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EDICIÓN | Septiembre 2011

Alergias estacionales: causas y prevención

Doctora Ivette González Peña, Dermatóloga, Docente Facultad de Medicina
Alergias estacionales: causas y prevención

congestión nasal y problemas respiratorios, sino también por irritaciones a la piel. La primavera nos invita a sentir el calor del sol, a ver renacer el verde de los árboles y escuchar las aves cantar, pero la estación de las flores y del amor también tiene su lado triste. Rinitis, asma, dermatitis, urticaria y reacciones alérgicas por picaduras de insectos son algunos de los convidados de piedra de estos meses.

La alergia es un fenómeno de tipo químico-inmunológico, que se genera por la acción de anticuerpos y especialmente la llamada inmunoglobulina E. Cuando el organismo entra en contacto con una sustancia o alérgeno que le resulta extraño e intolerable —pólenes, ácaros, polvo habitacional, picaduras de insecto e, incluso, el sol—, los mecanismos de defensa atacan a este elemento ajeno, produciendo de manera profusa inmunoglobulinas, que a su vez desencadenan la liberación de un compuesto llamado histamina.

Las alergias pueden afectar a todas las personas, cualquiera sea su edad, pero tienden a aparecer en la niñez y adolescencia, para ir disminuyendo a partir de los cuarenta. Otra característica es que son más frecuentes en personas con predisposición hereditaria, que sobrepasan al veinte por ciento de la población. Además, no es necesaria la presencia de alérgenos para desencadenar los síntomas: también pueden resultar gatillantes el contacto con humo de tabaco, la exposición al frío, la piel seca, el estrés sostenido, la sobre exposición a partículas en suspensión, especialmente generadas por combustibles y chimeneas, el contacto con animales domésticos y las enfermedades virales (gripe, bronquitis, bronquiolitis en niños pequeños).

El carácter estacional de las alergias se ve agudizado, en el caso de la piel, por una irritación previa causada por jabones y detergentes. También puede ocurrir que un cosmético usado sin problema durante todo el año, en esta época cause sequedad, picazón y descamación de la piel.

El tratamiento tradicional y efectivo contra las alergias primaverales se realiza en base a medicamentos antialérgicos, orales, inhalables e inyectables, dependiendo del órgano afectado y la gravedad del padecimiento. La piel responde bien al uso de cremas preventivas, que lubrican mejorando la función de barrera, y también evitando su exposición o contacto directo con elementos que provocan reacciones alérgicas.

La prevención, como en muchas otras dolencias en salud, aparece como el mejor tratamiento. Los dermatólogos consideramos muy importante educar a nuestra población, enseñando y motivando tanto a los pacientes como a la población expuesta —vale decir con predisposición hereditaria o previamente enferma— a protegerse, evitando cuadros simples que no son de mayor cuidado, como por ejemplo cuadros irritativos que aumentan la respuesta alérgica, exponerse a situaciones reconocidas, y también poniendo atención a factores agravantes, como cuadros gripales de evolución arrastrada, consultando a tiempo con médicos especialistas (alergólogo, broncopulmonar, dermatólogo, oftalmólogo), según sus síntomas. También es de gran importancia saber detectar un caso potencial de mayor riesgo, como una urticaria aguda, un angioedema o un shock anafiláctico, que incluso podría implicar riesgo vital. En este sentido, algunos síntomas claves para tener en cuenta son: ronchas en el cuerpo de aparición brusca y picazón; en el caso de angioedema, aumento de volumen de párpados, boca o incluso faringe; sensación de ahogo y colapso si hay shock.

Afortunadamente, hoy existen adelantos, como el test cutáneo para alergias respiratorias, que nos permiten hacer un diagnóstico temprano y oportuno mediante exámenes clínicos y de sangre. Asimismo, se ha innovado en medicamentos antialérgicos de vanguardia, que permiten enfrentar cuadros severos con riesgo vital. La automedicación, sin embargo, no es recomendable, ya que el paciente debe conocer primero su diagnóstico, y además saber cómo actúan y se dosifican los medicamentos.

 

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