Las medialunas, más conocidas en gran parte del planeta como croissant (por luna creciente), o cornetto en Italia, son muy populares. También llamadas en algunos países de América Latina como cachitos, cangrejos o cuernitos, es una pieza de bollería de origen austriaco, hecha con masa de hojaldre, levadura y mantequilla. El Kipferl sería el antecesor del cruasán, del que sólo tenía la forma y no la composición, pero su existencia se remontaría al siglo XIII. Su introducción en Francia data de 1838, cuando un oficial austriaco, August Zang, abrió una panadería vienesa en París. El éxito de sus kipferl fue tan enorme que pronto fue imitado. La palabra "croissant" aparece por primera vez en el diccionario Littré en 1863 y la receta del primer cruasán hojaldrado se publicó en Francia en 1905, país donde son parte del desayuno cotidiano. Las medialunas son muy consumidas en Chile, Uruguay y Argentina (ellos les llaman facturas). En la nación trasandina, existen dos tipos: la de grasa y la de mantequilla. La primera está hecha generalmente con manteca de vaca, lo cual le da un sabor diferente. Recibe el nombre de "sacramento", es de gran tamaño (casi tres veces mayor que la común) y al cortarla horizontalmente en dos mitades, se preparan sándwiches (generalmente con jamón o queso). La otra es más pequeña, dulce y se puede comer sola, con mermelada o manjar. Ambas alternativas, son ideales con un café de grano a cualquier hora del día.