta- el dolor.</strong> Pide a tu pareja que te masajee los puntos doloridos con una bolsa de hielo envuelta en una toalla húmeda. El calor (por ejemplo, almohadillas eléctricas y botellas de agua caliente) alivia también las dolencias lumbares. Para saber qué método (calor o frío) te funciona mejor, pruébalo durante algún tiempo y compruébalo tú mismo.

<em><strong><br /> "La falta de buena condición física es clave, la carencia de musculatura abdominal y la zona lumbar, el sobre exigirse físicamente, el cigarrillo y el estrés. Si queremos prevenir esta dolencia hay que tratar de tener una vida saludable, idealmente no fumar y procurar vivir en armonía con nuestro entrono."</strong></em>

 

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