Cada época y cada sociedad cristalizan formas y estilos de vida sugerentes que muchas veces permanecen o desaparecen, dependiendo de la velocidad y potencia de los cambios. En la actualidad, la revalorización de la cocina criolla y la instalación de actividades de emprendimiento empresarial a nivel de pymes, nos entrega el pretexto para rememorar el arte culinario, las fiestas y diversiones de la sociedad serenense durante el siglo XIX y parte del XX. <br /> <br /> En aquel siglo decimonónico, los rasgos dominantes de la organización familiar en la élite serenense tienen un carácter patriarcal, sujeto a las normas morales impuestas por la religión y el bienestar material de los esposos. El prestigio descansaba en la imagen del abuelo o del padre, quienes imponían el respeto por los abolengos y el poder económico, congregándose a su alrededor los hijos, los yernos, las nueras y su prole. Ellos dirigían los destinos de la familia con majestad soberana, sus órdenes no admitían réplica o discusión. Al padre correspondía elegir esposo para sus hijas, cuya voluntad no se tomaba en cuenta, y muchas veces la novia conocía a su marido al pie del altar. Todos celebraban felices creyendo que la pareja de novios alcanzaba la felicidad total.<br /> <br /> Las negociaciones previas al matrimonio se celebraban ante notario público, declarando lo que cada contrayente aportaba; el monto de la dote de la novia era esencial, aun en las familias más humildes. La vida familiar se desarrollaba en algunas de las mansiones ubicadas en el cuadrante urbano de: Cienfuegos por el oriente y Matta por el Poniente; Colón por el Norte y la calle Cordovez por el sur. Todo este sector aristocrático tenía agua potable, luz a gas y un primitivo sistema de alcantarillado.<br /> <br /> Las celebraciones familiares, religiosas y patrióticas se desarrollaban con una gran comilona en la cena; previamente un sacerdote o alguna anciana bendecían la mesa, elevando rogativas por los vivos y los muertos. El apetito era saciado con el pavo mechado, acompañado de pimientos fritos o pisto, más tomate, cebolla, ajo y calabacín, previamente picados y revueltos en jugo de carne de ave; se alterna con capones deshuesados adornados con banderillas de colores, amén de perdices y becacinas escabechadas, aceitunas de la pampa, quesos del Limarí, tortas de durazno y pasas de Elqui, anís y frutas de la temporada.<br /> <br /> En las casas de gente acomodada se consumía hervido con caldo y toda clase de verduras, acompañado de lonjas de charqui con el hueso redondo u osobuco, que al día siguiente iría prestado a familias más modestas, para mejorar la sopa. El menú comprendía también nogada de gallina negra catalana. Corvina asada bajo rescoldo de arena, bañada en mantequilla y envuelta en hojas de repollo. Camarones de río con pebre de ajo. Pavo o capón en salsa de apio, lechuga, rábano o tomate con cebolla, por supuesto a elección de los comensales. También se servía cordero asado al palo con salsa picante de tomate chino, manzanas y camote cocido.<br /> <br /> Durante la fiesta circulaban entre los invitados pasteles de bizcochuelo, merengues, alfajores, rosquitas, dulces secos; bandejas repletas de conchas de ostiones con mangos de plata que contenían tajadas de papayas, chirimoyas, linones, naranjas, peras y duraznos confitados, cartuchos con calugas de membrillo, albaricoques, frutillas, guindas y alcayote; pan de leche con anís untado con miel, almendras, nueces y barritas de chocolates.<br /> <br /> Para aliviar la congestión se servía, en pequeños jarritos, aloja, limonada, horchata de almendras o pepas de sandía y melón, agua miel; mistelas de distintos colores y sabores: verdes de apio, amarillos de naranja, rojos de guinda o de hojas de palto, blancos de coco, ópalos de anís, rosados de rosas. Para las señoras, algo más suave: vino con azúcar, canela, clavo de olor y agua fresca destilada en piedras canteadas de Peñuelas y Punta del Teatino. Después de los licores fuertes se ingería en abundancia el Chinchivi que refrescaba el estómago, ya sea mezclado con licor o puro, y era elaborado con el zumo del cilantro.<br /> <br /> Toda celebración social comienza en la cocina y culmina con el baile, en espacios públicos o privados... pero este tema lo daremos a conocer en próximos artículos.