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EDICIÓN | Mayo 2011

El poder de los toros

Juan Pablo Sepúlveda, escultor
El poder de los toros

En el liceo técnico donde estudiaba en Machalí, Rancagua, aprendió a soldar al arco, y en vez de usar los conocimientos adquiridos para trabajar en una empresa del rubro, Juan Pablo vio en esta técnica una inmensa arma para saciar su poder creativo y convertirse en un escultor amante del reciclaje y de la figura de los imponentes toros.

Por María José Pescador D. Fotografías Pablo Mardones S. y Danny Bolívar U.

Juan Pablo (35) es una persona especial; ama tanto lo que hace, que se dedica ciento por ciento a su trabajo, el que realiza en su taller, ubicado en un pequeño terreno arriba del cerro, camino al "Cajón", en Machalí. Allí tiene una pequeña casa hecha de adobe con madera, pero es en el patio donde está la magia. Rodeado de vegetación, se escapa del sol con una malla negra que hace de techo y que permite la entrada del calor y de algunos rayos de luz. Alrededor, árboles por doquier; llama la atención uno repleto de duraznos.

En medio del suelo de tierra, una mesa de terraza, sillas, y más allá su mesón de trabajo: hay una máquina para fundir el acero y otra para ligarlo, un centenar de electrodos, una huincha de medir, una máscara y unas gafas para soldar, y dos tipos de martillos, además de un equipo de música y un ventilador. A su alrededor, centenares de piedras de río, perfectamente redondeadas, otras más ovaladas, y que Juan Pablo ha ido buscando y recogiendo del río Maipo. Más allá cajones de frutas llenos de piedras, pequeños trozos de troncos, planchas de acero recolectadas de alguna demolición y alambres de todo tipo.

Vestido con su delantal, guantes y protectores de botas de cuero agamuzado, el estilo de Juan Pablo es el reciclaje, utilizar las cosas que nadie quiere o más bien la chatarra desechada para hacer sus esculturas. Absolutamente despojado de lo material, los grandes desafíos de este artista no son más que seguir haciendo lo que le gusta y poder viajar a España, a rodearse de la cultura del país de los toros, animales que son los que casi por obsesión crea Juan Pablo de dos formas: una con fierro y piedras de río, y otra hecha a partir de un esqueleto de alambres gruesos recubiertos con alambres finos, que luego pinta con acrílico en aerosol.

FIGURA HUMANA

Juan Pablo estudió en un liceo técnico, donde el ramo principal era soldadura. "Diseñábamos cosas y hacíamos los típicos percheros, candelabros, y esculturas". Así incentivado por el profesor que vio en este alumno un don especial, es que Juan Pablo empezó a dedicarse a la escultura en fierro reciclado. Sus primeros aprontes fueron pequeñas representaciones humanas hechas con gruesos clavos. Pronto conoció a otros escultores y formaron la agrupación Macma. Con esta se ganó su primer proyecto: hacer una escultura en homenaje al ciclista, comandado por la intendencia en pos de la ciclovía que abarca toda la Alameda. "Hicimos un ciclista solo con chatarra, tiene más de tres metros de alto, y se encuentra en Obispo Larraín con la Alameda".

Otro trabajo público que se puede apreciar de este artista se encuentra en la Casa del Pilar, parte del Museo de Rancagua. "El hombre y la Materia", así se llama esta escultura que ya incorpora el fierro con las piedras de río, y que se encuentra en el patio central del lugar. "Es un hombre que va tirando una gran piedra. La idea es que este hombre, que está hecho de pequeñas piedras, va tirando su propia carga". Este fue un proyecto de la municipalidad y todas las obras de los diferentes participantes fueron inauguradas y expuestas en la Casa del Pilar. La escultura de Juan Pablo se quedó allí definitivamente, a pedido de la directora del museo.

¿Qué opina tu familia de tu estilo de vida?
Tengo un hermano que es minero, tiene otra mentalidad, es más tradicional, y yo como tengo una faceta distinta no entiende ni acepta mucho mi cuento. Por lo mismo es que hice una escultura en la esquina de su casa (el 2009). La idea era que me validara y se sintiera orgulloso de mi trabajo. Esta escultura -que posee un esqueleto de fierro blanco que representa a una familia y está rellena de bolones- fue un trabajo que desarrollé con ayuda de la municipalidad y que tenía un sentido social, porque se realizó con la gente y los niños que viven ahí, los que fueron conmigo al río a buscar las piedras que luego ellos mismos introducían en la obra. Así la gente del lugar la cuida y se siente parte de ella.

TOROS DE ACERO

Con la agrupación Macma, hizo durante un tiempo pequeñas exposiciones y juntos elaboraron un proyecto itinerante para crear talleres y mostrar la escultura en los colegios rurales de la zona, con el fin de que los niños supieran qué es este arte y la aprendieran a valorar. "Hacíamos una exposición guiada en el colegio, luego una charla y posteriormente un taller. Nuestra idea era enseñar y motivar el tema artístico".

¿Qué es el arte?
El arte es una cuestión poco enseñada, no se cotiza, la gente no la aprecia, ni percibe las esculturas. No van a las exposiciones... el arte es esa capacidad innata de desarrollar un lenguaje artístico, o la tridimensionalidad de la construcción. Yo me considero un artesano, y el más pobre de los escultores (se ríe).

Hoy y hace ya un par de años que Juan Pablo está dedicado casi exclusivamente a hacer esculturas de toros, de todos los colores, tamaños y formas, siempre con la técnica del alambre, las piedras de río o bolones y el acero. El aprendizaje vino cuando se encontró con Palolo Valdés. "Le pregunté si me aceptaba como su ayudante, porque yo como soldador le podía ayudar a resolver el tema técnico de la soldadura". Estuvo seis meses trabajando con este maestro de tremenda trayectoria y que ha impuesto la escultura de los toros en Chile y en el mundo.

"Aprendí mucho y me encantó el tema de los toros, así que ahora yo también los hago, pero a mi manera, y estoy contento, nunca tengo para vender, ya que una vez listos se van directo a cinco tiendas de decoración en Santiago que me tienen siempre copado de pedidos". La última exposición que Sepúlveda hizo con sus toros fue en la librería Cervantes que está en calle Independencia, centro de Rancagua, hace un par de meses. Hoy se prepara para cumplir su sueño, viajar al viejo mundo, al país de los toros, España.

"el arte es esa capacidad innata de desarrollar un lenguaje artístico, o la tridimensionalidad de la construcción. Yo me considero un artesano, y el más pobre de los escultores".

 

 

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