Desde hace muchos años, algunos grupos de personas se han reunido para hacer creer a la gente que muchos fenómenos naturales, astronómicos, meteorológicos, aviones, pájaros e insectos que se cruzan por los lentes de las cámaras fotográficas, son "platillos voladores" u "ovnis" y, lo peor de todo, es que "ven" a alienígenas caminando por nuestros parques o valles.
La primera vez que me di cuenta de que la gente se puede equivocar fácilmente, fue en Rengo, mi ciudad natal, cercana a la ciudad de Rancagua. Ese mediodía vi que, en la Plaza de Armas, todos miraban y apuntaban hacia el cielo en un día limpio y claro, con un sol radiante. "Un ovni se está posando en la Luna", decían. Efectivamente, un objeto puntual y muy brillante estaba casi tocando nuestro satélite natural.
Hasta ahí todo bien y cierto: pero lo malo era que la interpretación del fenómeno era equivocada. Yo les expliqué a las personas que lo que ellos veían era el planeta Venus que, por esos días, pasaba por su máximo brillo y lo que estaban viendo era una conjunción planetaria entre la Luna y Venus; pero no me creyeron y se quedaron con su "ovni". Este simple ejemplo del no conocimiento de una serie de situaciones normales, hace que otros se aprovechen de la ignorancia de la mayoría.
Los "ovnis", los platillos voladores, los alienígenas que se pasean por el Valle de Elqui o por el Cajón del Maipo e, incluso, en el Parque Forestal de Santiago... ¡No existen! Ellos, los ufólogos, "acomodan" los fenómenos, aun sabiendo de qué se trata. Durante estas semanas, Venus está apareciendo al amanecer, por sobre la Cordillera de los Andes, muy brillante, y ya hemos recibido llamados telefónicos sobre "ese ovni".
A veces se hacen experimentos en la alta atmósfera, con nubes de bario o litio, y esas nubes se ven realmente espectaculares, aun para nosotros. Son grandes concentraciones de gas muy brillantes, que luego de algunos minutos aumentan su tamaño, formándose, en su centro, una zona obscura, similar a un picaron o un donut. En otras ocasiones, la Estación Espacial Internacional, que es una enorme estructura orbitando la Tierra, hace confundir a las personas.
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La pequeña estela de vapor de agua que dejan las turbinas de los aviones, que cruzan nuestros cielos, también es mal interpretada por las personas. En cada amanecer o atardecer, cruzan nuestros cielos más de veinticinco satélites artificiales. Unos más brillantes que otros.
Especial importancia tienen los satélites comunicacionales Iridium, que reflejan, durante la noche, los rayos del sol y su intensidad es tan grande que, aunque no estemos mirando al cielo, su brillo hace que giremos la vista a ese "farol" nocturno. Estos satélites Iridium son los que usan los teléfonos satelitales para las exploraciones o viajes donde no hay telefonía móvil.
Hay cientos de imágenes que son fenómenos meteorológicos, producto de los cristales de hielo en la atmósfera y que forman diferentes figuras en el cielo. El más común, y que a las personas les causa extrañeza, es el círculo en el sol o en la luna. Y así podemos seguir y seguir... Nunca hay una imagen nítida o grande, siempre son puntos o imágenes borrosas, que no muestran nada. Incluso, muchas con foto montajes o falsificadas.
Y para terminar, ¿creen ustedes que si existieran esos "seres" que los ufólogos ven y si la vida extraterrestre estuviera aquí, en nuestro país o en otros lugares de la Tierra, la NASA gastaría dinero en enviar naves a otros planetas o en construir grandes complejos astronómicos?
Saldría mucho más barato tomar una micro e ir al Valle de Elqui o al Cajón del Maipo, incluso al Parque Forestal de Santiago, en donde "alguien" fotografió un alienígena caminando por el parque y que resultó ser... un perro. No nos dejemos engañar tan fácilmente.