Las dueñas del Hotel Boutique La Caballeriza de Limache han pasado toda su vida montadas a caballo, interiorizándose en las distintas disciplinas asociadas al mundo de la equitación. Este año se aventuraron a abrir un hotel selecto, en un lugar paradisiaco, en medio del campo, con las comodidades del nivel boutique.
Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.
Un accidente casi le quebró las costillas a María Eugenia Santander en un Paperchase en Viña del Mar y una de sus hijas, María José Mangel, con solo cuatro años, quedó en estado de coma tras caer de un caballo. No obstante, ni estas ni otras caídas han amilanado la pasión que estas mujeres sienten por el mundo hípico, energía que hoy están direccionando hacia su nuevo Hotel Boutique La Caballeriza, en Limache. "Es increíble como este amor por la equitación te mantiene ágil, vigente y viva. Se habla de binomio porque el caballo pasa a ser parte de uno, es una relación muy fuerte", comentan ambas.
Por primera vez en la zona, seres de ambas especies -humanos y animales- pueden ser atendidos como reyes en un mismo lugar. En este hotel sus dueñas han pensado en cada detalle para que las personas que lleguen a competir en la región o a entrenamientos, tengan la opción de hospedar a sus caballos, mientras ellos descansan en habitaciones de primer nivel. Paralelamente, reciben a extranjeros y turistas en general, que requieran los servicios de hotelería, eventos o restaurante.
Si bien esta veta empresarial es nueva, no lo es el amor por la equitación. María Eugenia lleva más de cincuenta años dedicada a la industria ecuestre. "Comencé a montar a los seis años y a competir a los doce. De hecho, mantengo mi título de campeona regional en salto, categoría amateur".
Hace veinte años, María Eugenia mandó a construir una lujosa pesebrera estilo Georgia a Roberto Irarrázaval, gran arquitecto nacional, para contar con un club privado destinado a sus hijas -María José y Denise- y los amigos cercanos. "Organizábamos concursos a nivel amateur, donde llegaban, incluso, exponentes de otros países. También hubo una escuela de equitación muy renombrada, clínicas de equitación en verano para los niños, entre otras actividades".
Cuando se casaron sus hijas (María José, ingeniera civil, y Denise, abogada) pensó en dar un vuelco más comercial a estas instalaciones. Además, sus particulares dotes gastronómicas permitieron que sumara a este hotel un restaurante donde dar rienda suelta a sus exquisitas creaciones. "En La Madriguera ofrecemos, a quienes llegan a almorzar los fines de semana (de viernes a domingo) o se hospedan, alternativas muy gourmet, a diferencia de otros restaurantes del sector que tienen recetas más tradicionales y chilenas".
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<strong>¿Qué otros triunfos atesoras en el mundo de la equitación?</strong><br /> María Eugenia: En Concepción, a los catorce años, fui la primera mujer en correr una carrera de caballos. Supe que había sido la primera porque tiempo después publicaron en los diarios que una americana había sido "la primera en el mundo", pero yo le llevaba un año de distancia. Luego hice <em>steeplechase</em>, donde saltas barreras con el caballo, también algo que sólo practicaban los hombres. En adiestramiento también he vencido, en fin... siempre digo que en materia de caballos no me la gana nadie (ríe).
María José: Yo también sigo compitiendo, de hecho acabo de participar en salto en el Club de Polo de Santiago. Me ha tocado enfrentarme muchas veces con mi madre, que sigue muy vigente en estos campeonatos.
<strong>El criadero de caballos siempre se ha mantenido...</strong>
Efectivamente, hoy tenemos más de quince caballos de salto, yeguas madre y potrillos. Con mi haras de caballos, me he especializado en esto.<strong></strong>
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<strong>LA MADRIGUERA</strong>
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La casona donde se ubica el hotel se tiñe, al amanecer o el atardecer, de colores que la transforman en un paisaje romántico, digno de una tarjeta Village. Y en su interior, el espacio se vuelve cálido y acogedor con una chimenea que templa el ambiente del restaurante con su decoración campestre y equina.
"Nuestro Hotel Boutique es único. Ha sido diseñado para los amantes de la naturaleza y de los caballos, está construido sobre una caballeriza de lujo, en un entorno natural que simboliza todo el esplendor del tradicional campo chileno de la zona central, y un clima privilegiado", resalta María Eugenia.
En el primer y segundo nivel cuenta con habitaciones matrimoniales y dobles y salas de estar (con juegos de salón, sala de cine, pieza de lectura, terrazas y más). Para tomarse un trago, existe el <em>lounge</em> Caballares, con opciones en su carta como <em>pizzetas</em>, tapas, tablas de queso y mixtas. Además, hay una terraza desde donde se puede ver la laguna y el circuito ecuestre.
<strong>¿Qué recetas diferentes incluye en su carta?</strong><br /> María Eugenia: Nuestra carta es acotada, pero muy selecta y atípica. A todos los recibimos con una copa de espumante, <em>crostinis</em> y paté de ganso, por ejemplo. De entrada hay cremas de puerros con manzanas, quiches de champiñones o cebollas y de fondo pasta rellena con ricota y salsa de cordero, osobuco, pajaritos rellenos y <em>risottos</em> de alcachofa con vino tinto. Al postre, milhojas con turrón, alcayota con nueces, crutones de merengue y más. En vinos, sólo ofrezco los de más alta calidad. El menú es muy asequible, sólo cuesta doce mil pesos por persona, con copa de espumante, entrada, fondo y postre.
<strong>¿Cómo es el servicio para quienes se hospedan?</strong><br /> María José: La estadía para dos personas tiene un costo desde sesenta mil pesos, e incluye un desayuno buffet. Tenemos nueve habitaciones (seis <em>delux</em> y tres estándar) con LCD de treinta y ocho pulgadas, cable, box spring, sábanas de quinientos hilos y <em>amenities</em>. Todo es de primer nivel porque el foco nuestro es de gente que aprecia los caballos, y la equitación es un deporte bastante exclusivo en todo el mundo.
<strong>¿Y de qué manera son atendidos los caballos?</strong><br /> María Eugenia: Tenemos ordenanza, herrero, alimentación y alojamiento en pesebrera. Hay cancha de salto en pasto y arena, hay troya, que es el lugar donde se mueve la cuerda de los caballos y, además, una manga, que es donde saltan en forma autónoma.
<strong>Entiendo que siguen organizando concursos...</strong><br /> María José: Sí, el más reciente convocó a más de sesenta binomios participantes y doscientos invitados. La idea es organizar unos tres concursos amateur cada año, con muy buenos premios.
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<strong>EQUIPO AFIATADO</strong>
Madre e hija destacan que esta empresa familiar ha crecido también gracias al apoyo de quienes trabajan en ella "Tanto los de planta como los que se suman cuando hay más flujo de gente, son muy fieles y apoyan en todo sentido".
<strong>¿La gente se puede casar o hacer su evento de empresa acá?</strong><br /> María Eugenia: Por supuesto, dentro del fundo La Madriguera ofrecemos instalaciones para grandes eventos con una capacidad para trescientos autos en el estacionamiento y con extensas áreas verdes. El Hotel La Caballeriza posee extensas áreas verdes donde se pueden hacer eventos al aire libre, creando un espacio (encarpado) con una capacidad para quinientas personas. La zona de eventos, abarca un área de tres mil seiscientos metros. Ya se han casado varias parejas acá y algunas empresas han lanzado productos y festejado sus aniversarios.
<strong>¿Hay actividades anexas?</strong><br /> María José: Claro, tenemos clases de equitación, cabalgatas, paseo en coche tirado por caballos, excursiones, <em>trekking</em>, <em>mountainbike,</em> pesca de carpas con mosca en nuestro propio tranque y servicios de spa (masajes). Hay escuela de windsurf en alianza con el Embalse Los Aromos y la posibilidad de practicar golf, gracias a otro convenio con el Club de Golf Huinganal. Para quienes gustan de los vinos, hacemos visitas a viñas de Casablanca y cuando mejora el clima, hay piscina al aire libre.
<strong>¿Hay proyecto de hacer una piscina temperada?</strong>
María Eugenia: Más que una piscina, estamos construyendo un <em>spa</em> con <em>hot tubes</em> o tinas de agua caliente y otros servicios. Todo debajo de un parrón.
<strong>¿La escuela de equitación está abierta?</strong><br /> María José: Claro, la escuela con clases de equitación a nivel recreacional, básico y competitivo continúa a cargo de las profesoras expertas María Francisca Opazo y de mi madre, María Eugenia Santander. Acá tenemos todas las instalaciones y los caballos, los alumnos no necesitan traer nada. La única condición es que ellos tengan más de diez años. Pueden pagar la clase individual -personalizada- por quince mil pesos o un paquete mensual desde cincuenta mil.
<strong>¿Les favorece la cercanía con la estación de trenes de Limache?</strong><br /> De todas maneras, estamos a cinco minutos y esto permite que algunos visitantes aprovechen de conocer Valparaíso y todas las ciudades del camino. En general, equidistamos de todos lados, porque el Fundo La Madriguera se ubica en Los Laureles de Limache. Por el Troncal Sur nos encontramos a veinte minutos de Viña y a una hora y media de Santiago.
<strong>¿Qué proyectos tienen en mente?</strong><br /> Terminar el área de <em>spa</em>, construir un segundo restaurante en altura con vista a Quintero e invitar a alguna viña importante a plantar sus vides en nuestras hectáreas, porque esta zona es idónea para ello.