Tiene más de una década practicando el downhill en mountain bike, y hace poco más de un lustro está radicado en la Ciudad Jardín. Ha recorrido el país y Sudamérica descendiendo cerros y pistas, siempre destacando entre los más importantes del circuito nacional.
Por Matías Seccatore M. / Fotos Vernon Villanueva
El circuito del Valparaíso Cerro Abajo, realizado el mes pasado en Cerro Alegre, era el escenario perfecto para Jorge Acuña Quintana (25). Este raider fue el mejor exponente viñamarino en este exigente evento internacional, logrando el vigésimo lugar con tres minutos y dos segundos (entre ciento veinte participantes). Pero este resultado no es mera casualidad, pues Jorge ha sido, por años, uno de los mejores corredores de mountain bike modalidad downhill (descenso) en Chile, compitiendo no sólo en nuestro país, sino también en distintos puntos de América.
"Fue una carrera difícil", nos contó Jorge una vez concluida la carrera. "En la primera manga tuve algunos problemas y me salí un poco de la pista. Y en la final, calculé mal un salto lo que me provocó un golpe. Pero en líneas generales estoy muy contento con mi resultado, aunque esperaba llegar mejor posicionado".
Para Jorge, participar en este nivel no es novedad. Desde los once años que está montado en los pedales, bajando cerros o corriendo pistas, junto a su hermano Mauricio. Y desde entonces no se bajó más. Su pasión por las bicicletas es tal, que hoy es dueño de un pequeño local en el centro de Viña del Mar, donde vende todos los implementos para los amantes de este deporte.
¿Es muy distinto un circuito a lo que se hace en Valparaíso Cerro Abajo (VCA)?
Son más o menos parecidas. Pero bajar el Cerro Alegre tiene algo especial. No es el típico descenso, ya que tienes al público encima. La pista es mucho más rápida por lo que hay que estar muy concentrado, y de vez en cuando se te cruza algún perro, lo que no ocurre en una carrera normal.
¿Te gusta participar en el VCA?
Es una experiencia única y de nivel internacional. Vienen raiders de todas partes del mundo: Canadá, Estados Unidos, Perú, Brasil, Argentina y también de Europa. No hay nada que se le compare, y además es muy exigente. Esta es ya la novena versión del VCA y yo estoy compitiendo desde 2003. Lamentablemente, mi hermano no pudo estar esta vez, ya que se encuentra lesionado, pero siempre venimos juntos.
¿Cuándo te diste cuenta que te gustaba tanto andar en bicicleta?
Creo que siempre lo supe. Empecé en este deporte a los once años, bajando cerros en el sur, cuando vivía en Lonquimay. Me gustaba mucho la velocidad, los saltos, las pendientes, etc. Eso me motivo a ir metiéndome en competencias del circuito nacional, y desde el primer día me fue bastante bien, lo que me permitió ir escalando posiciones muy rápido. Más tarde se sumó mi hermano Mauricio, y poco a poco nos fuimos metiendo en pruebas más duras, hasta llegar al nivel más alto.
Pero no debe haber sido fácil llegar tan alto...
La mayor dificultad era la distancia, ya que la mayoría de las pruebas se realizaban en Santiago en esa época. Los viajes eran muchas veces desgastadores, había que desembolsar harto dinero y no teníamos tantos auspiciadores. Pero cuando me vine a Viña del Mar, las cosas cambiaron bastante.
¿Y por qué a esta ciudad?
Yo ingresé a la Universidad Técnica Federico Santa María a estudiar ingeniería mecánica automotriz, carrera que ya terminé. El estar acá me sirvió como base de operaciones para poder ir a las carreras de downhill en la capital, y al mismo tiempo, estudiar lo que me gustaba. Por supuesto, ahora vivo con mi hermano y mi mamá, que nos acompaña a casi todas las carreras que puede.
¿Todas las carreras se hacen en Santiago?
No. Ahora el circuito se ha diversificado. La mayoría de las pruebas están ahí, pero también hay fechas en Viña del Mar y en el sur.
UNA CARRERA EXIGENTE
¿Y cómo ha sido tu participación estos últimos años en el circuito nacional?
La verdad es que siempre me he mantenido entre los cinco primeros en Chile, a veces rasguñando el cuarto lugar, pero siempre ahí, peleando arriba. Al que le ha ido excelente es a mi hermano Mauricio, que tiene veintiún años.
¿Por qué dices excelente?
Él ya tiene varios campeonatos nacionales a cuesta. Ha sido campeón panamericano también. De hecho, él empezó después que yo en esto, y me superó muy rápido (ríe). Vamos a todas las competencias juntos, y ahora somos parte del Team Zenith, que es una marca argentina que hace bicicletas.
¿Cómo se fijó Zenith en ustedes?
Hemos tenido la suerte de ir a varias competencias en Sudamérica, especialmente en Argentina. Ahí nos hicimos amigos de algunos raiders que son parte del Team y empezamos a conversar con ellos. Hubo muy buena vibra entre nosotros desde el principio, así que nos preguntaron si nos interesaba ser parte del equipo, y obviamente dijimos que sí, ya que es una marca muy reconocida en esta parte del mundo.
Al ser este un deporte individual, ¿hay mucha rivalidad entre los raiders?
La verdad es que no. Si bien el downhill, que es la modalidad que nosotros practicamos, es muy exigente, no existe mala onda entre los competidores, sino todo lo contrario. Es como lo que le ocurre a los surfistas o a los que hacen skateboard. Nos hemos hecho muy amigos entre nosotros, y cada vez que nos encontramos en una competencia, compartimos experiencias y nos vamos dando algunos consejos. Y esto se da principalmente porque no estás compitiendo contra otro ciclista, sino contigo mismo, ya que dependiendo de tus habilidades, debes ir bajando los tiempos que se dan en una carrera u otra.
¿Cómo te preparas para competir? ¿Cómo son los entrenamientos?
Voy al gimnasio dos o tres veces a la semana, pero principalmente salgo a pedalear. Antes teníamos el circuito que había en el Valparaíso Sporting Club, pero ahora hemos tenido que buscar otros lugares, ya que ahí no se puede. Hemos ido a Reñaca y al Sausalito, donde realizamos además el 4X, una competencia que organizamos con mi hermano, a través de nuestro club AQ Brothers.
Un evento que ya lleva varios años...
Claro que sí. Lo consideramos la antesala del VCA, ya que se hace una semana antes. Empezamos con setenta raiders en la primera edición, y en esta oportunidad se inscribieron trescientos, así que estamos muy contentos con cómo ha crecido esa competencia.
¿Se sufren muchas lesiones en el downhill, al ser una carrera de velocidad en descenso?
Es uno de los riesgos que se corre al participar de este deporte. Una mala maniobra o un evento inesperado en la pista, te puede significar alguna fractura, esquince, TEC cerrado (Traumatismo encéfalo craneano) o luxación. Yo, de hecho, ya tengo varias lesiones fuertes, pero entiendes que es parte de esta disciplina.
UNA DISCIPLINA MUY AMATEUR
¿Es muy difícil practicar esta disciplina en Chile?
Más que nada por los costos que involucra el poder tener una buena bicicleta, mantenerla y repararla. Lamentablemente, tenemos poca cultura deportiva en mountain bike y no son muchas las personas que practican el downhill, si bien ha ido creciendo con los años.
¿Cómo estamos con respecto al resto de Sudamérica?
He tenido la oportunidad de ir a varios países, y se nota mucho la diferencia. En Argentina, Brasil, Perú y Ecuador, el downhill es un deporte muy masificado, con grandes auspiciadores, donde las competencias son muy duras y las pistas muy difíciles. Y por si fuera poco, los premios en dinero son mucho más grandes que acá. Y ni hablar de Estados Unidos y Canadá, donde los que están en el alto rendimiento son profesionales.
¿Es posible vivir de este deporte?
Aquí en Chile, no. Si bien uno trata de prepararse de la mejor manera posible, todavía estamos en un nivel muy amateur, en cuanto a los dineros que se mueven. Sin embargo, conozco raiders en Perú, Ecuador y en Argentina que se dedican a esto, ya que hay más competencias y los premios pueden llegar hasta los cinco mil dólares. Acá no estamos ni cerca de esas cifras, y la única competencia internacional fuerte que tenemos es el VCA.
¿A qué te refieres cuando dices que hay poca cultura de mountain bike?
Es que la disciplina que yo practico necesita pistas de características especiales. Y son muy pocas las personas que le dedicarían tiempo a preparar una pista, tener que cavar zanjas o armar saltos. El esfuerzo es casi mínimo. Pero si vas a otros países de Sudamérica, ves cómo los mismos ciclistas están preocupados de las pistas, las van modificando y usando permanentemente.
¿Cómo es el apoyo de los auspiciadores?
Al ser este un deporte poco difundido, son pocas las grandes marcas que te colaboran, a menos que sean empresas especializadas en el ciclismo. Nosotros contamos con Zenith, que es nuestro Team y auspiciador principal. Y actualmente también están con nosotros Sportlife, Iplacex y Eco Farmacias.
¿Y qué hay de la municipalidad o el Estado?
La Casa del Deporte nos ha ayudado en varias oportunidades, aportándonos con dinero para viajes al extranjero.
¿Dónde te ves en cinco años más?
Espero seguir compitiendo. El downhill es un deporte donde la mayoría alcanza su máximo rendimiento después de los veinticinco años, por un tema de maduración y experiencia. Y en el futuro, quiero seguir con el negocio que tenemos en Viña del Mar, vendiendo bicicletas y accesorios para ciclistas, poder expandirlo a otras ciudades, y seguir armando eventos de mountain bike con mi productora.
"En Argentina, Brasil, Perú y Ecuador, el downhill es un deporte muy masificado, con grandes auspiciadores".