Es indiscutible que muchos de los problemas de salud que hoy nos aquejan están fuertemente relacionados con los estilos de vida y condiciones de trabajo. Al aumento exponencial de las enfermedades cardiovasculares se suman los problemas de salud mental que nos afectan a toda edad: âpataletasâ mal manejadas en preescolares, bullying en los escolares, bulimia en los adolescentes, ansiedad en los adultos y depresión en los adultos mayores, por nombrar algunos.
¿Qué nos pasa como sociedad?, ¿qué ocurre con las familias?, ¿cuándo se perdió el sentido común?
Justamente, a raíz de que los grandes problemas de salud actuales son complejos y tienen una base psicosocial y familiar que se manifiesta en âsíntomas del cuerpoâ, es que la manera de dar asistencia sanitaria a estas problemáticas debe adaptarse y modernizarse para responder a las necesidades actuales.
En Chile, se ha avanzado desde los años noventa en la implementación del Modelo de Salud con Enfoque Familiar y Comunitario, que a partir del año 2005, y en el marco de la Reforma de Salud, se comenzó a implementar oficialmente en el sistema de salud público nacional. La puesta en marcha se ha visto reflejada en especial en la Atención Primaria, es decir, la más cercana a la población y más accesible, a través de los Centros de Salud Familiar en las ciudades, y las Postas de Salud Rural y los hospitales de menor complejidad de las comunas alejadas de los centros urbanos.
Los principios orientadores de este modelo de salud buscan âprevenir antes que curarâ. Para ello, consideran a cada persona como un ser integral, con cuerpo, mente y alma, inserta en un entorno familiar, laboral y de barrio, que influye en su estado de salud. En esta misma línea, el modelo orienta respecto de los estilos de vida saludable, para que las personas elijan cómo cuidar su salud y la de los suyos; asimismo, entrega prestaciones de salud cuando se necesita, considerando las propias capacidades de las familias para salir adelante, y acompañando al paciente y a su grupo familiar cuando la salud es irrecuperable, por medio de recursos externos y vinculación con las redes sociales.
Una Salud Primaria fuerte que funciona bajo estos principios ha demostrado ser el pilar del Sistema Sanitario en países desarrollados como Canadá, España y Reino Unido.
Es necesario mencionar que muchas de las condiciones de existencia y decisiones respecto de los hábitos de vida no están en manos de las personas, sino más bien de la posición social y la capacidad real de poder cambiar, por lo que lograr avances sustantivos depende de políticas públicas a nivel macro. Sin embargo, son numerosos los ejemplos en que sí es posible realizar mejoras, como decidir no fumar, caminar unas cuadras más, comer menos pan, conversar con amigos, beber menos alcohol, ver menos televisión, sonreír, salir a jugar con los niños, entregar tiempo y dedicación a lo realmente importante como lo es la familia.
El desafío es grande, ya que los profesionales que hoy trabajan en Atención Primaria deben incorporar nuevos conocimientos que van más allá de la atención de la enfermedad, lo que les exige capacitarse de forma permanente. Por otro lado, las instituciones formadoras de profesionales como médicos, enfermeras, nutricionistas y kinesiólogos, deben prepararlos para trabajar bajo este modelo âque demanda tener la capacidad de trabajar en equipo para abordar integralmente las actuales necesidades sanitariasâ con énfasis en la promoción de la salud, la prevención y el trabajo en equipo, sin descuidar la sólida formación en atención de la enfermedad, la rehabilitación y el acompañamiento al final de la vida, aportando a la implementación real de un sistema que nos ayude a mejorar la calidad de vida.