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EDICIÓN | Mayo 2011

Consideraciones históricas de la municipalidad de Viña Del Mar

Claudio César Duarte Tobar, Archivo Histórico de Viña del Mar
Consideraciones históricas de la municipalidad de Viña Del Mar

La historiografía local suele representar a la comuna y a los alcaldes de Viña del Mar como una serie de sucesiones lógicas, inalteradas en sus formas legales y atribuciones, desde la elección como "Primer Alcalde" de Antonio Subercaseaux, en 1879, a lo que podría significar hoy la municipalidad con Virginia Reginato como alcaldesa. Craso error.

¿Sabía usted, por ejemplo, que para finales del siglo XIX Viña del Mar era una de las pocas comunas formadas de manera excepcional en Chile? De acuerdo al artículo 122 de la Constitución y al artículo 7° de la Ley Orgánica Municipal vigente al momento de la creación de Viña del Mar en 1878, y que data de la época de Montt y Varas (1854), era facultad del Presidente de la República, oyendo a su Consejo de Estado, el determinar la conveniencia de establecer un municipio en una población que no fuera capital de departamento.

Aunque este dato no altera en general la idea de "municipalidad" que tenemos hoy, la forma puede ayudarnos a comprender diferencias que condicionan la relación entre el municipio y el ciudadano en los siglos anteriores. Uno de los elementos a considerar para los futuros análisis históricos es la "jerarquía" política en los diferentes períodos municipales. La incidencia del nivel central fue determinante en gran parte de la historia de Chile. Si bien el municipio de Viña del Mar era fruto de una elección de los ciudadanos, parte importante del poder descansaba en la acción de miembros designados, aunque el jurista Jorge Hunneus lo considerara como "inconstitucional".
En Viña del Mar, por ejemplo, lo que el municipio proponía, requería de la aprobación del intendente de Valparaíso, quien era nombrado por el Presidente de la República. El ejercicio de su autoridad se dejaba sentir en la función del subdelegado, una figura que funcionaba como un nexo entre ambas instancias políticas. De tal forma, el municipio no podía resolver todos los temas que discutía en sus sesiones sin la aprobación tácita del nivel central. De todas formas, esta relación a veces dependía de la personalidad de quien ocupaba el puesto de delegado, o de la influencia de algunos ciudadanos, los regidores y alcaldes, con las autoridades en el poder central y legislativo. Este último argumento es trascendental para explicar las verdaderas razones por las cuales se crea la comuna de Viña del Mar, en 1878.

Otro elemento que suele complicar la comprensión de la historia de la ciudad tiene que ver, con los alcaldes y el municipio. Las comunas no tenían un único alcalde, como sucede en la actualidad, sino tres. Antonio Subercaseaux, en 1879, ejerció como "Primer Alcalde", existiendo un "Segundo Alcalde", don Andrés Rojas, y "Tercer Alcalde", don José Luis de Ferrari. La historia suele considerar solo al primero de ellos, más por la facilidad en la comprensión de la historia de Viña que por la trascendencia de sus roles públicos. A esto hay que agregar la participación de los regidores, quienes completaban el municipio. En un primer momento se les llamó "municipales" a los miembros de este concejo, pues aún no existía la organización y dimensión de lo que hoy representa una municipalidad, con un gran contingente de funcionarios y una multiplicidad de funciones. De hecho, las obligaciones las debían ejercer originalmente los alcaldes, quienes tenían por entonces que hacerse responsables de la administración de servicios como el alumbrado público, la pavimentación de las calles y plazas, el aseo y ornato, los mercados de abastos y mataderos y las diversiones públicas. Son muchas más las precauciones que debemos tomar para entender de qué hablamos cuando nos referimos a la comuna de Viña del Mar entre el siglo XIX y el XX. Para los nuevos historiadores, estos no son solo datos, sino advertencias, pues la interpretación metodológica de las fuentes requiere de una adecuada consideración. De lo contrario, la historia-relato seguirá predominando en la historiografía local.

 

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