¿Cuánto Vale el Show?
Los concursos de talentos aficionados están en el ADN de la televisión. Un torneo de convocatoria masiva donde, inevitablemente, aparece alguien común y corriente revelando dotes artísticas que nos dejan pasmados porque, casi siempre, se trata de personajes sin mayor atractivo. Es un guión infalible, de efectividad comprobada, que tiene en las numerosas e intermitentes temporadas de ¿Cuánto Vale el Show? su mejor aplicación en la historia de la televisión local.
Talento Chileno es la versión criolla de Britainâs got Talent, donde Paul Potts y luego Susan Boyle, ganaron por encarnar la combinación perfecta de garbo ausente y voz tremenda. Como buena licencia, se aplica con pulcritud, reiterando que Chilevisión ya se subió al podio de los grandes. El detalle de mostrar la trastienda de la competencia, su preselección, es uno de sus buenos trucos, y aún mejor, elegir ciertos personajes discapacitados, en un año donde superar grandes dificultades ha sido regla en el país.
La animación de Julián Elfenbein es funcional. Su rol no exige mayor protagonismo, porque ese espacio está reservado para el jurado y, claro, los propios concursantes. Las comparaciones entre Antonio Vodanovic y el inglés Simon Cowell son obvias, y lo cierto es que el ex animador de Viña tiene el carrete necesario para adaptarse a lo que le pidan, y en esta mano rinde perfecto. Aunque Rodrigo Díaz no es precisamente una personalidad ciento por ciento televisiva por lo que dice âha conquistado la pantalla bailando-, aporta criterio técnico, mientras Francisca García-Huidobro se desdobla notable: deja de ser la villana de Primer Plano para asumir un rol más benevolente y hasta tierno. Por supuesto, todo el programa tiene tanta originalidad como filmar sagas o remakes, pero esto es industria, no arte.<br /> Talento Chileno. Lunes 22 horas en CHV.