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EDICIÓN | Mayo 2011

La nueva Negra Ester

Claudia Pérez, Actriz
La nueva Negra Ester

“Es un personaje icono del teatro nacional, una tremenda responsabilidad. Lo que más me ha costado es que la Rosa todavía está ahí dirigiendo la obra. No en un plan de evaluar, pero igual para mí es súper difícil, es como robarle su esencia, porque la Negra Ester sigue siendo Rosa Ramírez”.

Por Maureen Berger H./ Fotografías Vernon Villanueva B.

Cuando Rosa Ramírez llamó a Claudia Pérez (35) para ofrecerle que se convirtiera en la nueva Negra Ester, pensó que era una broma. Pero no fue así, de hecho ya se ha presentado con éxito en distintas ciudades del país, orgullosa de tan importante legado. Por años fue rostro de TVN, hasta que no le renovaron contrato y se dedicó más al teatro junto a su marido, Rodrigo Muñoz, actor y director teatral. Hoy está con varios montajes y es jurado del programa juvenil Yingo de Chilevisión. Es mamá de Elisa (3) y Daniela (14), "la primera es muy histriónica y la segunda, gran intérprete en piano", comentó orgullosa, mientras probamos una once exquisita en Enjoy del Mar con cappuccino, torta de chocolate y trufa, torta blanca de la Nonna, jugo de frutillas, muffins, tostadas y más.

Desde que estabas estudiando en la Universidad Católica de Santiago ya tenías una compañía teatral propia...
Sí, cursaba segundo año y con la obra Chilean Business recorrimos Chile, Venezuela, Colombia y Perú. Nos fue tan bien, que le pusimos el mismo nombre a nuestra compañía. Trata de una pareja de lanzas internacionales que se van a robar a Europa. Hasta hoy, cada vez que la montamos es un éxito. En nuestra compañía trabajamos temas muy sociales, pero en tono de comedia, aunque también con pasajes más dramáticos, ese es nuestro sello.

¿Cuándo empezaste en la TV?
Súper chica, en series como Bienvenida realidad y Justicia para todos, pero con personajes adolescentes. Los papeles importantes llegaron el 2004, cuando hice la primera teleserie nocturna, Ídolos, y los protagónicos en Los Treinta y Entre Medias.

¿Cuál fue tu papel más fuerte?
El de Los Treinta, debo haber hecho cinco escenas de sexo con Francisco Melo, pero se hizo famosa la de un baño en un café, ¡salió hasta en los diarios! (ríe). Yo respeto a la gente que no acepta hacer desnudos y a los que dicen sí. Cada uno sabe lo que aguanta su pudor. Pero a mí me causó muchos dolores de cabeza haber salido en pelotas... la gente se siente con la libertad de decirte cualquier cosa.

¿Quién te crítico?
Los mismos pares que ahora están haciendo teleseries nocturnas y se sacan todo. En esa época decían "jamás vamos a hacer teleseries nocturnas", era como prostituirse.

¿Qué hiciste después de dejar TVN?
Me fui a Mega e hice Montecristo, después me llamaron para hacer el rol protagónico de Fortunato y justo quedé embarazada. Avisé que estaba en cinta y no renové contrato. Pero fue difícil porque perdí esa guagua a los dos meses... y dramático porque me quedé sin trabajo y sin guagua. Lo bueno es que al tiempo sí logré tener a mi hija. Volví a trabajar, pero Mega había cerrado su área dramática y por la crisis quebraron muchas productoras donde yo estaba. Ahí empecé a dedicarme fuerte al teatro, hice clases en el DUOC y en la Universidad Bolivariana y Católica. Hoy no sigo en esto porque estoy con mucho teatro, itinerando por Chile con La Negra Ester y con otras obras nuestras como Matrimonio, sobrevivientes y Cancún, Mi marido no es mi esposo.

¿Cómo te has sentido representando a la Negra Ester?
Es un personaje icono del teatro nacional, una tremenda responsabilidad. Lo que más me ha costado es que la Rosa todavía está ahí dirigiendo la obra. No en un plan de evaluar, pero igual para mí es súper difícil, es como robarle su esencia, porque la Negra Ester sigue siendo Rosa Ramírez.

Cuéntame de la experiencia de llevar a las tablas los libros de Pedro Lemebel...
Fue un desafío enorme, hicimos De perlas y cicatrices, Tengo miedo torero y Cristal tu corazón. Su humor es irónico y muy incisivo, las adaptaciones las hizo Rodrigo, pero yo colaboré. Queremos hacer otra obra junto a Lemebel donde se hable de la clase media. Él quiere que se llame Medio pelo.

En un momento te metiste fuerte a la política, eras la jefa de cultura del ex candidato Marco Enríquez Ominami...
Es que me gusta mucho la política, siento que es una herramienta para defenderse. Los artistas estamos muy desprotegidos, no hay una política cultural consciente. No nos hacen contrato, no tenemos AFP ni Isapre y los que se mueren suelen estar en la ruina. Un actor puede ganar veinte millones por un rol y otro, doscientas lucas en la misma teleserie. En otros países hay rangos de ganancia que impone el sindicato para los nuevos y los viejos y nadie lo discute. Por eso nos fuimos a paro recientemente.

¿El hecho de que estés en Yingo, también te da la oportunidad para salir en las series y novelas de Chilevisión?
No, yo solamente soy jurado. Me llamaron porque están buscando al nuevo protagonista de la teleserie de Yingo. Uno tiene prejuicios con este programa, pero de verdad hay chicos súper buenos.

¿Pero te gustaría entrar al área dramática de CHV?
Sí, pero no me integré a Yingo por eso, sino porque es un trabajo súper cómodo para mí, me gusta y me conviene económicamente. Me encantaría estar en el área dramática, pero no sólo de CHV, sino de cualquier canal.

 

 

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