Hubo tantas, como oficinas salitreras entre Pisagua y Taltal. Y sí que fueron muchos los planteles industriales que elaboraban el salitre y que también fabricaban la moneda, mejor dicho la ficha, con la que pagarían el salario al trabajador, en lo que constituía un negocio redondo, ya que fijaban arbitrariamente las condiciones para un trueque, el que debía ser efectuado en los establecimientos predeterminados para ese fin, las famosas âPulperíasâ, que pertenecían a la misma empresa o la entregaba en concesión o arriendo a un tercero.<br /> <br /> Un paréntesis antes de proseguir: las fichas se emitieron hasta 1924. No se esfuercen en encontrar ejemplares de oficinas posteriores a esa fecha, como son los casos de âChacabucoâ (1925), âHumberstoneâ (1934), âMaría Elenaâ y âPedro de Valdiviaâ (1926 y 1930 respectivamente) y menos de âVictoriaâ (1944). <br /> <br /> En la confección de las fichas se utilizaron casi todos los materiales imaginables: de metales, como el zinc, cobre, aluminio o de alianzas, como el bronce y la alpaca. Abundantes y características son las de ebonita, aquellas que por allí definen como âde plásticoâ, que en realidad eran de caucho, tratadas con azufre. También las hubo de cartón y de tela, hasta de suela, agregan algunas fuentes. Sus formas fueron desde las circulares, a las cuadradas, rectangulares, hexagonales y podían valer por âArtículos de almacénâ; por un valor a canjear por bienes en la pulpería; por âUna Carretadaâ o sea, el pago por acopiar esa medida de caliche, y hasta por dinamita; agua, carne, pan o una cerveza y entre las insólitas, aquella que dice âVale por 10 gramos de salitreâ de la oficina âCataluñaâ.<br /> <br /> Entre los antecedentes curiosos de este sistema en sí injusto y arbitrario, resaltan que refieren que, a fines del siglo XIX, ganaron más dinero los pulperos que los salitreros. ¡Qué negocio más pingüe! Ya he señalado que no siempre las compañías fueron las que llevaron las pulperías, lo cual no significa que no hubiesen obtenido ganancias de la concesión o arriendo. Por ejemplo, la oficina âNueva Palmiraâ (mucho más tarde âVigoâ de Tarapacá) y también âSan Pabloâ, en las primeras décadas del siglo XX, tenían arrendada la pulpería a la casa china Wing Chong Tay. <br /> <br /> Las hubo de diseños netamente funcionales, lo mismo que algunas de indudable belleza, entre las que destaco una de las tantas de âCala Calaâ con un perfil de niña, firmada âF. Rasumnyâ, cuando fue propiedad esta oficina de Pablo Mimbella y que me señalan correspondería a su hija.<br /> <br /> Como son tantas, les invito a visitar un sitio: <a href="http://www.fichasalitrera.cl">www.fichasalitrera.cl</a>, del doctor Ramsés Aguirre, propietario de una notable colección y, además, de gran disposición para poner ante vuestras vistas cada una de las piezas que conforman su tesoro numismático, con descripciones incluidas.