En este mes de la patria vamos a hablar sobre la cepa más emblemática de Chile, el carmeneré. Cuenta la historia que una peste que causó estragos en las viñas de Francia extinguió esta cepa. Curiosamente en los noventa el merlot chileno se hizo muy conocido alrededor del mundo por ser distinto, con aromas y sabores herbáceos. Pero en 1994 <br /> el ampelógrafo francés Jean-Michel Boursiquot descubrió que ese merlot de Chile en realidad era carmeneré. Hoy somos el más grande productor de esta cepa en el orbe.
<br /> Los valles que producen esta variedad son Maipo, Rapel, Peumo, Colchagua y Aconcagua. Esta vez voy a destacar a Viña Errázuriz ubicada en el valle Aconcagua, <br /> fundada por don Maximiano Errázuriz en 1870. Para su carmeneré (2009) las uvas fueron cosechadas a mano cuidadosamente, suavemente molidas y llevadas a estanques de acero inoxidable donde fermentaron a temperaturas que variaron entre los 24° y 28°C. El vino fue directo a barricas de roble, de las cuales 32% eran nuevas, siendo un 77% de ellas francesas y un 23% americanas. El vino se mantuvo en barricas por doce meses.
<br /> Su color es un intenso rojo violeta, el aroma es a especias dulces, chocolate, fruta negra, pimienta negra, salsa de soya y el pimiento rojo asado. El sabor es intenso, retrogusto suave con notas a tabaco y grafito, equilibrada, con taninos firmes y dulces, de una refrescante acidez. Este vino es apto para las armonías con pastel de choclo, empanadas, osobuco y carnes a la parilla.