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EDICIÓN | Enero 2011

Arte en el anonimato

Antonio Rubilar, Soplador de Vidrio
Arte en el anonimato

Antonio Rubilar es uno de los últimos soplaqdores de vidrio en la región. Apasionado de su trabajo, el arte del vidrio ha sido parte de su vida por más de quince años. Orgulloso de lo que crea con sus manos, afirma, que sin duda alguna éstas son la base de todo.

Por Fernando Castro T. Fotografías Vernon Villanueva B.

Antonio Rubilar nació en Quilpué, donde vivió diecinueve años, hasta que conoció al amor de su vida, con quien se casó y se fue a echar raíces a Villa Alemana. Con su mujer tuvieron tres hijos que les llenaron de alegrías y satisfacciones: Camilo (14), David (9) y Belén (5). Lo curioso es que se formó en la Escuela Industrial de Valparaíso, donde se recibió de mecánico automotriz, profesión que dista mucho de su verdadera pasión: el soplado de vidrio. Luego de terminar su carrera, ingresó a la Universidad Federico Santa María a realizar su práctica profesional en mecánica.

Al tiempo de finalizar esta etapa, entró por ciertas circunstancias de la vida en el laboratorio Termo fluido, donde tuvo que hacer un reemplazo, sin saber siquiera, lo que el futuro le tenía deparado. En este lugar dio sus primeros pasos en el arte del soplado de vidrio. Fue ayudante durante largos años, siempre bajo el alero de Jerónimo Rivas, a quien llama su mentor en este arte.

Con él se formó y logró conocer la mayoría de las facetas fantásticas que tiene este trabajo lleno de dificultades y también de satisfacciones. Hace tan sólo un año, y después del retiro de su maestro, Antonio quedó a cargo del departamento de química, donde hoy se desempeña y hecha a volar su imaginación, plasmando todo su talento en este arte milenario.

¿Cómo se trabaja el vidrio?
La materia prima es el tubular de vidrio, que se hierve a más de quinientos ochenta grados, luego va rotando y estirándose. Cuando se va calentando, de igual manera se sopla hacia arriba o hacia abajo. Si el fin es estirarlo, hay que trabajar con las manos, para darle la forma que deseas. En algunas ocasiones, si se requiere darle una figura especial, el vidrio fundido se introduce al interior de un molde y se empieza a soplar a través de un tubo metálico, esto hace que se produzca una burbuja de vidrio. Luego, a las piezas se les da un tratamiento de término, para que queden fortificadas, ya que el vidrio cuando se trabaja es sometido a un esfuerzo mecánico y para sacar las tensiones debe pasar por un horno que lo expone a altas temperaturas. El proceso finaliza cuando la pieza se deja enfriar.

¿Qué tipo de productos realizas en tu taller?
Gran parte son reparaciones, también creo vasos, probetas, pipetas, curvas, trampas de vacío, entre otras cosas, la variedad es muy grande. Está también la otra parte que es la confección de equipos. Todo depende lo que me pidan y lo que yo sea capaz de realizar. ¿Cuáles son las herramientas que utilizas para este trabajo? Las primeras y las más importantes son mis manos; también está la materia prima que es el tubo, partiendo desde cinco milímetros de diámetro hasta ciento veinte milímetros. Otras herramientas son el grafito, la paleta y el material de tungsteno, que sirven para hacer perforaciones. El noventa por ciento de mis elementos de trabajo se basan en lo artesanal, en cómo soplar, cuándo hacerlo y cuánta cantidad de aire aplicar. Pero insisto, sobre todas las cosas, lo principal es la habilidad de mis manos.

HABILIDADES ÚNICAS

¿Esto es talento o se puede aprender?
Algunos dicen que la práctica hace al maestro, también existe gente que nace con la habilidad para trabajar en esto sin problema alguno, pero otros definitivamente no. Yo puedo enseñarles esta profesión a algunas personas durante años, pero no van a aprender nunca si el talento no está en ellos. Para esto se debe, primero que todo, tener una habilidad especial, ser ágil y muy creativo. En este rubro no sólo se debe soplar vidrio, ni hacer piezas, hay que producir una variedad de cosas complejas y para esto se necesita algo especial. Acá todos los días tienes algo diferente que realizar, no es lo mismo del día anterior. Esto permite que sea un trabajo entretenido, diverso y que no termine por transformarse en una rutina.

¿Tu trabajo se valora acá en Chile?
Sí se valora, lo que pasa es que estamos muy escondidos. Si tú le preguntas a alguien qué es el soplado de vidrio, lo más seguro es que no tenga idea. Pero creo que aportamos con algo importante, me gusta poner mi grano de arena y pensar que estoy haciendo algo relevante y significativo.

¿Qué te falta por conocer de este trabajo?
Me gustaría aprender mucho más, me encantaría salir al extranjero y ver cosas nuevas, mayor tecnología. Acá en Chile, este arte se pasa de generación en generación. A mí me lo enseñaron y yo hago lo mismo con mi hijo, pero nadie recibe clases en ninguna escuela o universidad. Si este vínculo se llegara a cortar en algún momento, la esencia del trabajo en vidrio se perderá. Espero que aquello no ocurra y aparezcan otros que hagan lo mismo que yo.

 

“Para mí el vidrio es una pasión y mis manos son mi herramienta principal”.

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