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EDICIÓN | Mayo 2012

Cultura y municipio: Viña ciudad de cultura

Por Autor: José Miguel Gil Zabala, Historiador Urbano
Cultura y municipio: Viña ciudad de cultura

Viña del Mar es un espacio cultural, ¡qué duda cabe!; pocos lugares del país pueden conjugar mejor esa unión entre paisaje, desarrollo humano y cultura. Desde sus primeros días, la joven ciudad mostró una gran afición por las actividades artístico-culturales, así no podemos dejar de mencionar cómo el Teatro del Gran Hotel se convirtió en el primer motor cultural viñamarino. Allí tuvo lugar el memorable concierto de Josefina de Salvini y, en 1881, la presentación de La Cenicienta, obra que contó con la participación de miembros de la familia Subercaseaux, entre ellos, Blanca Vicuña Subercaseaux. Aún en 1907, el recinto abría sus puertas a lucidísimas reuniones culturales, como es el caso del “Dinner-concert” a cargo del reconocido maestro Núñez.<br /> <br /> Las iniciativas artístico-culturales se fueron sucediendo hasta que el municipio determinó encauzar y apoyar las inquietudes culturales de la ciudadanía y, en 1939, el alcalde, Eduardo Grove, crea el Departamento Municipal de Cultura y Bellas Artes con la finalidad de centralizar las múltiples y dispersas actividades culturales, dando a este organismo las facultades necesarias para potenciar y guiar el desarrollo de la cultura viñamarina. Su primer director, el afamado escritor Juan Marín, junto con estructurar esta nueva repartición, se dedicó laboriosamente a organizar diversas actividades públicas y a llevar conciertos y conferencias a sectores donde la alta cultura tenía escasa presencia.<br /> <br /> Con la adquisición de la Quinta Vergara se hizo posible sacar adelante una antigua necesidad: la creación del Mueso de Bellas Artes, que se funda con las obras de arte que había en la palacio cuando fue comprado y que constituyen el núcleo de lo que hoy es una de las pinacotecas más importantes del país, y seguidamente el establecimiento de una Escuela de Bellas Artes. Pero la creatividad del año 1942 no se detuvo allí e inmediatamente, gracias a la colaboración del pianista Armando Palacios Bate, se crea el Conservatorio de Música. Fue tal el éxito y la demanda que muy pronto estos establecimientos llegaron a tener setecientos ocho estudiantes, ello sin contar con los alumnos de cursos particulares, ni los de las escuelas nocturnas municipales, las que por entonces estaban incorporadas al Departamento de Cultura. La intensa labor cultural desplegada por este departamento no habría sido posible si no fuera por el apoyo entregado por los miembros del Consejo de Bellas Artes, entre quienes destacan Sergio Prieto, Eduardo Grove, Gastón Hamel, Carlos Cuevas y Gustavo Fricke. El trabajo conjunto del departamento y de sus escuelas artísticas permitió que Viña del Mar se transformara en sede de importantes eventos y en una importante plaza de trabajo para destacados artistas nacionales e internacionales. Con los años, Viña del Mar acogerá como profesores y/o expositores a personalidades tan relevantes como el escultor Guillermo Mosella, los pintores Arturo Gordon y Jorge Madge, el repujador Macho Vásquez, el destacado grabadista Carlos Hermosilla, o músicos como Ricardo D’Oliveira, Cristina Herreros, Domingo Moreno, Elena Márquez, etc.<br /> <br /> El municipio, a través de su Departamento de Cultura, no detuvo su accionar y cada gestión alcaldicia fue incorporando nuevos desafíos o apoyando novedosos desarrollos artístico-culturales. De este modo se van estableciendo objetivos que permitirán ir al rescate del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Así, se promueve la adquisición de edificios tan emblemáticos como el Castillo Wulff y el Palacio Rioja, o de importantes colecciones de pinturas, entre ellas las veintisiete obras de propiedad del coleccionista Roberto Zegers, entre las que destacan once obras del afamado pintor chileno Francisco González (julio 1961).<br /> <br /> Viña del Mar no solo es una ciudad jardín, es más bien un bello jardín donde la cultura anida en el corazón de cada habitante y donde su Departamento de Cultura siempre ha estado presente cultivando el alma cultural y patrimonial de la ciudad.<br /> <br /> <strong><em>“Viña del Mar no solo es una ciudad jardín, es más bien un bello jardín donde la cultura anida en el corazón de cada habitante”.</em></strong>

 

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