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EDICIÓN | Mayo 2011

Alternativa nuclear en debate público

Eduardo Reyes Frías, Periodista y Académico UVM
Alternativa nuclear en debate público

¿Es la energía nuclear una alternativa viable para Chile? Lo ocurrido recientemente en Japón encendió de nuevo la alerta ante el riego de usar este tipo de fuente. En noviembre 2007, y tras meses de acuciosos estudios, la denominada Comisión Zanelli -que por petición de La Moneda evaluó la alternativa nuclear eléctrica para Chile- no descartó dicha posibilidad, pero recomendó proseguir los estudios en factores ambientales, especialmente sismicidad, geografía y aceptación social. Nuestro país asumió esta fuente energética en 1965, cuado el Presidente Eduardo Frei y el Congreso Nacional crearon la Comisión Chilena de Energía Nuclear, orientada en investigación científica y aplicaciones pacíficas. Una de sus primeras labores fue atender la llegada de cenizas radiactivas de las bombas atómicas que Francia ensayaba en la Polinesia. La vigilancia se extendió hasta que cesaron las explosiones en Mururoa, en 1996. Los primeros reactores experimentales se instalaron en La Reina y Lo Aguirre, Santiago, en la década de 1970, con asistencia técnica de Estados Unidos y España. La vinculación con la Agencia Internacional de Energía Atómica (iaea.org) se mantiene en la actualidad. Varias veces visité con los estudiantes de Periodismo UVM los centros de La Reina y Lo Aguirre que entregan diversos aportes a la medicina, detección de contaminantes, control de instalaciones industriales y preservación de alimentos. En ambos lugares, resulta impresionante la observación del pozo de agua cristalina en que se encuentra el núcleo del reactor, cuya operación genera los radioisótopos destinados a las aplicaciones descritas. Los visitantes asimilan prácticamente las salvaguardias radiológicas. Los recortes del gas natural de Argentina y la carestía internacional del petróleo abrieron un primer debate sobre la matriz energética del país, con alcance sustentable en el tiempo. En vista de las objeciones ecológicas al proyecto de construir centrales hidroeléctricas en Aisén, se planteó entonces la opción de instalar plantas nucleares. A la vez, surgieron resistencias basadas en el desastre de Chernobil. En busca de antecedentes objetivos, la Presidenta Bachelet estableció una comisión científica, liderada por el Dr. Jorge Zanelli, físico, con el propósito de analizar la alternativa nuclear eléctrica en Chile. En noviembre 2007, al cabo de siete meses, la comisión no descartó dicha posibilidad, pero recomendó proseguir los estudios en factores ambientales, especialmente sismicidad, geografía y aceptación social. Al año siguiente, el gobierno asignó mayores fondos para tales objetivos, y una glosa sobre energías renovables no convencionales. En paralelo, llegaron delegaciones de Francia, Inglaterra y Rusia, potencias nucleares. La revista “Qué Pasa” (Nº 1.932, abril 2008) publicó referencias de los empresarios locales interesados en el tema, entre quienes figuraban los grandes inversionistas, Luksic, Matte, y la transnacional Gener. El ministro de Energía, Marcelo Tokman, mantuvo contactos con la Embajada de Estados Unidos, según el acuerdo de colaboración en la materia. El terremoto y tsunami de febrero 2010 dejaron en suspenso el tema energético en el gobierno de Sebastian Piñera. Sin embargo, las objeciones sismológicas a la opción nucleoeléctrica en Chile se han visto, desgraciadamente, confirmadas en el desastre telúrico y técnico del complejo nuclear Fukushima, todavía en fase de mitigaciones. La gravedad del accidente se aprecia en las repercusiones políticas en los países que utilizan esta clase de energía y en los proyectos como alternativa “limpia de gases invernadero.” Las fallas detectadas en Fukushima no tienen la excusa del retraso que adolecía Chernobil, hace 25 años, bajo la Unión Soviética.

 

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