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EDICIÓN | Octubre 2010

Escenario 2010 - 2011: entre los riesgos externos y la recuperación local

Rodrigo Aravena González, Economista Jefe, Banchile Inversiones
Escenario 2010 - 2011: entre los riesgos externos y la recuperación local

A la hora de realizar un recuento de este año, muchas cosas se nos vienen a la mente. Sin embargo, no cabe duda que uno de los principales hitos que marcó el escenario macro 2010 fue el fuerte dinamismo que retomó la economía luego del terremoto. En otras palabras, hemos ido “de menos a más”. En estos meses ha quedado en evidencia que el principal motor de recuperación ha sido la demanda interna, lo cual se vio reflejado, por un fuerte crecimiento en las ventas del comercio, importaciones de bienes durables, entre otros. En este contexto, una serie de elementos nos permite pensar que esta dinámica inclusive se potenciaría aún más en lo que resta de año, en un contexto donde el crecimiento económico alcanzaría inclusive valores superiores a 8,0% en los próximos meses. Dado lo anterior, estimamos que el PIB de este año anote una expansión en torno a 5,5%, mientras que para 2011 inclusive podría superar el 6,0%. Este cuadro posee diversas implicancias. La primera de ellas es que la rápida recuperación en la demanda local ha permitido que la actividad haya superado los niveles prevalecientes antes del terremoto y de la crisis externa. En otras palabras, atrás quedó la pérdida de producción de los últimos años, lo cual podría sugerir que estamos ante un cuadro de crecimiento sostenido más que solo recuperación. En segundo lugar, resulta esperable que este dinamismo impulse a una mayor creación de empleos. De hecho, el rezago que presenta el mercado laboral respecto de la actividad (recordemos que el país salió de la recesión hace un año atrás, pero el mercado laboral comenzó a recuperarse recién en 2010) y la elevada demanda de bienes no transables (influidas en gran parte por la reconstrucción del stock de capital perdido por el terremoto) permitirían que la tasa de desempleo retroceda inclusive a valores por debajo de 8,0% hacia fines de año. Finalmente, se debe tener en cuenta que este cuadro posee una serie de desafíos para las autoridades. El primero de ellos es que el acelerado cierre de holguras de capacidad podría impulsar a un incremento en las presiones inflacionarias, lo cual llevaría al Banco Central a continuar subiendo la TPM hasta por lo menos mediados del próximo año. Adicionalmente, en la medida que nuestra economía continúe mostrando un “desacople” con el resto del mundo (tanto en inflación, crecimiento y tasas de interés), resulta esperable que el tipo de cambio continúe apreciándose en el corto plazo, tanto en términos reales como nominales. Aun cuando estas cifras nos permiten ser optimistas, no podemos dejar de considerar que la cautela debe estar más presente que nunca. En este contexto, creemos que son dos los principales riesgos que enfrentará nuestra economía en el mediano plazo. El primero de ellos dice relación con una fuerte desaceleración en los países desarrollados, lo cual podría obedecer a la materialización de fuertes ajustes fiscales sin un mercado laboral muy dinámico que podría inclusive costar más de un punto de crecimiento global. En segundo lugar, las presiones hacia un mayor debilitamiento del dólar podrían generar un debilitamiento adicional sobre sectores exportadores (principalmente de recursos naturales), lo cual, de materializarse, tendría implicancias de primer orden principalmente sobre crecimiento y empleo.

 

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