16 and pregnant Una teleaudiencia como la latina quizás se puede confundir porque aparecen casas grandes, autos, comida en abundancia, pero la verdad es que los protagonistas de este reality estadounidense son gente relativamente pobre, con bajo nivel educacional, residentes en pueblos remotos o suburbios, para subrayar que el embarazo adolescente suele afectar a las clases menos favorecidas. Aquí las cámaras siguen el proceso de parejas muy jóvenes donde la chica se embaraza sin planificación y decide quedarse con el bebé. Suele repetirse el rollo de que los chicos ojalá se casen, obviando si finalmente hay amor y madurez suficiente entre la pareja, o todos los sacrificios valen, incluyendo los sentimientos en supuesto beneficio del recién nacido y las apariencias. Aunque la presencia del equipo que registra el embarazo pasa casi inadvertida âgran alarde técnico, timbre de MTV en un género que se convirtió en su baluarte por sobre la músicaâ, la acción resulta trabada por culpa de un guión grueso, evidente en cada escena. Los clichés, las frases manidas, las preguntas notoriamente libreteadas, resaltan como costuras gruesas. La única lección posible de este programa, que asoma clara desde el primer episodio para repetirse invariable una y otra vez (lo que de alguna manera también hace innecesario seguir cada temporada), es que el embarazo adolescente debe ser prevenido con mayor decisión. Por mucha ternura que irradien las imágenes de una persona recién nacida, acá en el fondo uno asiste al drama de un mañana incierto y cuesta arriba para jóvenes que aún dependen de sus padres, y emocionalmente incapaces de constituir un hogar. No es imposible remontar una situación así, pero 16 and Pregnant deja claro que los dulces 16 no es la mejor edad para convertirse en padres y adultos. 16 and Pregnant. Domingo 23 horas en MTV