Cuándo nos íbamos a imaginar que los sesenta años, iban a ser tan bien conceptuados. Hoy existe una cantidad de chilenas de esta edad en el mundo empresarial, que son gerentes, dirigen y tienen responsabilidades de alta envergadura. Están involucradas en el mercado de capitales, la educación, el arte, la política, la moda y otros rubros. Esta generación llegó al mundo en momentos en que se revolucionó la sociedad. Todo partió con el estreno de la píldora, la minifalda y el bikini (algunas viñamarinas fueron âvetadasâ por el uso de dicha atrevida prenda, algo incomprensible en nuestros días). Quizás, estos hechos impregnaron de un temple especial a aquellas madres y abuelas absolutamente participativas, geniales, llenas de creatividad. Ellas han sido testigo de los diferentes cambios políticos, hijas del rigor, con economías hogareñas en donde se practicaba la austeridad y había que ingeniárselas para estar a la moda. La buena modista era el centro del cotilleo y la salvación cuando había que deslumbrar con cierta pinta al hermano regio de una amiga. Eran tiempos románticos, todas las canciones que se escuchaban en la radio eran de amor o desamor. Y así⦠hay miles de cosas que marcaron la época de estas chiquillas, que hoy son mujeres actualizadas y preparadas para entregar todo -en lo que queda de vida- porque están despiertas, sienten que el mundo las llama. En agosto, el mes de la Tercera Edad, esta es una pequeña oda a estas damas que siguen vigentes y que nos dan una esperanza nueva.