La identidad propia de un vino puede ser comparada con al alma de una persona. El alma incorpora el principio vital o esencia interna de un ser, gracias a la cual este tiene una determinada identidad, no explicable a partir de la realidad material de sus partes. En el caso de los vinos, esta esencia tiene que ver con su origen, es decir, con la planta misma que produce las uvas necesarias para su elaboración y que se interrelaciona de manera armónica con su entorno, con la tierra, el clima y el hombre. Elaborar vinos con identidad consiste en expresar toda su esencia, sin factores externos que busquen modificar, artificialmente, sus características. La idea está en que estos sean fieles exponentes de una parte de nuestro mundo, conservando, de una manera especial, la diversidad única y propia de cada lugar. En la Viña Viu Manent trabajamos con esta filosofía, la de hacer vinos con identidad propia, destacando en este concepto la línea SINGLE VINEYARD: San Carlos Malbec, La Capilla Cabernet Sauvignon y El Olivar Syrah. El vino San Carlos, Malbec, se origina en un antiguo viñedo, de más de cien años, plantado sobre un suelo arcilloso, con gran cantidad de materia orgánica, fértil y de gran profundidad. Estas características se aprecian en un vino poderoso, de gran color, taninos robustos, de aromas frutales y especiados, y una fresca acidez. Por su parte, La Capilla, Cabernet Sauvignon, se origina en un viñedo plantado sobre un suelo calcáreo, originado por cenizas volcánicas y con rocas en superficie. De elegantes y marcados taninos, su aroma, de gran complejidad y notas mentoladas, recuerda los bosques de eucaliptus que hay entre las parras. Por su parte, El Olivar, Syrah, nace en un viñedo plantado en una ladera de cerro con exposición noreste, de suelos graníticos, con fuerte pendiente y baja fertilidad. El suelo se expresa en un vino de marcadas notas minerales y suaves taninos. La particular exposición al sol, le ayuda al desarrollo de aromas a frutos silvestres muy maduros. En todos ellos, la diversidad de suelos y entornos únicos ha dado origen a vinos con una identidad propia. Al mismo tiempo, las frías noches y los calurosos días del verano colchagüino han contribuido a la creación de cepas de gran estructura y color, lo que, apoyado por una fresca acidez, les confiere óptimas condiciones para la guarda.