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EDICIÓN | Mayo 2012

Matisse, amante del color

Por Macarena Ruiz Balart, Directora Ejecutiva, Museo Artequin Viña del Mar, Magister en Artes, mención Historia y Teoría del Arte, Universidad de Chile. Doctora en Humanidades (c), Universidad Carlos III
Matisse, amante del color

MATISSE, AMANTE DEL COLOR
Hijo de un vendedor de semillas, Henri Matisse nació en Francia y vivió desde sus ocho años en un pequeño pueblito del norte denominado Bohain. En su juventud Matisse estudia derecho, abandonándolo con la finalidad de ser pintor. Ingresa a la Academia de Bellas Artes, convirtiéndose además en un asiduo visitante del Louvre donde estudia las obras de grandes maestros de su época.
Matisse fue el precursor y líder del movimiento pictórico denominado Fauvista. En 1905, en el Salón de Otoño de París, se presentó una exhibición con un estilo y concepto pictórico totalmente nuevos. El crítico de arte Louis Vauxcelles asistió a esta presentación en el salón y después de contemplar los trabajos exclamó: "Esta sala es un rincón de fieras". Sin intentarlo, había puesto nombre a esta nueva tendencia artística: Fauvismo, palabra que deriva del francés Fauve, fiera en español. Aunque los temas son los mismos del Impresionismo, el Fauvismo es contrario a los Impresionistas, para quienes el color se origina en la luz natural. En cambio los Fauvistas intentan producir la luz con el color aplicando en sus pinturas colores puros de manera intensa.

Matisse es considerado uno de los más grandes artistas del siglo XX, destacando su manera de pintar que busca crear nuevos lenguajes artísticos, rompiendo con la tradición nacida desde el Renacimiento hasta fines del siglo  XIX.

LA DANZA
Yo no pinto una mujer; yo pinto un cuadro. Gracias a ello, la mujer cobra una mayor verdad, liberada al fin de su cambiante apariencia”, Henry Matisse.

Cinco personajes forman un motivo circular de rítmico movimiento que abarca todo el lienzo. Construidos en base a colores, danzan, simplemente porque danzar es bello. Los danzantes toman la esencia de la forma humana, sin destacar los detalles anatómicos de la figura humana, iconizándola. Así, el pintor apuesta por la abstracción y no por la realidad fotográfica, poniendo en tela de juicio la noción de estricta imitación de la pintura tradicional.
Colorista por inmanencia, en esta obra destaca el uso de tres colores brillantes y saturados. Las figuras están pintadas en colores planos sobre un fondo que también es plano compuesto por una mezcla de azul y verde. No utiliza los recursos de la sombra, la perspectiva, ni el  volumen. Para Matisse lo sustancial es el mensaje, el que es directo y sensible: la danza es un arte.
“La Danza” es un cuadro en el que se plasma la esencia de su estilo. En ella se refleja una síntesis de las artes, combinando pintura, poesía y danza. Matisse es considerado un maestro a la hora de expresar sentimientos a través del uso del color, es capaz de lograr un equilibrio entre el mundo real y el mundo interior a través de la búsqueda de lo esencial y lo simple.

Y A LOS NIÑOS, ¿QUÉ PODRÍA INTERESARLES DE LA DANZA DE MATISSE?
Con la finalidad de acercar el tema de esta obra a las actividades tradicionales y propias de la edad de los niños, vamos a pedir permiso a Matisse, para cambiar el nombre de su obra por  “La Ronda”. Con este nuevo título, realizaremos con los niños un recuento de las rondas que realizan o realizaron cuando eran más pequeños y les comentaremos las típicas de nuestra niñez. Podemos comenzar la conversación preguntándoles: ¿Qué rondas les gustan? ¿Conocen la ronda “Arroz con leche” o “Alicia va en el coche”? ¿Qué otra ronda conocen?

DATO INTERNACIONAL
En el Centro Pompidou, Paris, se presenta la exposición "Matisse, pares y series", la que reúne obras maestras que provienen de prestigiosas colecciones privadas y museos del mundo: sesenta pinturas, así como una treintena de dibujos. La finalidad de la exhibición es mostrar la manera de trabajar de Matisse, quien retomaba o repetía las mismas composiciones pero en distintos lienzos y con tratamientos formales diferente. Para la curadora de la exposición, esta lectura pone en evidencia la existencia de una tensión permanente en su obra, una dualidad entre un primer brote, rápido y espontáneo, y un segundo, más lento y acabado.

FICHA TÉCNICA
Henry Matisse, (1869 – 1954)
La Danza, 1909. Óleo sobre tela, 259,7 x 390 cm. Museum of Modern Art. Nueva York, Estados Unidos.
Conoce esta y otras obras en el Museo Artequin Viña del Mar, www.artequinvina.cl.
Alcalde Prieto Nieto n° 500, Interior Quinta Vergara.

 

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