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EDICIÓN | Agosto 2011

Ser feliz en el siglo XXI

Por Pilar Sordo
Ser feliz en el siglo XXI

Nuestra sociedad está llena de paradojas, y creo que en el tema de la felicidad se enmarcan muchas de ellas. Quizás como nunca antes estamos frente a una sociedad que nos ofrece todo para ser felices. Cada vez tenemos más cosas que supuestamente llegaron a nuestra vida para aportarnos felicidad y comodidad. Cuando aparecieron las lavadoras y los microondas, todos dijimos que era fantástico porque esto nos iba a dar más tiempo para estar con los que amábamos. Lo mismo ocurrió con las autopistas, que nos iban a servir para llegar más temprano a casa y lo que pasó, en realidad, es que nos vamos más tarde de las oficinas porque nos demoramos menos en llegar. Claramente no moriremos de malaria, tendremos una vejez más larga y con mejor calidad de vida. Nunca ha sido más fácil comunicarse con alguien, y sin embargo, a pesar de todas estas realidades, cada vez nos estamos sintiendo más solos. Tampoco somos más felices como nación.

La pregunta es por qué y creo que las respuestas son muchas, que intentaré expresar en un texto más largo (donde se diseñe una política pública de BIEN ESTAR o una política para aprender a ESTAR BIEN), que nos haga ser un país cordial, amable y gentil en lo cotidiano. Parece que los chilenos no hemos aprendido que la felicidad es una decisión, y que yo decido la actitud con la cual vivo la vida. Esto depende de tres conceptos que me parecen fundamentales, que tenemos que re-educar los adultos para que los niños los absorban de manera efectiva. Estos son: la re-educación del concepto de responsabilidad, donde empecemos a demostrar el placer del deber cumplido, quizás así nuestros hijos podrán ir contentos a estudiar al colegio. El otro es la re-educación del concepto de libertad, donde el tema no es hacer lo que yo quiero, sino lo que tiene sentido para mi proyecto de vida. De hecho, hacer siempre lo que queremos no nos hace bien, nos vuelve engreídos, prepotentes, egoístas y poco empáticos. En general, nos hace mejor que las cosas no nos resulten siempre. Por último, está el concepto de desarrollar el gran desafío del siglo XXI y que es la fuerza de voluntad y que tiene que ver con el aprender a estar conscientes de lo cotidiano.

Al final, la felicidad tiene que ver con el aprender que ser feliz no es un DERECHO, sino una RESPONSABILIDAD y un DEBER en mi existencia y que depende del <em>zoom</em> que le pongo a mi vida y de las cosas que filtro como positivas, la conclusión que saco al final del día y así también será la conclusión que sacaré al final de mis días. La felicidad es un tema de actitud y no de hechos objetivos y que tiene que ver con la capacidad de reparar y detenerse a mirar la vida y lo simple de ella. Se nos olvida cada vez más que somos seres amorosos, diseñados para amar y para entregar amor y que nada debiera estar por sobre ese objetivo.<br />

<strong> </strong>

<strong>"La felicidad tiene que ver con el aprender que ser feliz no es un derecho, sino una responsabilidad y un deber en mi existencia".</strong>

 

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