Les hablaré sobre una variedad que tiene distintos estilos y refleja muy bien su terroir (climas y suelos diferentes), es el chardonnay. Esta cepa tiene sus orígenes en Borgoña, Francia y es la segunda variedad blanca más plantada en el mundo. Deseo destacar <br /> el Cefiro chardonnay de la viña Casablanca, situada en el mismo valle de Casablanca, donde predomina el clima frío. Nació en 1992, de manos del Carolina Wine Brandâs Group y se estableció en cincuenta y cinco hectáreas, bautizadas como fundo Santa Isabel, donde Ximena Pacheco es la enóloga. Cefiro significa en antiguo griego, Dios de la brisa de primavera. Es un buen nombre para reflejar la parte más oeste de este valle, que recibe las brisas del océano pacífico. Las uvas para este vino son cosechadas y seleccionadas a mano y reciben una maceración en frío por seis horas. Después se fermenta en acero a catorce grados y se envejece en barricas francesas por un período de seis a ocho meses, sin fermentación malo-láctica. De sus notas de cata, puedo comentar que el color es dorado pálido; hay aroma a canela y manzana cocida y el sabor presenta un buen nivel de acidez, es elegante, con largo retro gusto y suaves notas de madera. Este vino es apto para las armonías como salmón y otros pescados, ceviche, cerdo con salsas no muy fuertes, paté y quesos livianos.