Febrero es sinónimo de festival, luces, televisión y artistas. Existe un movimiento extra que nos saca de nuestra diaria rutina. ¡VIÑA TIENE FESTIVAL! son palabras que quedaron en nuestra memoria. Ahora bien, cada año es diferente, porque llegan las figuras mediáticas del momento, provocando situaciones que logren captar la atención de los medios, para bien o para mal.
En esta fiesta musical el mundo femenino tiene su hora. Pero, no es fácil en un territorio como el nuestro, donde nos cuesta mucho ser fashion, salvo algunas contadas con los dedos de una mano. Es el momento de tirar "toda la ropa a la parrilla", esa es la cuestión.
Nuestras primeras miradas son para la animadora del evento, ¿por quién será vestida? Secreto...es parte del show, y así sucede con las más mediáticas, con la gente del escenario artístico nacional, las allegadas, las visitas, etc.
El desafío de hoy es como el título de mi columna: ¡Qué difícil es compartir la sensualidad con la elegancia!, todo pasa por un hilo finísimo como el que existe entre la razón y la locura. ¿De qué depende? estoy cierta que es style, algo que nace profundamente en nuestro interior y emana en forma natural. Les deseo a todas no caer en chabacanerías, en mostrar por mostrar. El desafío es para los modistos, asesores de imagen y gente del medio artístico. Cuando prima el "todo vale", es fácil caer en las trampas de los medios: o nos lanzan al estrellato o a las penas del olvido.