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EDICIÓN | Noviembre 2010

Comer y beber

Por Jimena Egaña G., enóloga Viña El Aromo.
Comer y beber

Siempre he pensado que la buena mesa, más que una costumbre adquirida, es el resultado de la selección natural, hipótesis que me parece bastante acertada al mirar cómo nuestros pequeños descendientes disfrutan con los aromas y sabores que se presentan en las diferentes etapas del desarrollo. Después, todos nuestros procesos de socialización se estructuran en torno al buen comer, y por lo tanto, al beber.

Normalmente, la elección de nuestro plato es un momento complejo si lo comparamos con aquel que dedicamos a la bebida: el pisco sour como aperitivo salta inevitable en nuestras mentes. Una proposición sencilla es empezar con un Aromo Rosé, muy fresco y de sabor ligeramente dulce; les aseguro que resulta bastante más atractivo y menos adormecedor de los sentidos. Si nuestra idea es un vino más frontal, el Dogma Viognier -Chardonnay, de aroma más intenso, cuerpo medio y buena acidez, será inmejorable; una tercera alternativa, especialmente si el ánimo está un poco bajo, o la indecisión nos abruma, recomiendo beber un buen espumoso (o espumante), de pequeñas e interminables burbujas que, en sus diferentes versiones, siempre será acertado como rompe-hielo, y probablemente lo quieran para continuar la comida. El único cuidado: la temperatura nunca es suficientemente fría para resistir una copa que se llena, por lo que se sirve de a poco, pero más seguido.

Una vez que pasamos el primer momento, la invitación a la variedad es grande: un Pinot Noir siempre funcionará bien con aquellos sabores marinos no yodados, y toda clase de carnes crudas, que normalmente asociamos a vinos blancos. El único cuidado es pedir una cubeta de agua fresca para mantener la temperatura baja de esta delicada variedad tinta. No deben perderse el Dogma Reserva Pinot Noir 2007 cuando prueben unos tiraditos marineros, un congrio gratinado, un tártaro de atún o el pulpo a la oliva.

Si lo nuestro son las carnes, la alternativa ineludible es el Syrah que, en su formato más maduro, se asocia perfecto a un cuadril de cordero, y en sus versiones más frescas, a un filete de res. Definitivamente, el Aromo Reserva Privada Syrah marida increíble con unas chuletas de cordero sazonadas con tomillo y romero, pero siempre que sean capaces de mantenerlo a 16°C.

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